185.000 millones para construir el 'Golden Dome', el escudo antimisiles espacial de Trump: el general que dirige el programa admite que "podría no ser viable a escala ni asequible"
El escudo espacial de Trump tiene más dudas que certezas, pudiendo costar hasta 500.000 millones sin ser viable, según el Pentágono y expertos en defensa.

El proyecto Golden Dome, el ambicioso escudo antimisiles espacial impulsado por la administración de Donald Trump, ya tiene cifras concretas... y también dudas. El propio Pentágono admite que el sistema podría no ser viable ni técnica ni económicamente a gran escala, a pesar de que su coste estimado ronda los 185.000 millones de dólares (unos 170.000 millones de euros).
El programa, diseñado para interceptar misiles balísticos, hipersónicos y de crucero desde el espacio, ha entrado en fase inicial con contratos por 3.200 millones de dólares adjudicados a grandes empresas del sector defensa.
Sin embargo, los cálculos a largo plazo elevan el presupuesto hasta cifras mucho más altas, con estimaciones que oscilan entre 161.000 millones y 500.000 millones de dólares en 20 años, según la Oficina de Presupuesto del Congreso.
Un sistema para interceptar misiles... desde el espacio
La idea detrás de Golden Dome es desplegar satélites armados en órbita terrestre baja capaces de detectar y destruir misiles enemigos en distintas fases de vuelo. El objetivo es adelantarse a amenazas cada vez más rápidas y difíciles de interceptar, especialmente de países como Rusia o China.
El desarrollo está en manos de un grupo de empresas seleccionadas por la Fuerza Espacial estadounidense. Entre ellas destacan gigantes como General Dynamics o Booz Allen Hamilton, junto a nuevas compañías como Anduril.
El coronel Bryon McClain, responsable del programa, justificó el proyecto con una advertencia en un comunicado: "Las capacidades del adversario están avanzando rápidamente, y nuestras estrategias de adquisición deben acelerarse aún más".
El calendario oficial apunta a una capacidad inicial en 2028, aunque el desarrollo completo del sistema está lejos de cerrarse.
El gran problema: el coste y la escabilidad
El principal obstáculo no es tecnológico, sino económico. El general Michael Guetlein, director del programa Golden Dome, lo reconoció abiertamente ante el Congreso: "Lo que desconocemos hoy es: '¿Puedo hacerlo a gran escala y de forma asequible?' Ese será el gran desafío". Y fue más directo aún: "Si no podemos hacerlo de forma asequible, no entraremos en producción".
El problema es estructural. Cuantos más misiles quiera interceptar el sistema y mayor sea su cobertura, más se dispara el coste. Según el analista Todd Harrison, del American Enterprise Institute, una versión plenamente operativa podría alcanzar los 3,6 billones de dólares en dos décadas. Esto crea una brecha evidente entre lo prometido políticamente y lo que es viable en la práctica.
Una carrera armamentística en el espacio
Más allá del coste, Golden Dome abre otro debate: la militarización del espacio. Expertos en defensa advierten de que este tipo de sistemas puede acelerar una carrera armamentística global, con efectos difíciles de controlar.
Si EEUU despliega interceptores espaciales, otros países podrían responder con sistemas antisatélite, misiles más avanzados para evadir defensas y aumentos masivos de arsenales para saturar el sistema.
De hecho, tanto Rusia como China ya han criticado el proyecto, considerándolo un factor desestabilizador. Ambos países han desarrollado capacidades antisatélite en los últimos años, lo que refuerza la idea de que el espacio se está convirtiendo en un nuevo campo de batalla.
¿Qué pasa si no funciona?
El propio Pentágono ya contempla un escenario alternativo. Guetlein dejó claro que los interceptores espaciales no son la única opción. "Si la intercepción desde el espacio no es asequible ni escalable, no la produciremos porque tenemos otras opciones".
Esto implica que el Golden Dome podría acabar siendo un sistema híbrido o incluso quedar parcialmente descartado si los costes siguen aumentando.
Un proyecto clave… con demasiadas incógnitas
Golden Dome representa uno de los mayores proyectos de defensa de EEUU en décadas. Pero también es un ejemplo de cómo la tecnología militar más avanzada choca con límites económicos y estratégicos.
Los datos actuales reflejan tres certezas: el desarrollo ya está en marcha y cuenta con apoyo industrial, el coste real podría multiplicar varias veces las estimaciones iniciales y su viabilidad final sigue en duda, incluso dentro del propio Gobierno.
