Al Jazeera lleva el asesinato de la periodista Shireen Abu Akleh al Tribunal Penal Internacional

Al Jazeera lleva el asesinato de la periodista Shireen Abu Akleh al Tribunal Penal Internacional

Israel rechaza petición de que CPI investigue muerte de periodista Abu Akleh

AHMAD GHARABLI via Getty Images
Un joven pasa por delante de un mural dedicado a la periodista Shireen Abu AklehAHMAD GHARABLI via Getty Images

El canal catarí de televisión Al Jazeera entregó hoy a la Corte Penal Internacional (CPI) documentos que presuntamente demuestran el asesinato de la periodista palestino-estadounidense Shireen Abu Akleh a manos de las fuerzas israelíes y pidió al fiscal Karim Khan que incluya este caso en su investigación por crímenes de guerra en Palestina.

Un equipo legal de Al Jazeera, liderado por el abogado Rodney Dixon, ha acudido a La Haya acompañado de familiares de la periodista y miembros del canal catarí, para hacer llegar esas pruebas a Karim Khan, coincidiendo con la celebración de la Asamblea de Estados Partes del Estatuto de Roma, el tratado fundacional de la CPI.

“Hemos presentado a la CPI una solicitud para que el fiscal investigue el asesinato de Shireen. Presentamos pruebas de testigos, de quienes hicieron videos ese día, y otras pruebas para demostrar que hay una base razonable para proceder a investigar. Hemos pedido que este caso sea visto como parte de la investigación abierta por la situación de Palestina, por lo que debería ser uno de los casos prioritarios”, explicó Dixon.

La Corte Penal Internacional, de la que forman parte 123 países, no es un tribunal tradicional al que cualquier persona puede acudir a “denunciar” un delito y que el fiscal esté obligado a investigar esa demanda. Es un tribunal internacional de último recurso cuya jurisdicción son solo los crímenes de guerra, de lesa humanidad, el genocidio y el crimen de agresión.

Los supuestos en los que el fiscal puede abrir una investigación son limitados y generalmente requieren una remisión del caso por un país miembro o el Consejo de Seguridad de la ONU, o que los crímenes hayan sido cometidos por un nacional de un Estado parte, en el territorio de un Estado parte, o incluso en uno que haya aceptado la jurisdicción de la CPI, como ocurre ahora con Ucrania, que no es miembro.

“Le hemos pedido al fiscal que vea el caso como un crimen de guerra, porque tuvo lugar en un conflicto armado, pero también como un crimen de lesa humanidad porque ocurrió en el contexto de un ataque generalizado y sistemático contra periodistas en esta zona y toda Palestina, que estaban informando sobre ataques contra civiles, que es algo sobre lo que la CPI ciertamente tiene jurisdicción y está investigando”, agregó.

Dixon es consciente de las complicaciones que rodean la investigación de los presuntos crímenes de guerra en Palestina cometidos tanto por fuerzas israelíes como por miembros del movimiento islamista Hamas y otros grupos armados palestinos, sobre todo porque Israel no ha ratificado el Estatuto de Roma y no reconoce la jurisdicción de la CPI.

Por eso, el abogado de Al Jazeera admite que “sin duda, hay muchos desafíos para que el caso avance”, pero cree que “se deben dar los primeros pasos porque hasta ahora no se ha hecho nada, cuando con estas pruebas el fiscal puede empezar a entrevistar a los testigos, a construir el caso, y tratar de ir a Palestina para ver la situación de primera mano”.

“El fiscal claramente tiene jurisdicción. Lo confirmaron los jueces, la investigación puede seguir adelante, y si hay pruebas suficientes -y nosotros decimos que las hay- se pueden presentar cargos. Claro que existe el desafío de ver si luego puede haber detenidos, pero primero iniciemos la investigación y ya veremos lo demás por el camino”, subraya Dixon.

Por su parte, Walid Omary, jefe de la oficina de Al Jazeera en Jerusalén, dijo que el canal catarí ha venido a La Haya a pedir a Khan que “actúe” en el caso de Abu Akleh porque, asegura, seis meses después todas las evidencias “demuestran que todos los disparos procedían de donde estaban estacionadas las patrullas israelíes, y que dispararon a Shireen sabiendo que llevaba el chaleco y el casco de prensa”.

Omary insiste en que “no había ningún palestino armado en la zona, ni ningún intercambio de disparos”, y acusa a las fuerzas israelíes de “disparar y matar a Shireen” y de “seguir luego disparando a la gente que la estaba intentando salvar, lo que significa que no era un error como defienden los israelíes”.

En junio, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) también remitió a la CPI los resultados de sus pesquisas sobre lo ocurrido. “Israel no puede seguir actuando como si fuera un país por encima de la ley. Necesitan empezar a respetar y aceptar la jurisdicción de las instituciones internacionales y de la CPI. Estamos aquí porque es nuestro deber hacia Shireen y hacia nosotros mismos. Solo estamos buscando justicia. Cuando dispararon a Shireen, dispararon a todos los periodistas, querían silenciar a quien relata todo lo que pasa dentro de Palestina”, afirmó Omary.

Estados Unidos e Israel se oponen a la investigación

El Gobierno de Israel rechazó contundentemente la solicitud del medio catarí. “Nadie investigará a los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel y nadie nos dará sermones sobre la moral en la guerra, desde luego no Al Jazeera”, indicó el primer ministro saliente, Yair Lapid, en un comunicado difundido por su oficina.

Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, aseguró que la muerte de la reportera, producto de un disparo en la cabeza, ocurrió en “un escenario de combate, que ya se investigó a fondo”.

Estados Unidos expresó también su oposición a la petición de Al Jazeera. “Mantenemos nuestras objeciones a que la CPI investigue la situación palestina. La CPI debe centrarse en su misión, que es servir como tribunal de última instancia y disuadir los crímenes atroces”, dijo en una rueda de prensa el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Ned Price.

El portavoz subrayó que Estados Unidos ha expresado públicamente sus condolencias por la muerte de Akleh, quien también era ciudadana estadounidense, y la recordó como una “reportera intrépida” cuyo trabajo era conocido por todo el mundo.