INTERNACIONAL
28/06/2018 10:02 CEST | Actualizado 28/06/2018 10:13 CEST

La retirada del juez demócrata Kennedy facilita a Trump afianzar el poder conservador en el Supremo

Su voto permitió en 2015 legalizar el matrimonio entre homosexuales.

El juez Anthony Kennedy  en una imagen de archivo.
REUTERS
El juez Anthony Kennedy en una imagen de archivo.

El juez Anthony Kennedy, una voz centrista en el Supremo de EEUU, ha anunciado este miércoles por sorpresa que se jubilará el 31 de julio, lo que permitirá al presidente, Donald Trump, afianzar la hegemonía conservadora en ese tribunal con un sustituto contrario al aborto y favorable a las armas.

Kennedy, de 81 años, ha ido a la Casa Blanca para comunicar en persona a Trump que había decidido jubilarse para pasar más tiempo con su familia. "Ha sido uno de los honores más grandes de mi vida y un privilegio servir a nuestra judicatura federal durante 43 años, 30 de esos años en el Tribunal Supremo", ha dicho Kennedy en un comunicado.

Este paso permitirá a Trump elegir a un nuevo juez para el alto tribunal, conformado por nueve magistrados con cargos vitalicios y que actualmente está dividido entre cuatro progresistas y cinco conservadores.

Aunque entra en el grupo de conservadores, Kennedy está considerado como un juez centrista, que ha emitido en muchas ocasiones el voto de desempate en resoluciones importantes.

Un voto clave

Su voto permitió en 2015 legalizar el matrimonio entre homosexuales, y en 1992 reafirmar la idea de que el Estado no puede interferir en la decisión de la mujer sobre la interrupción de su embarazo, una idea que el Supremo avaló en 1973 en el caso "Roe vs Wade".

Nacido el 23 de julio de 1936 en Sacramento (California), Kennedy llegó al Supremo el 18 de febrero de 1988 tras haber sido nombrado por el entonces presidente republicano Ronald Reagan (1981-1989), lo que le convierte en el magistrado que más tiempo lleva vistiendo la toga en la máxima corte.

Minutos después de conocerse la noticia, Trump ha afirmado que quiere elegir antes de los comicios legislativos de noviembre al sustituto de Kennedy, que saldrá de una lista de 25 candidatos con perfiles ultraconservadores, contrarios al aborto y favorables al derecho a portar armas.

"Será alguien de esa lista", ha dicho Trump en la Casa Blanca a la prensa, aunque rechazó ofrecer ningún nombre concreto.

En EEUU, los jueces del Supremo son elegidos por el presidente, aunque deben superar una barrera de 51 votos para ser confirmados por el Senado, donde los republicanos ostentan una justa mayoría de 51 escaños frente a 49 demócratas.

La elección de Trump

Trump ya consiguió confirmar en el Senado en 2017 al juez conservador Neil Gorsuch, que sustituyó a Antonin Scalia, un símbolo del conservadurismo.

Lo más importante ahora son las fechas, puesto que los republicanos quieren que el sustituto de Kennedy sea confirmado antes de las elecciones de noviembre, mientras que los demócratas tratarán de retrasar el proceso con la esperanza de poder recuperar la mayoría en el Senado y bloquear cualquier nombramiento de Trump.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, ya solicitó hoy a los republicanos que el voto se celebre después de las elecciones al considerar que se trata de la vacante "más importante en al menos una generación".

Schumer, además, indicó que sería el "colmo de la hipocresía" que los republicanos convocaran el voto para antes de los comicios dado que hace tres años se negaron a evaluar al juez que había designado el entonces presidente Barack Obama (2009-2017) para sustituir a Scalia, pues argumentaron que debía ser nombrado por el ganador de las elecciones de 2016.

En respuesta, el líder de los republicanos en la Cámara Alta, Mitch McConell, no aclaró si convocará el voto para antes o después de las elecciones, aunque adelantó que sería en "otoño".

Además de Gorsuch y Kennedy, Trump también podría nombrar el relevo de los progresistas Stephen Breyer, de 79 años, y Ruth Bader Ginsburg, de 85, puesto que ambos superan ya la barrera de los 78 años, la edad media con la que los magistrados han colgado la toga desde 1960.

Sin embargo, la potencial nominación de un juez de ideología más conservadora para el Supremo solo servirá para consolidar la actual hegemonía de esta tendencia ideológica.

El Supremo ha mantenido una mayoría republicana desde 1972, cuando el presidente republicano Richard Nixon (1969-1974) nominó a su tercer juez y frenó la revolución social que había cobrado fuerza en el tribunal con fallos a favor de los sindicatos y contra la discriminación racial.

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