POLÍTICA
13/10/2015 13:37 CEST | Actualizado 13/10/2015 13:37 CEST

Polémica en Zaragoza por la retirada del pitillo al cabezudo de una cigarrera

EFE

Se llamaba Herminia Martínez, pero todo el mundo en Zaragoza la conocía como Serafina. Se pasó 65 de sus 84 años vendiendo tabaco en la céntrica zona del Tubo con un pitillo siempre en la boca. Por eso, la llamada ‘cigarrera del tubo’ se convirtió en toda una institución en la ciudad hasta que murió, en febrero de 2011. “Zaragoza nunca te olvidará” y “no podremos dejar de quererte” fueron algunos de los mensajes que los vecinos dejaron en aquel momento en su rincón. Ahora, Serafina ha vuelto a ocupar páginas de los diarios locales por una polémica que divide a la localidad.

El Ayuntamiento presentó el 1 de octubre un cabezudo que homenajeaba a la entrañable cigarrera y que iba a estrenarse en las fiestas del Pilar que se celebran estos días. Pero la figura nació con polémica porque tenía en la boca un cigarrillo, el mismo que Serafina llevaba siempre colgado de los labios mientras vendía tabaco. Ante el revuelo, el Consistorio, encabezado por Ahora en Común, tomó la decisión de que el cabezudo saldría a las calles, pero sin el característico pitillo que podría dar un mal ejemplo a los niños.

Varias sociedades antitabaco, que habían iniciado una campaña para lograr que el cigarrillo desapareciese, celebraron la decisión del Consistorio. Por ejemplo, Rodrigo Córdoba, del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, alertaba hace unos días en El Heraldo de Aragón del peligro de "hacer gracioso algo tan nocivo como el tabaco". “Hay estanqueras que no fuman", añadía.

La desaparición del cigarro del cabezudo ha indignado, en cambio, a muchos otros en la ciudad. De hecho, Micrófono Abierto, un grupo de estudiantes de entre 17 y 25 años, ha lanzado una recogida de firmas en Change.org para que se devuelva a la cigarrera su pitillo original. De momento, han conseguido 3.000 apoyos.

“La decisión del Ayuntamiento nos parece una medida un tanto exagerada. Que el personaje lleve un cigarrillo no incita a fumar. Se está bordeando una línea muy fina con lo políticamente correcto”, protesta Samuel Riad, impulsor de la recogida de firmas, quien admite, no obstante, tener pocas esperanzas de que la iniciativa consiga que el Ayuntamiento cambie de postura.

En su opinión, la figura de Serafina sin cigarrillo “carece de sentido” porque supone eliminar “la seña de identidad” del popular personaje zaragozano. “Siempre llevaba el cigarrillo en la boca y por eso se decidió que lo tenía que llevar”, subraya, a la vez que destaca que su grupo está totalmente en contra de incitar al tabaco. “Pero creemos que a los niños no les va a dar ningún mal ejemplo. Es exagerado, porque en televisión verán fumar y también a muchos miembros su familia”, apunta.

Pero Zaragoza sigue dividida y el cabezudo de Serafina, de momento, sale a las calles sin malos humos.

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