INTERNACIONAL
17/04/2018 20:48 CEST | Actualizado 17/04/2018 21:07 CEST

Las víctimas de la guerra a machetazos en el Congo (fotos)

La lucha étnica entre los pastores Hema y los granjeros Lendu ha costado vidas incalculables y ha obligado a miles de personas a huir de sus casas.

Lo último que Mave Grace, de 11 años de edad, vio antes de caer inconsciente fue un grupo de hombres con machetes que le abrieron el vientre a su madre embarazada y mataron al niño, su hermano, que estaba por nacer.

Cuando Grace despertó, estaba rodeada de cadáveres. Su mano izquierda había sido cortada justo por encima de la muñeca.

"A nuestro alrededor vimos cuerpos por todas partes", explica Mave Grace a la agencia Reuters. Con un vestido verde estampado, la pequeña mira al sol con los ojos entrecerrados mientras sostiene su brazo sin manos, con las costras del tocón aún no completamente curadas.

La aldea natal de Mave Grace, Tchee, se encuentra en la región oriental de Ituri (Congo), donde la lucha étnica entre los pastores Hema y los granjeros Lendu ha costado vidas incalculables y ha obligado a miles de personas a huir desde que comenzó, a principios de este año.

Encontrar información sobre Ituri es muy difícil, ya que la región es muy remota y volátil, pero la violencia allí es constante, impulsada en parte por un colapso de la autoridad gubernamental que también ha desencadenado conflictos en otras partes del país. La negativa del presidente Joseph Kabila a dejar el poder al final de su mandato, en 2016, ha socavado la legitimidad del Estado a los ojos de muchos congoleños, con consecuencias mortales.

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  • Goran Tomasevic / REUTERS
    La pequeña Racahele-Ngabausi, de dos años. 
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    Mave Grace, con su hermana Racahele-Ngabausi.

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    Mave Grace, Racahele-Ngabausi y su tía, Claudine Ngave, en el campo de refugiados. 
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    Mave Grace, sentada con su hermana Francine Imani, de seis años, Racahele-Ngabausi, de dos, y su padre, Nyine Richard.
  • Goran Tomasevic / REUTERS
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La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) calcula que unos 200.000 refugiados llegarán a Uganda desde Ituri este año, con lo que se limitan los recursos humanitarios limitados allí. Otros sobrevivientes como Grace y su familia han sido forzados a ingresar en campamentos dentro de Congo.

El lugar en el que vive Mave Grace, en una ladera en el borde de la ciudad de Bunia, es un mar de tiendas improvisadas de lona azul y blanca, dentro de las cuales los residentes temporales se amontonan tratando de refugiarse de las lluvias regulares de la temporada de lluvias y el frío. Muchos pasan sus días orando juntos, esperando una salida.

Sus cuerpos y caras muestran de qué huyeron. La hermana de Mave Grace, Rachele-Ngabausi, de dos años, tiene una cicatriz diagonal que se extiende desde la parte inferior de su mejilla izquierda, pasando por el interior del ojo izquierdo hasta la frente. Su padre, Nyine Richard, está lleno de desesperación. "Incluso si regreso a mi pueblo, ya no sé cómo vivir. He perdido toda esperanza".

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