INTERNACIONAL
05/02/2019 17:37 CET | Actualizado 05/02/2019 18:05 CET

Nancy Pelosi, la mujer que cuestionó la virilidad de Trump y le hizo dar marcha atrás

Después de 35 días con la Administración cerrada, Donald Trump ha cedido ante una política que sabe bien cómo tratar con él.

Jabin Botsford/The Washington Post via Getty Images
Nancy Pelosi, después de reunirse con Donald Trump el 11 de diciembre de 2018.

"Un concurso para ver quién mea más largo". Así describió Nancy Pelosi una reunión que mantuvo con Donald Trump en diciembre, cuando ella todavía no era presidenta de la Cámara de Representantes. Pelosi también comentó entonces que el debate sobre el muro con México era para Trump "una cosa de hombría", cuestionando la virilidad del presidente y calificándose a sí misma como "la madre" que intenta poner las cosas en orden.

Ha pasado poco más de un mes de aquella reunión y esa madre ha conseguido meter en vereda al hijo rebelde que se negaba a entrar en razón. Después de 35 días con la Administración parcialmente cerrada —un (triste) récord en la historia de Estados Unidos—, Trump acordó reabrir la Administración durante 21 días, hasta el 15 de febrero.

En esas tres semanas, quedan desbloqueados los fondos para el funcionamiento del Gobierno federal, sin incluir los 5.700 millones de dólares que pedía Trump para construir su deseado muro en la frontera con México.

El cierre de la Administración de más de un mes ha dejado imágenes insólitas en el país: Trump pidiendo un arsenal de comida rápida para una recepción oficial por falta de trabajadores en la Casa Blanca; 800.000 empleados federales sin sueldo; funcionarios públicos haciendo cola para pedir comida en bancos de alimentos; el director del FBI, Christopher Wray, publicando un vídeo en el que se declaraba "muy enfadado" por que sus agentes trabajaran sin cobrar... y más. Se estima que las tres primeras semanas de cierre costaron 3.600 millones de dólares.

REUTERS/Joshua Roberts
Donald Trump, frente a las hamburguesas y ensaladas envasadas que pidió para recibir al equipo de fútbol americano Clemson Tigers en la Casa Blanca el 14 de enero.

Y pese a que el presidente seguía enrocado y amenazaba con mantener el bloqueo (del que decía sentirse "orgulloso") si no le concedían los 5.700 millones de dólares para el infame muro, Trump finalmente dio marcha atrás.

La victoria lleva el nombre de Nancy Pelosi, que ganó la jugada a cuenta del Discurso del Estado de la Unión. En este evento, que se celebra en Estados Unidos a principios de cada año, el presidente evalúa el estado del país y presenta sus propuestas legislativas. Trump contaba con dar el discurso el 29 de enero (y centrarlo en la financiación para el muro de México), pero Pelosi le paró los pies. Por motivos de seguridad, no podría haber discurso si la Administración permanecía cerrada.

Trump quitó importancia a las advertencias de Pelosi, aunque luego tuvo que darle la razón. El presidente anunció el viernes 25 la reapertura del Gobierno durante tres semanas y aceptó días más tarde la invitación oficial de la presidenta de la Cámara baja para celebrar el discurso sobre el Estado de la Unión este martes 5 de febrero. En más de 200 años de historia, sólo seis veces se ha celebrado en febrero.

"Es un gran honor", contestó Trump a Pelosi, disimulando el hecho de que, una vez más, había ganado ella.

"Nadie debería subestimar a la presidenta, como ha comprobado Donald Trump", comentó el líder de la Minoría del Senado, Chuck Schumer, poco después del anuncio.

Y no es para menos. Pelosi se convirtió en 2007 en la primera mujer speaker del Congreso y ha logrado volver al puesto 12 años después a pesar de que ciertos sectores demócratas pedían un nuevo rostro en la Cámara. Siendo blanca, católica, rica, casada con el empresario californiano Paul Pelosi e hija del congresista Thomas D'Alesandro, su perfil no parecía encajar en la ola de renovación que atraviesa el Partido Demócrata.

No obstante, a sus 78 años, Pelosi es una de las figuras más liberales del partido. La demócrata votó en contra de la guerra de Irak y fue pionera en apoyar el matrimonio homosexual cuando casi ningún progresista —ni siquiera Barack Obama— lo hacía aún.

BRENDAN SMIALOWSKI/AFP/Getty Images
Pelosi reacciona mientras es ovacionada en la sesión inaugural del 116º Congreso de EE UU el 3 de enero de 2019.

Después de un mes presidiendo la Cámara de Representantes, quienes reclamaban para el cargo un rostro más joven (y menos establishment) han tenido que tragarse sus palabras. Pelosi es ahora más popular de lo que lo ha sido en la última década, según los sondeos de Gallup. Y desde las elecciones, su porcentaje de aprobación ha subido diez puntos, según datos de la empresa de sondeos Civiqs.

CIVIQS/HUFFPOST
¿Tienes una opinión favorable o desfavorable sobre Nancy Pelosi? A 25 de enero de 2019, el 37% de la gente declaró tener una opinión favorable, 10 puntos más que en las elecciones 'midterm' de noviembre.

Casualmente, la edición estadounidense del HuffPost estaba con Nancy Pelosi en una mesa redonda con periodistas cuando saltó la noticia de la decisión de Trump de reabrir el Gobierno. Ella no se regodeó, cuentan en el HuffPost, pese a que las redes sociales se llenaban en ese momento de mensajes con el hashtag #QueenPelosi.

"Ya veremos", dijo la demócrata cuando le preguntaron si creía que ganaría el pulso con Trump. Para Pelosi, la clave es "respetar a las instituciones del Gobierno y entender con quién estás hablando".

"Cuando él hace una acusación, sabes que está proyectando sus propias debilidades". "Sus propias debilidades", reiteró. "Es lo que hace todo el tiempo".

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