POLÍTICA
27/09/2018 22:18 CEST | Actualizado 27/09/2018 22:20 CEST

Mabel Lozano: "Legalizar la prostitución es legalizar la esclavitud"

Varias expertas abolicionistas explican qué supondría legalizar la prostitución: "Es justo lo que quieren los proxenetas"

EFE

Patricia tenía 17 años cuando su prima y ella viajaron a España desde Paraguay para ayudar económicamente a su familia. Lo que les vendieron como un sueño se convirtió en una pesadilla: las encerraron en un sótano para forzarlas a prostituirse cuando tuviesen la mayoría de edad. "Un día mi prima llegó llorando y sangrando porque había estado con 40 hombres. Me dijo que no quería eso para mí. Tiempo después huyó y me dejó ahí", cuenta la joven en el documental Chicas Nuevas 24 horas, de Mabel Lozano.

El debate sobre si regular o no la prostitución sigue estando a la orden del día en España con opiniones muy dispares. Más aún después de la dimisión de la directora general de Trabajo, Concepción Pascual, por haber permitido la inscripción del sindicato de trabajadoras del sexo (OTRAS) sin haber una decisión política clara sobre ello. Uno de cada cinco españoles reconoce que ha pagado por servicios sexuales, según estudio elaborado por la Universidad Pontificia de Comillas.

La prostitución en España se encuentra en el limbo de la alegalidad: no es legal ni ilegal y su ejercicio libre —es decir, cuando una persona decide ejercerlo y quedarse con el beneficio— no está penado en todo el territorio español. Hay quien apuesta por regularla, argumentando la supuesta libertad de elección de aquellas mujeres que no son víctimas de trata y que ejercen la prostitución, así como exigen los mismos derechos sociales que el resto de trabajadores. La mayoría de abolicionistas señalan que se trata de "violencia estructural hacia la mujer", aunque algunos no quieren su regulación por motivos de "moralidad".

La clave del problema es que si se reconoce como trabajo la prostitución, se da por hecho que hay una relación laboral legal entre estas mujeres y los que serían los empresarios, que ahora mismo son los proxenetas. Los abolicionistas señalan que se trata de una forma de blanquear a estos delincuentes.

Pero, por otro lado, al ser una actividad alegal, no se ejerce de manera clandestina. España está lleno de burdeles en las carreteras o pisos de proxenetas que, en el mejor de los casos, se camuflan como hostales. Por eso, muchos no entienden que el mismo Gobierno que considera la prostitución violencia contra las mujeres, la esté amparando al permitir que se siga ejerciendo de esta forma.

El inspector jefe del Centro de Inteligencia de Análisis de Riesgo (CIAR) de la Policía Nacional, José Nieto, señala que en España hay identificadas a unas 16.000 personas en "zonas de riesgo", que son lugares "en los que en algún momento u otro se han identificado a víctimas de trata de personas", pero esto no significa que todas estas personas ejerzan la prostitución forzadas, y de hecho estima que este número representa "un tercio aproximadamente" del número total de prostitutas que puede haber en España.

El fiscal delegado de Extranjería de Málaga, Juan Bermejo, explica que, al menos en su experiencia, el perfil típico de la prostituta es de una mujer extranjera que en muchos casos está en situación de irregularidad y que normalmente ejerce esta actividad por una situación de necesidad.

"No todo es sindicable"

Mabel Lozano, documentalista, actriz y autora del libro El Proxeneta Paso corto, mala leche,se declara abolicionista: "No todo es sindicable. Hay que ir a por el sistema prostitucional". "Muchos hablan de moralidad, pero a mí me parece que la prostitución es violencia estructural contra las mujeres, algo indefendible", opina.

CARLOS PINA
Mabel Lozano

Lozano es consciente de la diferencia entre la prostitución y la trata, pero opina que "van de la mano". Cree que legalizar la prostitución es "legalizar la esclavitud" y, además, advierte de que "los puteros quieren chicas jóvenes, así que las prostitutas no duran más de 5 o 6 años trabajando, ¿cuánto crees que cotizan con eso?", se pregunta.

Pueden darse de alta como autónomas

Lozano también explica que la opinión pública "no sabe que en España la prostitución es alegal y que las prostitutas pueden darse de alta como autónomas". Señala que no hay una pestaña específica de trabajadoras sexuales, pero "se pueden dar de alta como modelos o masajistas, igual que los guionistas nos damos como escritores. Nadie les impide eso".

La cineasta insiste en que hay una falsa idea de que los abolicionistas "van contra los derechos de las mujeres" y la niega: "No se trata de eso. Lo más importante es proteger a las mujeres. Pero hay que ir contra el sistema prostitucional. Hay que tener prioridades. Primero, ver qué hacemos con todas las mujeres explotadas y, después, las que quieran trabajar, que se den de alta como autónomas".

Para escribir El Proxeneta, Lozano ha mantenido largas conversaciones con uno de los mayores proxenetas de España. "Me decía que flipaba, porque lo que proponen los que quieren legalizarla es lo mismo que buscan ellos desde hace tiempo", cuenta."Es lo que ellos quieren, regular la prostitución. De esta manera, las chicas estarían legales y la policía les dejaría en paz en las redadas", explica en este sentido Mabel Lozano.

"La pregunta es si los hombres tienen derecho a comprarnos"

Zua Méndez y Teresa Lozano, más conocidas como las Towanda Rebels, youtubers y autoras del libro Hola Guerrera y del vídeo viral Hola Putero, tienen una opinión similar. "En toda Europa los sindicatos responden al lobby de proxenetas", aseguran. "La pregunta no es si las mujeres tenemos derecho a ser putas. Es si los hombres tienen derecho a comprarnos", aseguran en su famoso vídeo.

"Si el sexo empieza a ser una actividad laboral se normaliza el acoso. No queremos que las mujeres vean la prostitución como una salida cuando hay problemas económicos o que nos lo ofrezcan como trabajo en el INEM", dice Méndez, que señala que eso es lo que pasa en Alemania.

Mabel Lozano también se acuerda del caso alemán: "La prostitución que es legal allí es mínima, un porcentaje irrisorio. No se dan de alta porque se endeudan y el 90% de las prostitutas son inmigrantes".

El caso alemán: un fracaso político después de 16 años

En Alemania, la prostitución se reguló en 2002 por la ley. Los políticos pensaban así que darían derechos a las prostitutas, así como seguridad social y la oportunidad de emprender acciones legales si no se respeta su trabajo. Esto también llevó a una normalización de la prostitución: la ciudad se llenó de burdeles y de publicidad sobre los servicios que realizaban las mujeres. Tras 15 años de esa ley, como afirma la doctora alemana experta en prostitución Igenborg Kraus en un informe de 2016, el modelo alemán ha resultado ser un fracaso.

Actualmente hay, en Alemania, más de 3.500 burdeles registrados. Algunos de ellos son macroburdeles con capacidad para mil personas a la vez. Eso ha hecho que aumente el turismo sexual, hasta el punto de que haya autobuses que trasladan a la gente directamente desde el aeropuerto de Fránkfurt a los burdeles. En 2017 se prohibió la tarifa plana de prostitutas por ley: hasta entonces, por 70 euros te ofrecían sexo ilimitado, cervezas y una salchicha. Con esta ley también se fijó como obligatorio el uso del preservativo.

En Alemania, en 2016, sólo 44 mujeres se habían dado de alta como trabajadoras sexuales. Más de la mitad de las prostitutas trabajan aún de manera ilegal, ya que desde la regulación también ha habido una reducción del dinero que ganaban al tener que pagar habitación e impuestos. Tendrían que hacer servicios a más de seis hombres al día para empezar a ganar dinero.

Una banalización de la prostitución

En Alemania, la regulación ha llevado, según la doctora Kraus, a una "banalización de la prostitución": con publicidad en todas partes, incluido en las guías turísticas de algunas ciudades, se ofrecen tours por los burdeles a estudiantes recién llegados o se hacen muchas más celebraciones.

Además, las mujeres no suelen ser alemanas, sino chicas del este de Europa con poca información, sin dinero y, a veces, analfabetas. Alrededor del 95% de las prostitutas tienen ese perfil.

Hablan las prostitutas de OTRAS

Las prostitutas que defienden la creación del sindicato OTRAS por su parte, han lanzado un comunicado en el que señala que saben que "crear un sindicato de trabajadoras no es cómodo" , pero tienen clara su intención de organizarse sindicalmente debido a su situación laboral.

"Los derechos laborales se han convertido en una utopía para nosotros"

"Somos mujeres y hombres trabajadores, con la diferencia de que los derechos laborales se han convertido en una utopía para nosotros", señalan. Creen que la posición del Gobierno está "tras la intocable tela del feminismo blanco heterosexual y burgués" y piden "plena justicia". Respecto a los proxenetas, se preguntan "por qué se acusa a un sindicato que reclama derechos laborales de apoyar al empresariado, cuando justamente los sindicatos son para todo lo contrario".

"Las Trabajadoras Sexuales nos merecemos todo el conocimiento y el respeto por parte de las instituciones, les guste nuestro trabajo o no. No somos sujetos pasivos, sino mujeres adultas que sabemos luchar por lo que queremos", dice la nota.

Critican la estigmatización a la que se somete el colectivo y la difamación que ha hecho el gobierno sobre el mismo. "El feminismo abolicionista esconde una moralina y un odio visceral hacia las trabajadoras sexuales que podría comprenderse si no fuera porque los derechos los merecemos todos, no sólo las privilegiadas", señalan.

"El abolicionismo no es prohibicionismo"

Respecto a esto, la activista Zua Méndez insiste en la protección de las prostitutas: "Siempre se dice que las abolicionistas estamos en contra de las prostitutas. Es mentira. Se lucha contra el derecho de los hombres a comprar una mujer. Aunque ellas quieran prostituirse, los hombres tienen que saber que no es un derecho comprar a una persona. No estamos en contra de las putas, sino en contra de los puteros y proxenetas".

Mabel Lozano, en este sentido, destaca también que "abolicionismo no es prohibicionismo", sino que se trata de "perseguir a las mafias y a los proxenetas, además de educar al demandante. No prohibir a las mujeres". La joven de su documental, Patricia, logró escapar. Pero no es un caso aislado. España ocupa el tercer lugar del mundo de los países donde más hombres que pagan por sexo tras Tailandia y Puerto Rico.