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09/02/2021 07:10 CET | Actualizado 09/02/2021 07:10 CET

Desbloqueen el Ingreso Mínimo Vital ya

Alrededor del 50% de las solicitudes se deniegan.

Anadolu Agency via Getty Images
Distribución de alimentos para personas necesitadas en Mdrid durante la pandemia.

Han pasado nueve meses desde que se aprobara el nuevo Ingreso Mínimo Vital. Una prestación necesaria para establecer las bases de un sistema común de protección, hasta ahora fragmentado y que supone un avance para abordar las situaciones más graves de pobreza y exclusión social en nuestro país, pero que está experimentando serias limitaciones en su puesta en marcha.

España ya tenía unos niveles de pobreza que por sí solos justificaban la puesta en marcha de una ayuda como esta: una de cada cinco personas se encuentra en riesgo de pobreza, el quinto dato más alto de la Unión Europea, de las cuales más de cuatro millones viven en pobreza severa. Esta situación también afectaba con especial incidencia a la población infantil: casi un tercio de los niños y niñas de nuestro país viven en hogares afectados por la pobreza. 

Pero la pandemia no ha hecho más que empeorar esta situación. Según Intermon Oxfam, la crisis causada por esta emergencia sanitaria dejará en la pobreza a un millón de personas más en España. Las brechas de desigualdad están aumentando a un ritmo vertiginoso y muchas familias que nunca habían necesitado acudir al sistema de protección social lo tienen que hacer porque han perdido su empleo o cerrado su negocio y no tienen ayudas o han agotado sus ahorros y no pueden cubrir sus necesidades básicas. Las ‘colas del hambre’ que cada día forman miles de personas en España para recibir alimentos son una de las imágenes más dramáticas que nos deja esta crisis. Era necesario un escudo social de último recurso y por eso mismo desde Ciudadanos apoyamos la aprobación urgente de este Ingreso Mínimo Vital.

Alrededor del 50% de las solicitudes se deniegan.

Lo hicimos, no obstante, siendo conscientes de que se trataba de una prestación compleja y con muchas aristas, y de que el Gobierno, frente a otras posibles alternativas transitorias, había decidido impulsarla sin contar con los preparativos necesarios, pero confiando en que serían capaces de solventarlos durante su puesta en marcha. Por desgracia, los datos de los que disponemos hasta el momento nos indican que esta prestación no termina de arrancar. La Seguridad Social recibe alrededor de 12.000 solicitudes a la semana y hay una lista de espera de 270.000 expedientes. El resultado es que a fecha de hoy en total hay unos 160.000 hogares beneficiándose del Ingreso Mínimo Vital, cuando el número al que se esperaba llegar era de 800.000, cinco veces más. 

La falta de medios humanos y materiales para abordar una tarea de esta envergadura y sobre todo el excesivo papeleo que se exige a las personas que lo solicitan son causas que podrían explicar estos resultados tan poco prometedores, como prueba el hecho de que alrededor del 50% de las solicitudes se deniegan.  

Desde Ciudadanos queremos que el Ingreso Mínimo Vital supere estas barreras y logre despegar, porque hay miles y miles de familias que necesitan esta ayuda para sobrevivir a esta crisis. En particular, recientemente hemos planteado al Gobierno tres palancas para desatascar de manera urgente el Ingreso Mínimo Vital, que resumo a continuación.

En primer lugar, simplificar el diseño de la prestación. La maraña burocrática que se requiere para la tramitación de esta ayuda es completamente inviable, más a aún si tenemos en cuenta el perfil de los solicitantes: personas que se encuentran en mayor situación de exclusión social, con bajos niveles formativos, escasamente familiarizadas con los procesos administrativos, que viven en entornos degradados, albergues o incluso en la calle. 

Proponemos que se reconozca de manera extraordinaria y automática el IMV a todas las personas que hoy ya sean beneficiarias de una renta mínima de inserción.

En segundo lugar, hay que buscar aliados para hacer más fácil la gestión. Esta prestación no puede funcionar si no se cuenta con las comunidades autónomas, que ya tienen experiencia en la gestión de ayudas similares al Ingreso Mínimo Vital en sus respectivos territorios, ni tampoco sin las entidades del Tercer Sector de Acción Social, que tienen un papel clave sobre todo en el diseño y ejecución de acciones de inclusión y de inserción sociolaboral para que las personas que reciben esta ayuda puedan salir de la pobreza y, en su caso, acceder a un empleo. No hay que olvidar que una ayuda económica, por sí sola, no hace que las personas salgan del bucle de la pobreza: hace falta también dotar a estas personas de los conocimientos y las herramientas necesarias para que puedan labrarse una vida por sus propios medios, en último término, sin necesidad de recurrir a ninguna ayuda. Eso es lo que diferencia el asistencialismo de la verdadera promoción social, que es el objetivo que todos deberíamos perseguir.

Y por último, como medida excepcional para asegurar que en esta primera fase el Ingreso Mínimo Vital llegue a todas las personas que puedan necesitarlo, proponemos que se reconozca de manera extraordinaria y automática el Ingreso Mínimo Vital a todas las personas que hoy ya sean beneficiarias de una renta mínima de inserción concedida por las comunidades autónomas. Esta medida, por sí sola, haría que la prestación llegase de manera inmediata a cerca de 300.000 hogares, 700.000 personas en total, que ya han acreditado ante la administración autonómica el cumplimiento de unos requisitos que demuestran que están en riesgo de exclusión social y sobre los que no sería necesario hacer ninguna comprobación adicional. De este modo permitiría reorientar los recursos que ahora se destinan al papeleo de miles de solicitudes a asegurar que esta prestación alcanzase a muchas personas y familias en situación de pobreza severa que hoy por hoy se encuentran totalmente fuera del sistema de protección y que son a la vez las más necesitadas pero también las más difíciles de cubrir, sobre todo porque son muy difíciles de detectar. 

Son, como decía, tres palancas, tres medidas muy concretas pero que podrían marcar la diferencia entre que el Ingreso Mínimo Vital sea un salvavidas para cientos de miles de familias en situación de necesidad, cada vez más a medida que se extiende esta pandemia, o que sea una promesa frustrada más. Desde Ciudadanos trabajamos porque sea lo primero, como demuestran estas propuestas; ahora sólo queda que el Gobierno muestre la voluntad de aplicarlas. 

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