POLÍTICA
24/10/2015 10:20 CEST | Actualizado 24/10/2015 10:20 CEST

La estrategia del PSOE para ganar el 20-D

FLICKR / PSOE

Pedro Sánchez o Mariano Rajoy. Este será el eje principal sobre el que se va a mover la estrategia del PSOE para ganar las elecciones generales. Los socialistas enfocarán su campaña presentando esta elección como la principal decisión del 20-D y defenderán que son el único partido que puede ganar al PP.

El PSOE ha diseñado la campaña con la idea, según la guía interna elaborada por la dirección, de que los españoles optarán por un cambio hacia la izquierda. Por ello, van a trasladar el mensaje de que solo ellos pueden aglutinar esa mayoría y poner en marcha un Gobierno.

La formación de Pedro Sánchez se va a movilizar a lo largo de toda España poniendo en valor “las reformas frente al inmovilismo de unos y el rupturismo de otros”. Dirá a los electores que “solo el PSOE sabe y puede” llevar a cabo ese cambio y que es la única opción que “puede plantar cara al PP con garantías, experiencia, equipos e ideas realistas”.

PODEMOS Y CIUDADANOS, "SECUNDARIOS"

Centrarán sus fuerzas contra el PP en sus discursos, no tienen intención de ahondar en grandes enfrentamientos con Podemos y Ciudadanos. “Los socialistas tenemos situados, como siempre, a otros actores a izquierda y derecha, pero son jugadores secundarios que no pueden en ningún caso ganar al Partido Popular”, recoge el documento.

A pesar de la irrupción de Ciudadanos y Podemos, las direcciones de los dos principales partidos trabajan con la idea de que la lucha será entre PP y PSOE. Un pugna en la que, además, tendrán que pelear con fuerza por el voto de centro. Los socialistas creen que encaran los comicios con expectativas mucho más favorables que hace solo un año y extraen de las encuestas de que van al alza, con opciones “reales” de ser el partido más votado y con muchas posibilidades de gobernar. No obstante, saben que el escenario está todavía “muy abierto”. En el PSOE recalcan que los ciudadanos los ven en el centro-izquierda, un factor determinante si se tiene en cuenta que cada vez más ciudadanos deciden su voto en los último días.

El PSOE va a confrontar en sus actos ideas como “izquierda frente a derecha, limpieza frente a corrupción, reformismo frente a inmovilismo, diálogo frente a imposiciones absolutistas, contrato con los ciudadanos frente a la mentira, gobernar para la mayoría o para una minoría”.

Además, se vinculará al PSOE con la idea de “la izquierda de la centralidad y la moderación”, ligada a las políticas socialdemócratas “que están cambiando la orientación de Europa”. En este punto continental, la dirección socialista observa con atención estos días lo que está sucediendo en Portugal, donde los socialistas lusos van a formar gobierno junto a otras dos formaciones más a la izquierda. Además, Ferraz ha arrancado esta semana el compromiso del primer ministro francés, Manuel Valls, de participar en la próxima campaña.

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EL "LIMPIO Y CAPAZ" SÁNCHEZ

Durante estos dos meses, se presentará a Pedro Sánchez como un político “limpio y capaz, el único líder que puede evitar que Rajoy vuelva a ser presidente”. La estrategia pasa por enviar la imagen de un secretario general “cercano, que comparte preocupaciones con la mayoría, fiable, creíble y bien preparado”. Al presidente del Gobierno le atacarán presentándolo como un candidato sin crédito, resignado, en el ocaso de su recorrido político y ajeno a la realidad de los ciudadanos.

El PSOE es consciente de que los populares recurrirán al “mensaje del miedo” y del retroceso en la recuperación económica. Piensan que el PP repetirá que los socialistas son unos “radicales” en todos sus mítines. Los populares han reiterado esa tesis desde las pasadas elecciones municipales y autonómicas y recuerdan en todo momento el pacto para desalojar del ayuntamiento de Badalona a Xavier García Albiol. Esta misma semana, el presidente del Gobierno ha censurado el fantasma de los pactos de “perdedores” y se ha mostrado convencido de que Sánchez acordará con quien sea para que no gobierne la lista más votada. En Génova trabajan con la idea de que sólo podrán seguir en La Moncloa si son la primera fuerza el 20-D.

En el enfrentamiento con el PP a lo largo de las próximas semanas, los socialistas ahondarán en sus declaraciones e intervenciones en que, cuatro años después de la llegada de Rajoy a La Moncloa, a la crisis económica se le han sumado otras tres: social, territorial e institucional.

El PSOE va a tirar durante su campaña de sus líderes territoriales. En Ferraz consideran que sus presidentes autonómicos y alcaldes son los “mejores agentes electorales” al impulsar en sus gobiernos “medidas inmediatas que benefician a todos”. Se mezclará el mensaje del cambio con el de la experiencia. Para ello, se escuchará en muchos discursos que el partido ha gobernado 21 de los 37 años de la democracia y que ha sido el único que ha estado en los Ejecutivos de todas las autonomías.

Asimismo, entre las ideas básicas que van difundir sus dirigentes están la necesidad de un modelo laboral donde los trabajadores tengan derechos y salarios justos y la recuperación de la calidad de los servicios públicos. Otros puntos que Ferraz pretende que calen es su intención de aprobar un modelo fiscal en el que paguen más los que más tienen y que hace falta un Gobierno que erradique la corrupción.

La cuestión territorial tendrán un lugar también importante. La campaña va a coincidir con las negociaciones para la investidura de Artur Mas en Cataluña y la posterior formación de Govern. El PSOE presentará como una de sus medidas estrella la reforma de la Constitución, basada en la Declaración de Granada, con la que pretende actualizar el modelo institucional.

La lucha del 20-D ya ha empezado.

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