ECONOMÍA
25/03/2013 18:03 CET | Actualizado 25/05/2013 11:12 CEST

La advertencia del presidente del Eurogrupo sobre más casos como el de Chipre provoca la alarma bursátil

consilium.europa.eu

Todo parecía ir bien, o al menos menos mal, hasta que habló Jeroen Dijsselbloem. El socialdemócrata holandés es ministro de Finanzas en su país y preside el Eurogrupo. Aunque al primer cargo se le presupone cierta dureza declarativa, cercana a la alemana, al segundo se le atribuye la diplomacia más fina. Por eso los inversores huyeron despavoridos cuando vieron que Dijsselbloem sugería no que Chipre es un caso excepcional, como repiten la mayoría de ministros, sino que la gestión de su crisis podría ser utilizado para otros países. Estas son sus palabras:

"Si se aprecia riesgo en un banco, nuestro primer planteamiento debería ser: 'De acuerdo, ¿qué va a hacer el banco al respecto? ¿Qué puede hacer para recapitalizarse a sí mismo? Si el banco no puede hacerlo, hablaremos de los accionistas y los bonistas, les pediremos que contribuyan a recapitalizar la entidad y, si fuera necesario, también a los depositantes no garantizados", dijo.

La posibilidad de volver a tocar los depósitos en otro país de la eurozona desató el pánico bursátil. La bolsa española registró la cuarta mayor caída del año, el 2,27 %, y volvió a acumular pérdidas en el conjunto del ejercicio, mientras la prima de riesgo del país subía de 348 a 362 puntos. Los bancos fueron los responsables de la caída del IBEX. El más perjudicado ha sido Bankinter, que ha cedido un 4,02%, seguido de BBVA (-3,6%), Santander (-3,24%), Banco de Sabadell (-3,12%), Banco Popular (-3,87%) y Caixabank (-1,53%).

En otros países, la situación fue parecida. Milán se dejó un 2,50% en el cierre y París un 1,03%, mientras que Fráncfort y Londres cerraban en plano tras perder sus ganancias de la mañana.

Horas después, el presidente del Eurogrupo emitió un breve comunicado para desmentirlo:

"Chipre es un caso específico con retos excepcionales que requirieron el rescate con quita a los depósitos que hemos acordado ayer. Los programas de ajuste macroeconómico son hechos a medida de la situación del país concernido y no se utilizan modelos o patrones".

"LOS DEPÓSITOS NO ESTÁN ASEGURADOS"

La situación era muy distinta tan solo unas horas antes, cuando los mercados celebraban con claras subidas el acuerdo del Eurogrupo y la posibilidad de que acabase con las dudas sobre el euro.

"El mercado, al igual que hizo el lunes pasado, ha vuelto a entender que los depósitos bancarios no están asegurados, y que las facturas de asistencias futuras a bancos europeos podrán cargarse en cierta medida contra los depositantes", dijo Daniel Pingarrón, estratega de IG Markets. "Dado el diminuto tamaño de Chipre, los inversores han sobreponderado mucho más las incoherencias cometidas en la gestión de la crisis que la solución final, que ha quedado en línea con lo que cabría esperar", añadió el analista.

Pingarrón se refiere al primer acuerdo del Eurogrupo, por el cual se instauró un corralito en Chipre y se aprobó una tasa para todos los depósitos (de más y menos de 100.000 euros), rompiendo la protección acordada en 2008 para evitar la retirada de fondos de los bancos. En su reunión del domingo, la decisión fue rectificada y el grueso de la carga se concentró en los de más de 100.000 euros al mismo tiempo que se impuso una dura reestructuración bancaria.

A pesar de que países como España, muy expuesto a las dudas de los mercados, repitió una y otra vez que el caso de Chipre era aislado, "excepcional" y "único", en palabras de Luis de Guindos, las palabras de Dijsselbloem indican todo lo contario. Es un aviso.

El efecto de sus comentarios, hechos en una entrevista conjunta con la agencia Reuters y el Financial Times, pueden haber logrado que el primer aviso lo reciba precisamente el holandés.

Pero el daño, una vez más, ya está hecho. Y no procede de un país mediterráneo, de un político sospechoso, sino del recién elegido sucesor de Jean-Claude Juncker tras un largo escrutinio y aún más largas negociaciones.