INTERNACIONAL
16/09/2015 22:03 CEST | Actualizado 16/09/2015 22:40 CEST

El gas de la vergüenza

efe

Europa sigue sin saber cómo resolver la crisis migratoria, pero, además, está convirtiendo sus fronteras en un laberinto para los refugiados. Pasan los días y cada vez es más complicado para todos ellos dar con el camino que les facilite la puerta de entrada hacia un territorio en el que su seguridad esté garantizada.

Lo que está sucediendo en Hungría es una prueba de ello, además de estar generando un conflicto diplomático con la vecina Serbia. Pese a que la dureza con la que el Gobierno húngaro se está enfrentando a esta situación es una excepción, lo cierto es que se están viviendo episodios cuanto menos "impactantes", como el propio secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, ha dicho este miércoles tras ver lo que ha ocurrido en el paso fronterizo de Roske-Horgos.

En dicha zona de la frontera entre Serbia y Hungría se han vivido momentos dramáticos. Un grupo de refugiados de los cientos que están en tierra de nadie, impotentes ante el cierre de la frontera que les acercaba a Alemania, ha derrumbado las vallas que cierran el cruce fronterizo de Horgos para forzar su entrada en Hungría. Esto ha provocado que fueran el objetivo de gases lacrimógenos y hasta de un cañón de agua que la policía húngara ha empleado contra ellos. Se han escuchado gritos de "libertad, libertad" y llantos de niños por los efectos de los gases, que incluso han herido a varios de ellos.

La respuesta a la situación de desesperación que se ha vivido en la zona ha sido por parte de Serbia el envío de fuerzas policiales. Por parte de Hungría, de nuevo, la del cierre de más fronteras. Concretamente de ese paso fronterizo de Roske-Horgos, que permanecerá cerrado durante 30 días. Esto se suma a las medidas aprobadas por Hungría el pasado 15 de septiembre, según las cuales todo aquel que entre a partir de ahora en el país de manera ilegal será detenido y podrá enfrentarse a penas de cárcel.

Ante semejantes impedimentos, los refugiados se han visto obligados a cambiar su ruta hacia Europa, convirtiendo a Croacia en un nuevo punto de paso en su travesía. Allí encontrarán cierta solidaridad, como ha asegurado el primer ministro de Croacia, Zoran Milanovic, que ha manifestado que todos los refugiados de Oriente Medio que acudan a su país podrán atravesarlo en su camino hacia Alemania. "Van a poder pasar por Croacia, nosotros les vamos a ayudar en ello".

Croacia es uno de los países que, junto a Austria y Eslovenia, valoran la creación de corredores humanos hasta territorio austríaco para los refugiados de Oriente Medio. Esto les daría cierta movilidad, pero no parece que sea una solución factible, puesto que la Comisión Europea (CE) ya ha anticipado que lo considera "ilegal". El motivo reside en que aunque Croacia todavía no es miembro del espacio sin fronteras europeo, sí debe aplicar Schengen, así como el reglamento de Dublín, que establece que el Estado miembro encargado de examinar una solicitud de asilo es aquel por el que primero entran a la Unión Europea (UE) los demandantes. Por lo tanto, permitir que los refugiados crucen Croacia sin identificarles ni tomar sus huellas dactilares contravendría esta normativa.

MÁS MUROS EN EUROPA

Pero las iniciativas húngaras contra los refugiados no se quedan ahí. Acaba de comenzar la construcción de otro muro en un tramo de su frontera con Rumanía, una medida criticada duramente por este país.

Por si todo esto fuera poco, en Austria y Eslovenia las cosas tampoco serán fáciles para los refugiados. Ambos países han anunciado el restablecimiento de los controles fronterizos para frenar el flujo migratorio. (Sigue leyendo después del mapa)

Pincha en el mapa en cada país para ver cómo está la crisis migratoria en Europa

Por su parte, desde Francia, el primer ministro, Manuel Valls, ha avisado de que su país "no dudará" en volver a establecer controles en sus fronteras, como ya lo ha hecho con Italia, al tiempo que ha vuelto a criticar a los países europeos que se niegan a un reparto "equitativo" de los refugiados. En un debate en la Asamblea Nacional sobre la crisis de los refugiados en Europa, Valls ha barajado la posibilidad de restablecer esos controles fronterizos, "como lo permiten las reglas de Schengen cada vez que lo impongan las circunstancias".

La noticia para la esperanza en todo este contexto de desesperación e incertidumbre ha llegado de la mano de los dos refugiados sirios que fueron víctimas de la zancadilla de una periodista húngara. Este miércoles se ha sabido que Osama Abdul Mohsen y Zaid, padre e hijo, serán acogidos en la ciudad madrileña de Getafe. Abdul Mohsen trabajará como entrenador de fútbol y se espera que el resto de su familia pueda reunirse con ellos en breve.

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