INTERNACIONAL
07/07/2019 09:20 CEST

Las 17 cosas que no sabías de Alexis Tsipras

Tras cuatro años de infarto, con rescate, recortes, cuestiones de confianza y refrendos, el líder de Syriza ha tenido que adelantar las elecciones... y no se espera que gane.

Jack Taylor via Getty Images
El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, llegando al Consejo de la Unión Europea del pasado 22 de marzo, en Bruselas. 

Alexis Tsipras está a punto de perder su cargo de primer ministro de Grecia. Enfrenta las elecciones de este domingo tras cuatro años convulsos, en los que ha tenido que adelantar elecciones (dos veces), someterse a una cuestión de confianza, plantear un referéndum y sacar adelante país pese a las sangrías impuestas por la Troika (Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional). Ha hecho “de todo” y tiene “la conciencia tranquila” y el “orgullo” de haber “dado la batalla” con su formación Syriza. Pero tanto sufrimiento, salvo que haya un giro inesperado, no le valdrá de nada. 

Los analistas sostienen que la razón principal de su previsible derrota es que, aunque ha logrado estabilizar la economía en declive, eso no ha mejorado las condiciones de vida de los ciudadanos. Se ha olvidado, también, que la izquierda de Tsipras se encumbró en la limpieza, frente a los escándalos de corrupción de los demás. Eso ha quedado atrás y parece que será el líder de la oposición, Kyriakos Mitsotakis, presidente del conservador Nueva Democracia (ND), quien se llevará el gobierno, aunque los suyos fueran los que hundieran el barco en la pasada década. 

En estos años, hemos pasado de ver a Tsipras como un izquierdista sereno, con imán, buenas maneras y un enorme apoyo popular, a un Tsipras en soledad, más taciturno, angustiado por las obligaciones de Bruselas, que se ha tenido que tragar sus promesas. “No hemos logrado todo lo que dijimos, pero hemos salvado el país”. 

Estas son las cosas que no sabías aún del hombre que ha salvado a Grecia del suicidio. 

1- Nació en Atenas el 28 de julio de 1974, apenas cuatro días después de que se proclamara de nuevo la República Helena, tras la Dictadura de los Coroneles. Por eso hay analistas que dicen de él que evolucionado al mismo tiempo que su país y que es un fiel ejemplo de la historia reciente de Grecia. 

2- Se crió en el seno de una familia de clase media sin raigambre política. “En casa se debatían las cosas con un espíritu progresista”, sostiene. Su padre tenía una pequeña empresa de construcción en la capital griega. La familia Tsipras votaba al socialista Pasok

3- Con 15 años se afilia a las Juventudes Comunistas. Su compromiso político temprano se activó especialmente en el instituto, el Ampelokipoi, conocido por su activismo. Allí nació la estrella: una reforma educativa del centro-derecha pretendía recortar beneficios como la gratuidad de los libros de texto. Los chavales se echaron a la calle, reclamando una escuela abierta. El logro fue global -la reforma se aparcó y el ministro fue destituido- e individual, porque Alexis se erigió en el portavoz reconocible de la causa. Cogió el megáfono cuando nadie de atrevía y se hizo conocido por una entrevista televisiva. Aquí lo puedes ver, con su pelazo:

4- Estudió Ingeniería Civil en la Universidad Politécnica de Atenas, con la intención de ayudar en el negocio familiar, pero acabó extendiendo los estudios hasta el año 2000 porque se metía en todos los charcos: era representante de los estudiantes de su facultad y miembro del claustro. De 1995 a 1997 fue miembro del Consejo Central de la Unión Nacional de Estudiantes de Grecia. 

5- Ha tenido cargos orgánicos desde muy joven: tras ingresar en la Coalición de los Movimientos de Izquierda y Ecológicos (Synaspismos) en 1994, se hizo secretario general de sus juventudes en el 99. En este tiempo, fue quien organizó las principales protestas antiglobalización en los campus. Lo dejó en marzo de 2003 para pasar directamente al Comité Central de la formación y encargarse de Educación y Juventud. 

6- Intentó ser alcalde de Atenas. Fue en 2006, cuando su partido decidió apostar por una cara nueva que estaba arrasando entre sus bases. Quedó tercero, por detrás de Nueva Democracia y el Pasok, pero conquistó un 10,5% de los votos y cuatro ediles. 

7- Fue elegido presidente de Synaspismos en 2008 y desde entonces siempre ha encabezado esta facción en Syriza, donde es el mayoritario y al que dio base cuando cuajó como partido, en 2013, como Coalición de la Izquierda Radical. Sabe lo es que es ir a contracorriente porque ha estado seis años (2009-2015) como jefe de la oposición, ante el ascenso tremendo de los suyos y el hundimiento del resto de la izquierda. 

8- Se convirtió en primer ministro en 2015 gracias a los 149 diputados de su grupo y al apoyo de Griegos Independientes (ANEL). Hizo historia al ser el más joven en ascender al cargo, con 40 años. 

9- Otra cosa en la que fue pionero: fue el primer mandatario que no prestó juramento religioso en su toma de posesión ni contó con la presencia del jefe de la Iglesia Ortodoxa Griega. Se entrevistó con él un poco antes, eso sí, por “respeto”. Tsipras siempre se ha declarado abiertamente ateo. 

10- Ya sabrás que se enfrentó a la crisis, el corralito, a los recortes en las pensiones y salarios públicos, las subidas de impuestos, las nuevas tasas... Todo lo que le exigió la Troika y que le costó la dimisión de su ministro de Finanzas y amigo, Yanis Varoufakis. Pero de sus años deja también un desconocido legado de libertades. Por ejemplo, para la comunidad LGTBI: aprobó el pacto de unión civil también para homosexuales, permitió el cambio de sexo en documentos oficiales y la adopción de parejas del mismo sexo. 

11- Ha tenido que adelantar las elecciones por los malos resultados de Syriza tras las elecciones europeas (22% de votos, frente al 33 de Nueva Democracia). Ya estaba tocado el pasado invierno, con la renuncia de sus ministros de Defensa y Exteriores; esta última cartera se la quedó él, mientras. También había descontento por haber resuelto el contencioso con su vecino del norte por su nombre, que ahora ha pasado a llamarse Macedonia del Norte, una medida que tampoco ha gozado de un amplio respaldo entre los griegos.

12- Su pareja es Peristera Batziana, una ingeniera a la que conoció en la Secundaria y que, dicen sus amigos, fue quien le acabó metiendo en política. Ella también militaba en las Juventudes Comunistas y hoy ejerce de Pepito Grillo de su compañero.“No me atrevo a decepcionarla. Ella es mucho más de izquierdas que yo”, declara Tsipras. Tampoco nunca había habido un primer ministro sin casar, aunque tienen firmada una unión civil, algo así como una pareja de hecho. No es una primera dama al uso: abronca a la policía si la vigilancia de su casa es muy intensa y aparece poco en actos públicos. 

13- Tienen dos hijos, de nueve y seis años, según Le Monde, a los que Tsipras trata de llevar al colegio cada mañana y los acuesta “cuando le deja el trabajo”. Se llaman Phoebus y Orpheus Ernesto. El “Ernesto” es por el Che Guevara, uno de los ídolos totales del aún primer ministro griego. Tiene una foto del guerrillero en su despacho y otra del que fuera presidente de Chile, Salvador Allende

14- Tsipras sigue viviendo en un piso modesto de Kypseli, una zona con una importante presencia de inmigrantes en el centro de Atenas. No quiere renunciar a su barrio ni de su moto, con la que se desplazaba siempre antes del coche oficial y la seguridad forzosa.

15- Motos aparte, su otra gran pasión es el fútbol. Es aficionado del Panathinaikos, al que va a ver cuando puede, pero también se vuelve loco con el FC Barcelona. Hasta ha usado metáforas sobre Guardiola o Messi para explicar cuestiones políticas. En sus visitas a España ha intentado también, si era posible, ir al Camp Nou. 

16- Se le califica de trabajador, formal, discreto, nada histriónico... “De izquierdas pero clásico”, en palabras de un amigo de la facultad en una entrevista en el Financial Times. Eso no quita para que no ceda en uno de sus rasgos externos más distintivos: nunca lleva corbata, siempre la camisa (habitualmente blanca) con el cuello abierto. “Nunca me han visto llevar corbata y hay pocas posibilidades de que eso ocurra”, dijo en una ocasión. Lo que no da son razones. 

17- Cierra todos sus discursos con la misma frase: “Buena suerte y buena lucha”.

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