POLÍTICA
24/06/2015 21:57 CEST | Actualizado 08/05/2017 16:42 CEST

Martin Schulz: "No hay salida cuando los radicales lideran las negociaciones"

Martin Schulz llega a Madrid para una celebración, aunque los ánimos que deja en Bruselas son más bien funerarios. El drama griego se aproxima al penúltimo acto, y el ligero optimismo que ha despertado la última propuesta del gobierno de Tsipras para evitar la quiebra del país pende de un hilo. Pero el presidente del Parlamento Europeo es optimista; cree que esos últimos once folios son la antesala de un acuerdo justo. "No podemos seguir dedicándonos exclusivamente a lidiar con la deuda del país, hay que centrarse en el crecimiento y el empleo", asegura.

¿Podrá Alexis Tsipras defender un acuerdo en base a sus últimas concesiones, o será tachado de traidor por los suyos?

Cuando los radicales lideran las negociaciones, no hay salida. Necesitamos soluciones pragmáticas, no grandes debates ideológicos. A la gente en Grecia que se está quedando sin sanidad, a las familias que no tienen comida caliente que darle a sus hijos, no puedes alimentarles con retórica ideológica. Hemos ofrecido al Gobierno griego no aumentar el IVA en sanidad ni en energía, ni hacer grandes recortes en pensiones: hay que reformar entero el sistema de pensiones, pero no con recortes inmediatos. Y hay propuestas de izquierdas, como el impuesto a las rentas más altas, que no entiendo que despierten objeciones. Este principio de acuerdo salva la cara del primer ministro griego, que ha luchado por mejoras sociales, y salva la cara de las instituciones [europeas], que han comprendido que la gente normal no tiene que ser la que siempre pague las deudas. Es un trato justo y soy optimista, lo lograremos.

¿Pero por cuánto tiempo? ¿Estamos hablando de un acuerdo duradero o volveremos a ver la misma tensión dentro de cuatro meses?

Esa es ahora la clave. Si se trata de un parche no habremos conseguido nada. Pero sí si creamos una atmósfera que permita atraer inversiones, fomentar el crecimiento y crear empleo: eso es lo importante ahora. A través del Plan Juncker, por ejemplo: con inversiones en energías renovables, en turismo, en modernizar la agricultura. Y reformas, claro, porque la administración pública griega las necesita.

Este miércoles se ha votado en la eurocámara el Plan Juncker de inversiones, destinado a impulsar la economía europea y la creación de empleo. ¿Cuándo será efectivo?

Las bases legales para las inversiones están ahí, así como las garantías de la UE. El Banco Europeo de Inversión puede empezar inmediatamente a intentar atraer inversores y a vigilar los proyectos; no queremos que los estados presenten proyectos que ya han sido financiados con sus presupuestos nacionales, pensando que así ahorran dinero... Con los proyectos de la UE podemos empezar de inmediato.

¿Y no llega demasiado tarde?

Usted sabe que llevo reclamando algo así desde hace años, y encontrándome con muchas negativas, en la Comisión y en el Consejo. Y aunque competí con Juncker por la presidencia de la comisión, nos unía este plan. Reconozco el valor que ha tenido Juncker para implementarlo. Pero sí, llega tarde. Y debería preguntarle a otros por qué.

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¿Le preocupan la emergencia de partidos populistas en Europa?

Sí. Son populistas los que dicen a la gente que la globalización, que al fin y al cabo no es otra cosa que una economía mundial bien conectada, es algo que se puede detener o moldear. Los que dicen a la gente que se puede sobrevivir en clave exclusivamente nacional, mirándose al ombligo: hay muchos partidos populistas de derechas así. Y en la izquierda están los antiglobalización, los anticapitalistas que nunca tienen propuestas alternativas. Gente que siempre pide cambios, pero para los que ninguna propuesta es suficiente y, por tanto votan en contra. O todo, o nada; yo sin embargo creo que un uno por ciento de algo es mejor que un 100% de nada.

Desde el Parlamento Europeo ha podido seguir la evolución de Podemos en el último año. ¿Les considera populistas?

Es difícil decirlo. Hay tendencias muy heterogéneas dentro de Podemos, no es un único partido. Algunos de sus miembros son muy serios, otros son más como los que acabo de describir. Son como Syriza: no un partido único, sino un conglomerado de distintas opiniones.

¿Le preocupa, como socialdemócrata, que el PSOE esté llegando a acuerdos con Podemos tras las elecciones locales? ¿Cree que pueden perder su identidad?

Lo único que veo es que Pedro Sánchez no deja de crecer en los sondeos. Todos los partidos socialdemócratas europeos deben competir con su programa y, después de las elecciones, ver con qué otros grupos pueden llegar a compromisos. Lo hacen los conservadores, lo hace Podemos, Pedro Sánchez hará lo mismo, y también Ciudadanos. Soy de un país (Alemania) con una larga tradición en coaliciones: cada uno tiene su programa, y después de las urnas cada partido cuenta.

¿Y cómo está funcionando la coalición entre conservadores y socialdemócratas en Alemania?

Mire las encuestas: hay una abrumadora mayoría de alemanes muy satisfechos con el gobierno, lo que es excepcional. Eso no es fácil para nosotros, los socialdemócratas, pero tenemos un principio interno: primero el país, luego el partido.

Hemos hablado de Grecia, pero no de otro reto importante para Europa: la posibilidad de un Brexit tras el referéndum que convocarán los británicos en 2017. Parecía muy enfadado con la postura del Reino Unido tras reunirse con David Cameron la pasada semana...

Si cree que estaba enfadado es que no me conoce: yo creo que estuve muy moderado. Fue un encuentro muy abierto con David Cameron y el ministro de exteriores Philip Hammond, pero yo no puedo hacer más que tomar nota de su decisión de convocar el referéndum. Eso sí, soy escéptico sobre la posiblidad de cambiar los Tratados europeos en un futuro próximo. Por otro lado, lo que plantean sobre cómo hacer una UE más transparente, efectiva y cercana a los ciudadanos me parece un debate constructivo. Pero si hay confrontación directa, "o ellos o nosotros", entonces no habrá salida.

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¿Qué le diría a un joven de veintitantos -español, griego, portugués-, que no encuentra trabajo, para quien resulta cada vez más caro estudiar? ¿Qué puede ofrecerle Europa?

Primero le diría que le comprendo. Alguien que pertenece a la generación mejor formada, que está pagando las facturas causadas por otros... le diría que le entiendo. Pero no hay nada que podamos hacer de manera directa o inmediata. Pensemos en las razones del problema: estoy en Madrid por el XXX Aniversario del Tratado de Adhesión a la UE. Durante 20 años, entre 1985 y 2005, los padres de esos jóvenes han visto el enorme salto adelante que ha dado España, la inmensa cantidad de dinero que ha recibido de la UE. Pero cuando llega la crisis, ¿es Europa la responsable? ¿Lo es de la especulación irresponsable de los bancos en España? Lo único de lo que quizá sea responsable Europa es de no haber tenido suficientes reglas para impedirlo. Así que mi respuesta sería: lo que Europa puede hacer por ti es volver a controlar el sistema bancario, e implantar impuestos para evitar que los especuladores que se forran en los buenos tiempos, cuando llegan las pérdidas le pasen la factura a los contribuyentes. No hay justificación posible a que cada año 2.000 millones de euros se escapen del fisco de los estados miembros. Con sólo un 10% de esa cantidad tendríamos dinero suficiente para invertir en la creación de empleo para los jóvenes. Y les diría algo más: que no se crean a quienes les dicen que todo lo que sale de Madrid es bueno, y lo que llega de Bruselas es malo. Eso es populismo.

Parece usted casi un 'indignado' cuando habla así...

Sólo soy un político, describiendo los problemas que veo, y buscando soluciones.

Y antes de político, fue librero. ¿Qué libro le recomendaría a los jóvenes este verano, para entender mejor Europa?

Para quienes les guste la política, The Sleepwalkers, del historiador australiano Christopher Clarke, sobre cómo los políticos europeos fueron al desastre de la guerra de 1914 a pesar de que sabían que cada paso que daban les conducía a la catástrofe. Pero en vez de parar, preferían esperar a que otros lo hicieran... Como sonámbulos. Y el que estoy leyendo ahora: Judas, del israelí Amos Oz. ¿Por qué el apóstol menos importante fue el más famoso? ¿Por qué traicionó a Jesucristo por 30 monedas, cuyo valor equivaldría ahora a unos 300 euros? Muy interesante.

¿Hay traidores a la idea de una Europa unida?

Es una idea a la que me enfrento todos los días... Siempre echamos la culpa a los demás.