Adiós al Bluetooth: Dinamarca pide a sus funcionarios que lo desactiven por miedo a ser espiados en plena crisis de Groenlandia
Hay vulnerabilidades que permiten a un atacante interceptar comunicaciones, acceder a datos o incluso activar micrófonos sin que el usuario lo note.
Cuando un territorio se ve amenazado comienza la paranoia, justificada o no. Si nos atenemos a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declarando Groenlandia como irrenunciable, parece que totalmente justificadas. Dinamarca no habla de guerra abierta, pero con advertencias como esta demuestra estar preparándose para un posible escenario hostil.
En pleno aumento de la tensión diplomática por las declaraciones de Trump sobre Groenlandia, las autoridades danesas han tomado una decisión poco habitual, según publicó el medio danés sobre ingeniería Ingenioren: recomendar a funcionarios, policías y personal de agencias públicas que desactiven el Bluetooth en todos sus dispositivos durante el trabajo. Suena a otros tiempos.
La orden incluye móviles, tabletas, ordenadores y, de forma expresa, auriculares inalámbricos como los AirPods.
Por qué el Bluetooth vuelve a estar en el punto de mira
Los expertos en ciberseguridad llevan años advirtiéndolo: Bluetooth no es un sistema infalible. Su comodidad —conectar dispositivos sin cables y de forma casi automática— es también su mayor debilidad.
El protocolo ha arrastrado vulnerabilidades críticas que permiten a un atacante interceptar comunicaciones, acceder a datos o incluso activar micrófonos sin que el usuario lo note.
Uno de los ejemplos más conocidos es BlueBorne, un conjunto de fallos detectados hace años que permitían tomar el control de dispositivos sin necesidad de emparejarlos. El protocolo ha arrastrado vulnerabilidades críticas que permiten a un atacante interceptar comunicaciones, acceder a datos o incluso activar micrófonos sin que el usuario lo note.
A esto se suman ataques más recientes que explotan errores de implementación en fabricantes concretos o en funciones de emparejamiento rápido, como Google Fast Pair, que en el pasado también ha sido objeto de análisis por parte de investigadores en seguridad.
En entornos sensibles —ministerios, fuerzas de seguridad o reuniones clasificadas— el riesgo no es teórico. Un auricular Bluetooth puede convertirse en un micrófono abierto en el peor momento.
Una orden clara a policías y funcionarios
El mensaje interno del departamento de TI de la policía danesa es directo: desactivar el Bluetooth en todos los dispositivos, tanto profesionales como personales, mientras se esté en servicio, hasta nuevo aviso. No se trata solo de evitar llamadas o música, sino de reducir cualquier superficie de ataque posible.
La recomendación afecta a miles de empleados públicos y se extiende a todo el país. No implica la retirada de los dispositivos, pero sí su inutilización temporal en lo que respecta a conexiones inalámbricas de corto alcance.
Groenlandia y las comunicaciones congeladas
Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa, lleva años siendo estratégica por sus recursos naturales, su posición en el Ártico y su valor militar. Las declaraciones de Trump reabrieron un debate que en Copenhague se sigue con máxima atención.
En este escenario, el espionaje electrónico vuelve a ser una preocupación real, no una hipótesis académica. Las comunicaciones internas del Estado pasan a considerarse un activo crítico que debe protegerse incluso frente a amenazas de bajo coste y alta eficacia, como el hacking de dispositivos Bluetooth.
No es paranoia: es gestión del riesgo
Desde el punto de vista técnico, la decisión es coherente. Bluetooth funciona emitiendo señales constantes, incluso cuando no se está usando activamente. Un atacante con conocimientos y equipo adecuado puede detectar dispositivos cercanos, analizarlos y, en ciertos casos, explotarlos.
Desactivarlo elimina de raíz ese vector de ataque. Es una medida simple, barata y reversible. Y, sobre todo, habitual en protocolos de seguridad de alto nivel, aunque rara vez se comunica al público.
Qué pasa con los ciudadanos de a pie
Para el ciudadano medio, no hay una alerta inmediata. Dinamarca no ha pedido a la población que apague el Bluetooth. Pero el mensaje implícito es claro: la comodidad tiene un precio en términos de seguridad.
En contextos sensibles —reuniones de trabajo, viajes oficiales, entornos corporativos—, cada vez más expertos recomiendan lo mismo que ahora aplica el Estado danés. Apagar el Bluetooth cuando no se usa ya no es una manía. Empieza a ser una práctica razonable.