La traducción simultánea apaga la emotividad de Zelenski

La traducción simultánea apaga la emotividad de Zelenski

La traductora ucraniana ocultaba el timbre de voz y los matices del presidente de Ucrania.

Zelenski en el ParlamentoEFE

Bajo el influjo de las sobrecogedoras imágenes de la matanza de Bucha, que constataban la evidencia de crímenes de guerra, la expectación por escuchar a Zelenski era enorme esta tarde en el Congreso. Pero toda la emoción ha quedado congelada al escuchar la voz superpuesta de la traductora ucraniana, que ocultaba el timbre de voz y los matices del presidente de Ucrania. Resultaba difícil concentrarse en sus palabras. En unos segundos el ambiente ha pasado del atronador aplauso tras el solemne y efusivo recibimiento de Meritxell Batet, a una inicial perplejidad que con el esfuerzo colectivo se ha ido remontando.

Superada la primera impresión, diputados, senadores e invitados de las tribunas -mucho cuerpo diplomático de los antiguos países del Este, militares y el padre Ángel, de Mensajeros por la Paz- se han concentrado en las pantallas que había en el Hemiciclo. Hasta al presidente Sánchez le ha costado poner un punto cálido cuando ha acabado el discurso del presidente ucraniano. Zelenski ha apelado a la memoria citando el bombardeo de Gernika y a las madres ucranianas que tienen que escribir en la espalda de sus hijos quiénes son y sus señas de identidad, por si la separación les arranca de su lado.

Tan importante como el mensaje de Zelenski era la actitud de los diputados en el Congreso. Las faltas de respeto y la actitud tibia de algunos hacia Putin -Vox se ha negado a retirarle las llaves de Oro de Madrid- y el mohín habitual de las ministras de Podemos y de Bildu en contra del envío de armas, nos tenía preparados para cualquier cosa. Pero la realidad es que sus señorías, tanto los diputados como los senadores con los que se apiñaban en los escaños, ha sido tan correcta que nos ha dejado perplejos.

Hoy, día que se ha anunciado la investidura en Castilla y León y se oficializa el primer gobierno del PP con la extrema derecha, los dos partidos parecían dispuestos a partir un piñón. Tan apiñados unos contra otros en la bancada de la derecha debido a la asistencia de los senadores que no se querían perder este momento histórico. En estas ocasiones se quitan los escaños y se colocan sillas rojas pegadas que permiten un mayor aforo.

Los lazos con la bandera ucraniana eran casi unánimes en las solapas de sus señorías del PP, ese pequeño detalle era lo que más les separaba de Vox.

Pese a todo, ha sido impactado el rostro demacrado y las profundas ojeras de Volodímir Zelenski, que ha tenido fuerzas para escuchar y denunciar a las empresas españolas como Porcelanosa, Sercobe y Maxam, que aún siguen operando en Rusia.

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Ana Ramírez Cañil es periodista. Nació en Madrid, pero es de Rascafría. Ha trabajado en Cinco Días, en la revista Mercado, en la primera La Gaceta de los Negocios. Entre 1984 y 1985 vivió en Nueva York. Redactora jefe del semanario El Siglo, directora de «Informe Semanal», delegada de El Periódico de Catalunya en Madrid, subdirectora de soitu.es. En 2010 crea con Pilar Portero la web de política y economía tu2is.es. Es Premio Espasa de Ensayo por La mujer del Maquis y autora de Si a los tres años no he vuelto (Ed. Espasa). Sigue a Ana Cañil en Twitter en http://twitter.com/anarcanil Pilar Portero es periodista, ha trabajado, por orden cronológico, en Radio3, en la revista de información general El Siglo, en el Negocios de El País, en el Magazine de El Mundo, en la Sección de Madrid de El Mundo, en elmundo.es, desde el año 2000. Es una de las fundadoras de soitu.es, en donde trabajó desde 2007 hasta el cierre. En 2010 crea con Ana R.Cañil la web especializada en política y economía tu2is.es. Sigue a Pilar Portero en Twitter en http://twitter.com/pilarportero