Catherine Comet, socióloga de las élites: "A partir de 100.000 euros de ingresos al año, lo que cambia no es cuánto ganas, sino de dónde sale tu dinero"
A partir de esa cifra, los ingresos de las rentas del capital superan los del salario.
Normalmente, hablar de riqueza suele reducirse a una cifra de dinero, pero para la socióloga francesa Catherine Comet la clave está más en el origen que en la cantidad. Sus investigaciones sobre las élites económicas muestran que, a partir de un determinado nivel de ingresos, la diferencia ya no está tanto en cuánto se gana, sino en cómo se genera esa riqueza, una idea que ayuda a entender mejor cómo funcionan las grandes fortunas en la actualidad.
Esta es una de las principales conclusiones de la catedrática de Sociología en la Universidad París VIII. La investigadora sostiene que existe un punto de inflexión en torno a los 100.000 euros de ingresos anuales, ya que hasta esa cifra la mayor parte del dinero procede del trabajo, pero a partir de ahí las rentas del capital adquieren un peso cada vez mayor, tal y como es el caso de dividendos, acciones o fondos de inversión.
Para Catherine, este cambio marca una diferencia fundamental entre quienes viven principalmente de su salario y quienes comienzan a obtener una parte importante de sus ingresos gracias a su patrimonio. "A partir de 100.000 euros de ingresos al año, lo que cambia no es cuánto ganas, sino de dónde sale tu dinero", resume la socióloga en declaraciones recogidas por Le Monde. En otras palabras, el salario deja de ser la principal fuente de ingresos y el protagonismo pasa a las rentas del capital.
Sobre la riqueza
Para la socióloga, hablar de "los ricos" tampoco es tan sencillo como parece. Considera que no forman un grupo homogéneo, sino que “se corresponden más bien con las características de un estrato social”. Además, distingue entre grandes empresarios fundadores, herederos de fortunas familiares y altos directivos que han alcanzado la cúspide de las grandes compañías. Todos ellos son perfiles que comparten poder económico, aunque con trayectorias muy diferentes.
La experta vincula el aumento de la concentración de la riqueza con dos grandes procesos: la creciente financierización de la economía desde los años ochenta y un giro político que favoreció políticas más beneficiosas para las grandes empresas y los grandes patrimonios. A su juicio, ambos factores han impulsado un sistema en el que el capital genera cada vez más riqueza para quienes ya poseen activos financieros.
El debate sobre quién puede considerarse rico sigue abierto y depende del criterio utilizado. En Francia, por ejemplo, el Observatorio de las Desigualdades sitúa el umbral de riqueza en el doble de la renta media disponible, unos 4.300 euros netos mensuales para una persona sola. Sin embargo, las investigaciones de Catherine Comet apuntan a que la verdadera diferencia no está únicamente en el nivel de ingresos, sino en el momento en que el patrimonio comienza a generar más dinero que el propio trabajo.