POLÍTICA
02/02/2021 14:28 CET

El CV de los terroristas: así eran las fichas que rellenaban los etarras al entrar en la banda

El Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo exhibirá los formularios de los asesinos, con sus antecedentes y motivos para unirse a la organización.

@MemorialVT / Twitter
Varios de los formularios de etarras, que ahora mostrará la Fundación Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo.

En un currículum al uso se pone lo clásico: nombre y dos apellidos, datos de contacto, estudios... En el de un etarra, la cosa cambia. Se añade el “nombre revolucionario” (o iraultzarako izena), los antecedentes penales, los motivos por los que se unía a la banda... Todo eso se puede leer en las fichas que la banda terrorista hacía rellenar a sus nuevos miembros y que ahora han salido a la luz. 

El Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo de Vitoria ha anunciado que mostrará en su exposición permanente varios de los formularios tipo de los terroristas y que la dirección de la organización guardaba en sus archivos.

Estas fichas fueron encontradas por la Policía francesa el 3 de octubre de 2004 en un zulo bautizado como txoriak (pájaros) que fue encontrado en una vivienda de la localidad de Saint-Pierre d’Irube, a seis kilómetros de Bayona (Francia), según ha informado en una nota el Memorial.

Tal y como explica este centro, durante los años 70 y 80 los etarras al ingresar en la banda tenían que rellenar una ficha y aportar una fotografía de carné que se pegaba al formulario. En esa época los miembros de ETA se movían con libertad por Francia y ese sentimiento de impunidad los llevó a elaborar y conservar esta documentación. Por tener tantos años, esas fichas no tienen ya recorrido judicial alguno. 

Cada ficha contenía una serie de epígrafes, similar en todos los casos, que los nuevos miembros de ETA tenían que cumplimentar. Así, debían poner el nombre y los apellidos, fecha y lugar de nacimiento, dirección del domicilio, estudios o lugar de trabajo. Pero también había otros epígrafes como el “nombre revolucionario”, el aparato de ETA en el que estaban encuadrados, si habían sido detenidos o lo que pensaban de la banda.

En otros epígrafes se mencionan los motivos por los que se unían a ETA, si tenían cargo en el seno de la banda, si habían colaborado con el grupo con anterioridad e incluso sus aficiones personales.

El montañero, el lector, el mujeriego, el desconfiado

Las fichas muestran así una combinación de hobbies (mencionan la montaña, la lectura, otro confiesa ser “mujeriego”, etc.) con todo tipo de justificaciones de la violencia”, añade el Centro Memorial.

Entre las fichas está la de Pablo Gude Pego, muerto en un enfrentamiento con la Guardia Civil en 1984, que en ella aprovechó para delatar a un supuesto falangista que viviría “debajo” suyo en Errenteria (Gipuzkoa), y la de Francisco Javier Aranceta, fallecido en 1980 mientras cometía un atentado que costó la vida al guardia civil Rufino Muñoz, que es el único que desconfía y muestra su desacuerdo con que todos los etarras rellenen estas fichas por si caían en manos de la Policía, como así terminó sucediendo.

Esta documentación fue localizada en el marco de una investigación desarrollada por la policía francesa y la Guardia Civil que condujo a la detención del jefe de ETA, Mikel Antza, y al descubrimiento de una red de zulos y arsenales de la banda terrorista.

En concreto, el zulo donde fueron encontradas las fichas era según declaró Antza en el juicio celebrado contra él en Francia el “archivo histórico” de la banda. En ese zulo se localizaron 69 fichas correspondientes a otros tantos miembros de ETA con su fotografía, así como documentación correspondiente a los años 70 y 80 .

La documentación se encuentra actualmente bajo control de la Fiscalía de la Audiencia Nacional ya que todavía está siendo estudiada por equipos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, pero será entregada al Centro Memorial que se construye en Vitoria y cuya apertura se prevé para finales de 2021.

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