El economista Eduardo Garzón explica un estudio en 18 países de la OCDE durante 50 años: "Bajar los impuestos a los ricos solo le sirve a los ricos"
“Ni mejora el empleo, ni mejora la producción”, asegura.

Los impuestos forman parte de casi cualquier conversación sobre economía, aunque no afectan igual a todo el mundo. Mientras para la mayoría de trabajadores representan una obligación difícil de esquivar, para las grandes fortunas suelen convertirse en un terreno lleno de ventajas fiscales. Durante años se ha defendido que bajarles los impuestos beneficia a toda la economía, pero cada vez más estudios ponen en duda esa teoría.
En este contexto, el economista Eduardo Garzón ha difundido en un vídeo de YouTube una idea tan simple como polémica: recortar los impuestos a las rentas más altas no mejora la vida del resto de la sociedad, sino que beneficia sobre todo a quienes ya tienen más dinero. Su análisis se apoya en un estudio académico que analiza 18 países de la OCDE entre 1965 y 2015, y que examina cómo los grandes recortes fiscales a las rentas altas han afectado a la economía a lo largo de varias décadas.
La investigación, firmada por David Hope y Julian Limberg, utiliza un nuevo indicador de “impuestos sobre los ricos” para detectar grandes recortes de la progresividad fiscal en las economías avanzadas. “¿Cuál es el resultado de bajar los impuestos a los ricos? Pues que aumenta la desigualdad. Ni mejora el empleo, ni mejora la producción”, concluye Eduardo Garzón tras analizar el estudio en cuestión.
Un aumento de la brecha
Según lo investigado, esos cambios aumentan la desigualdad tanto a corto como a medio plazo, mientras que no se aprecia un efecto estadísticamente significativo sobre el crecimiento o el paro. Es decir, las grandes rebajas fiscales a las rentas más altas no terminan traduciéndose en más empleo ni en una mejora real de la economía, pese a que durante décadas se hayan presentado como una receta para impulsar la prosperidad general.
Garzón encuadra estos resultados en una tendencia histórica en la que, desde los años ochenta, los países desarrollados han ido reduciendo los impuestos a las rentas más altas tras décadas de una fiscalidad mucho más elevada en la posguerra. Según la OCDE, este giro ha venido acompañado de una menor progresividad del sistema y de una reducción de la capacidad redistributiva en buena parte de las economías avanzadas.
A partir de ahí, la lectura que hace Garzón es que las promesas de mayor crecimiento o creación de empleo tras estas rebajas fiscales no se sostienen en los datos, y que el principal efecto visible es el aumento de la brecha entre rentas altas y el resto de la población. “La clave es que nos deja bien claro lo que ya sospechábamos, que bajar los impuestos a los ricos solo le sirve a los ricos, no le sirve a nadie”, resume el economista, subrayando que los resultados del estudio apuntan más a un problema de desigualdad que a una mejora económica general.
