Llegó la hora: ¿una primera vuelta de las generales?
Los andaluces votan este domingo. En el PP contienen la euforia al tiempo que en el PSOE suenan todas las alarmas

Fin de la campaña en Andalucía. Última plaza en abrir las urnas de un ciclo electoral que comenzó en Extremadura y continuó en Aragón y Castilla y León. La batalla de todas las batallas, como han venido a reconocer sus principales actores políticos. En teoría, ya no habrá más procesos electorales hasta 2027, salvo que Pedro Sánchez vuelva a sorprender a todos adelantando las generales. Extremo que niegan con insistencia los portavoces de la Moncloa.
Juanma Moreno, el candidato popular, concluye la campaña como comenzó, siendo el gran favorito. Prácticamente nadie discute que volverá a ser presidente de la Junta de Andalucía. La duda es si logra o no la mayoría absoluta. “O estabilidad o ruido”, ha sido uno de sus mensajes más repetido. En privado, casi a susurros, en su equipo de colaboradores están seguros de que llegarán al escaño 55, el de la absoluta, e incluso que podrían estar en la horquilla de los 57-58 representantes en la Cámara Autonómica.
“¿Lo más importante? Que no se han cometido errores. La campaña ha discurrido como preveíamos”, destacan fuentes del entorno de Moreno. El PP ha monitorizado especialmente los movimientos de Vox, y creen que no han logrado “su plan” de romper la campaña. “El tema migratorio ha pasado a ser secundario” y “su ascenso demoscópico ha sido muy leve, insuficiente para lograr sus objetivos”, según aseguran. Esto es, para poder entrar en el Ejecutivo andaluz, como así han hecho ya en Extremadura y Aragón y próximamente harán también en Castilla y León.
Públicamente, Moreno ha evitado darlo todo por hecho. Al contrario, su gran obsesión ha sido mantener en tensión a su partido para evitar el exceso de confianza. Y, ciertamente, el último escaño de cada provincia puede bailar por unos pocos miles de votos. Aunque, pese a ello, este viernes eran pocos los cargos del Ejecutivo regional que no apostaran por la absoluta, pese a todas las precauciones. “Como no lo consigamos, el chasco será muy grande”, reconocía un consejero.
Feijóo, ¿ganador en la sombra?
Alberto Núñez Feijóo se ha plegado por completo a los intereses de su candidato. “Coordinación total”. Moreno exigió autonomía de decisión, y así ha sido. Ni rastro de perfiles duros de la formación y una única foto de los líderes nacional y autonómico, el pasado domingo en Málaga.
“Después de Juanma, el gran beneficiado de una mayoría absoluta es Feijóo”, aseguran en San Telmo. ¿El motivo? “Será la demostración de que se puede gobernar en solitario, como él mismo propuso en el congreso nacional del partido, y además la moderación marcará el debate político. Y él se mueve mucho más cómodo en esos parámetros”, argumenta un destacado dirigente autonómico.
El lunes, Feijóo ha convocado la Junta Directiva Nacional en Génova para arropar a Moreno tras los resultados electorales. “Que se preparen en Madrid”, sugieren entre risas, en relación a la tradicional pugna de estilos con Isabel Díaz Ayuso, valedora de otra mayoría absoluta pero con un perfil muy distinto. Para Génova, es indiscutible “el mensaje en clave nacional” de estas elecciones. Una “primera vuelta” de las generales.
Alarma en el PSOE
En el otro lado de la moneda, el Partido Socialista. Las alarmas llevan días sonando. Para María Jesús Montero, un buen resultado sería mantener los 30 escaños que consiguió Juan Espadas en el que fue el peor resultado histórico de la formación en esta comunidad. Pero hay dirigentes que temen una caída hasta los 28 representantes. “La culpa no es solo de Montero, la situación del partido en Andalucía es muy complicada”, deslizan fuentes de Ferraz. La guerra en algunas provincias por la confección de las listas evidenció heridas que ni mucho menos han cicatrizado.
Montero ha echado mano de Pedro Sánchez o de José Luis Rodríguez Zapatero, pero “el error” en el último debate electoral calificando de “accidente laboral” el fallecimiento en acto de servicio de dos Guardias Civiles la he perseguido estos días. Tampoco ayudó que ningún ministro acudiera al funeral de los agentes, en el que ella sí dio la cara. Fuentes oficiales de la Moncloa llegaron a reconocer que fue una equivocación no estar en ese funeral.
Así las cosas, el Gobierno intenta limitar el impacto de lo que ocurra el domingo, tal y como avanzó El HuffPost. La estrategia pasa por encapsular al presidente y no extraer lecturas nacionales de lo que pase en Andalucía. “La hoja de ruta se mantiene”, zanjan en Moncloa, donde no esperan que sus socios parlamentarios vayan a removerse más de lo que han hecho hasta ahora. En la recámara aún sigue la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, aunque esto no signifique llevarlos a votación al Congreso.
Algunas voces del PSOE ya apuntan a que “algo habrá que hacer” si los resultados son tan malos como se prevén. “No se puede decir que no pasa nada y ya”, apostilla un diputado. Y en la estructura de Castilla-La Mancha, que dirige Emiliano García Page, van un paso más allá: “Las elecciones generales se tienen que celebrar antes de las nuestras o de las municipales o será una catástrofe”.
