Irene y la superioridad moral

Irene y la superioridad moral

Este efecto de la nueva ley fue atribuido por la ministra a que el país tenía algunos jueces machistas, y esta ley dejaba margen para que estos jueces la aplicasen desde ese sesgo.

La ministra de Igualdad, Irene Montero.Europa Press News via Getty Images

Érase una vez un país que tenía jueces machistas, y a veces las leyes dejaban margen para que estos jueces las aplicasen desde ese sesgo. El problema cristalizó en un clamor social tras un caso de una violación grupal. El gobierno tomó la decisión de elaborar una nueva legislación que impidiera que el machismo de esos magistrados se colara en sus resoluciones. Tras años de trabajo, se aprobó una ley, considerada un logro personal de la titular del Ministerio de Igualdad. Sin embargo, su aplicación comenzó a producir resultados paradójicos: el nuevo articulado producía la revisión a la baja en las penas de algunos violadores. Este efecto indeseable de la nueva ley fue atribuido por la ministra a que el país tenía algunos jueces machistas, y esta ley dejaba margen para que estos jueces la aplicasen desde ese sesgo.

Acabemos con este cuento recurrente: ¿de verdad una nueva ley que viene a impedir que los jueces machistas hagan interpretaciones machistas que permitían leyes antiguas está fracasando porque los jueces machistas están haciendo interpretaciones machistas de esta nueva ley? Comprendo que lo ocurrido le reviente la cabeza a la ministra Irene Montero: ella es buena, ama, es progresista, está situada en el lado correcto de la Historia, está con los oprimidos. Según el único silogismo que emplea para conducirse en todos los aspectos de la vida, esto implica que todo lo que ella haga habrá de estar siempre bien, y todo lo que esté mal habrá de ser siempre debido a la acción de otros. “Fórmense, señores jueces, para aplicar bien la ley que se hizo para que no pudiera ser aplicada mal ni por jueces poco formados”.

¿De verdad una nueva ley que viene a impedir que los jueces machistas hagan interpretaciones machistas que permitían leyes antiguas está fracasando porque los jueces machistas están haciendo interpretaciones machistas de esta nueva ley?

Pero, lamentablemente, las buenas intenciones no excluyen la posibilidad de los malos resultados, y cuando estas buenas intenciones se encuentran propulsadas por un pensamiento dogmático los malos resultados se convierten en la consecuencia más probable. Hace ya varios años que los aspectos narcisistas, electorales y sectarios de las cuestiones sociales que encarnan dirigentes de Podemos han eclipsado por completo la sensatez flexible y el análisis frío con los que es recomendable abordar tales asuntos. En su juego de tronos, todo, incluida la técnica jurídica, es una cuestión de buenos contra malos. Como están señalando los juristas consultados, parte del problema tiene un carácter irreversible; lo gravísimo es que la reacción infantil de la ministra aumenta esta parte en vez de frenarla.

Como están señalando los juristas consultados, parte del problema tiene un carácter irreversible; lo gravísimo es que la reacción infantil de la ministra aumenta esta parte en vez de frenarla

Aunque sor Irene lo niegue, nadie se cree que no apretaría gustosa un botón para retroceder en el tiempo y añadir una disposición transitoria de cuatro líneas a esta ley. Aunque Victoria Rosell sugiera a los medios que no informen de cada caso, todos sabemos que si el error lo hubiera cometido el PP los ayuntamientos de izquierdas colgarían de sus balcones carteles gigantes donde actualizarían en tiempo real el número de condenas rebajadas. Pervertir la naturaleza técnica del problema y convertirlo en una nueva ocasión para disparar la metralleta habitual de tópicos de superioridad moral sólo indica que para esta gente —como sospechábamos— la moralidad es una mera excusa en donde se usa a las víctimas como escudos humanos. Como escudos humanos disparados desde el interior en este caso.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Licenciado en Filosofía y doctor en Psicología. Es profesor titular de Psicología Clínica de la Universidad de Oviedo desde antes de que nacieran sus alumnos actuales, lo que le causa mucho desasosiego. Durante las últimas décadas ha publicado varias docenas de artículos científicos en revistas nacionales e internacionales sobre psicología, siendo sus temas más trabajados la conformación del yo en la ciudad actual y la dinámica de las emociones desde una perspectiva contextualista. Bajo la firma de Antonio Rico, ha publicado varios miles de columnas de crítica sobre televisión, cine, música y cosas así en los periódicos del grupo Prensa Ibérica, en publicaciones de 'El Terrat' y en la revista 'Mongolia'.