Rusia corta el suministro de gas a Polonia y Bulgaria por negarse a pagar en rublos

Moscú cumple con una amenaza que lanzó contra los países "hostiles" hace semanas.
Planta de gas en Polonia
Planta de gas en Polonia
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Otra amenaza de Rusia que se cumple. Moscú ha decidido suspender el suministro de gas natural a Polonia y Bulgaria por negarse ambos estados a pagar en rublos.

Esta fue una condición que impuso hace semanas el Kremlin contra los países que considera “hostiles”, en represalia por las sanciones que buena parte del mundo ha puesto a Rusia tras la invasión de Ucrania. Tanto Polonia como Bulgaria son miembros de la UE y de la OTAN, pese a sus mayores lazos con el régimen de Putin.

Los dos gobiernos piden “calma”

La empresa estatal de gas polaca PGNiG ha anunciado que el corte en el servicio llega tras concluir el viernes pasado el plazo impuesto por Moscú para abonar las importaciones energéticas en rublos, a lo que Varsovia se negó.

El Gobierno polaco ha querido calmar a su población al asegurar que cuenta con las reservas de gas necesarias” para “proteger la seguridad” del país, como ha explicado su ministra de Clima y Medio Ambiente, Anna Moskwa. “Habrá gas en los hogares polacos”, ha añadido.

También pide tranquilidad el Ejecutivo búlgaro a su población, pese a la muy alta dependencia que tiene este país del flujo gasístico ruso.

“La parte búlgara ha cumplido plenamente con sus obligaciones y ha realizado todos los pagos requeridos en virtud de este acuerdo, de manera oportuna, estricta y de conformidad con sus cláusulas”, ha señalada la empresa pública Bulgargaz en el comunicado en el que anunció el corte del suministro.