Amenazas de muerte y datos privados: esto es lo que le ha ocurrido a la funcionaria que ha querido hacer lo mismo que Sánchez en España
La responsable de la Comisión de Seguridad Electrónica de Australia, primer país que aplica el veto a redes a los menores de 16 años, relata en la BBC cómo la persiguen de los neonazis a Musk. Ella insiste: "Vale la pena por los niños".
Amenazas de muerte, divulgación de datos privados, insultos... Es el día a día que afronta Julie Inman Grant, una mujer que lo único que hace es trabajar. Norteamericana de origen, ahora es funcionaria del Gobierno de Australia, donde comanda la Comisión de Seguridad Electrónica, el organismo que ha cedido vetar las redes sociales a los menores de 16 años.
La empleada que ya aplica lo que quiere hacer el presidente español, Pedro Sánchez, sufre un calvario por llevar adelante una idea en la que cree: que hay que proteger a los niños en un entorno salvaje. Lo ha explicado en una entrevista con la cadena pública británica BBC: "Al igual que con la seguridad acuática, debemos seguir enseñando a nuestros hijos a nadar hasta que dominen la natación", defiende. A su entender, "vale la pena", mientras lo necesiten y ahí fuera haya tiburones.
El trabajo de dirigir la Comisión de Seguridad Electrónica de Australia ha colocado a esta mujer directamente en la primera línea de las batallas en Internet: sobre noticias falsas, censura, trolling y seguridad infantil. El mundo online puede ser un "pozo negro", admite un colega, señalando que la gran mayoría de los insultos que reciben están dirigidos personalmente a Grant. "Desafortunadamente, he estado viviendo esa realidad durante los últimos años", me dice ella misma, en su oficina con vista al puerto de Sídney.
Después de décadas trabajando en la industria tecnológica privada (hasta creció en la ciudad estadounidense de Seattle, sede de Microsoft y Amazon), Inman Grant ahora se encuentra del otro lado, exigiendo cuentas a algunas de las empresas más exitosas del mundo como directora del regulador independiente de seguridad en línea de Australia. "Podría decirse que la ha convertido en la burócrata más famosa del país. Pero también la ha convertido en un blanco fácil", expone el citado medio.
Y pasa a dar cuenta de la persecución que sufre: hay grupos neonazis que han revelado su identidad y datos personales, ha tenido enfrentamientos públicos con Elon Musk (como el propio Sánchez) e incluso ha provocado la ira de algunos miembros del Congreso de EEUU, amigos de todos los broligarcas.
El trabajo de Inman Grant siempre ha sido de gran importancia, pero ahora que el mundo observa cómo resulta el experimento australiano en las redes sociales, lo es más que nunca. La legislación, que entró en vigor el 10 de diciembre, abarca diez plataformas, entre ellas Facebook e Instagram de Meta, además de Snapchat y YouTube.
Padres, sí; empresas, no
Los padres de toda Australia han apoyado ampliamente esta política. Para muchos, contar con el apoyo del gobierno les ayuda cuando se enfrentan a la desesperación de sus preadolescentes por acceder a las redes sociales. Pero hay muchos críticos. Expertos en tecnología y defensores del bienestar infantil han expresado su preocupación, afirmando que los niños necesitan educación, no ser excluidos de las plataformas.
Muchos cuestionan la aplicabilidad de la prohibición y dicen que excluye injustamente a grupos minoritarios como los niños rurales, los adolescentes discapacitados y aquellos que se identifican como LGBTQI+, todos ellos con más probabilidades de encontrar sus comunidades en línea.
Como era de esperar, ninguna de las empresas se muestra demasiado comprensiva. En general, han afirmado que comparten la preocupación del gobierno sobre la seguridad en línea y que cumplirán con la ley, pero no creen que una "prohibición" sea la solución.
Inman Grant sostiene que vale la pena intentar cualquier cosa que pueda ayudar a proteger a los niños en línea. "Si podemos retrasar el ingreso de los niños a las redes sociales durante tres años y complementarlo con planes de acción digitales para desarrollar sus habilidades de razonamiento crítico y resiliencia, creo que es algo que vale la pena explorar", afirma.
A lo largo de su charla con la BBC, insiste en comparar el mundo digital con el mar abierto. "Al igual que con la seguridad acuática, debemos seguir enseñando a nuestros hijos a nadar hasta que dominen la natación", dice. "Debemos educarlos sobre los riesgos, como las estafas algorítmicas. Debemos educarlos sobre los depredadores en el agua. Son los tiburones en línea, los pedófilos y otros estafadores".
Pero también ha utilizado la analogía del agua para argumentar en contra de una prohibición en el pasado. "No cercamos el océano ni mantenemos a los niños completamente fuera del agua, pero sí creamos entornos de natación protegidos que brindan protección y enseñan lecciones importantes desde una edad temprana", dijo en junio de 2024, mientras el gobierno aún estaba sopesando la prohibición.
¿Y cómo sienta en su propia casa?
"Tuve que aceptarlo", admite ahora. Tras presionar para que le dieran libertad en su implementación, la convencieron. Y su papel ha sido fundamental para determinar qué empresas serán incluidas y cómo deben cumplir.
Bromea diciendo que su propia casa, que comparte con tres hijos, entre ellos gemelos de 13 años, se ha convertido en un "laboratorio". "Tuve una hija a la que no le hacía mucha gracia la idea, pero otra pensó que se le venía encima que le quitaran su Instagram y su Snapchat". Pero eso no la desanima. "Están descubriendo quiénes son, construyendo su identidad", dice.
"Pude cometer errores cuando era adolescente y no fue filmado ni amplificado por todos lados", recuerda, sobre los cambios en apenas unas décadas.
Los motivos de su militancia
Tras haber coqueteado brevemente con la idea de trabajar para la CIA, ahora se muestra plena con este nuevo trabajo. Tiene mili a sus espaldas: aceptó un empleo en el Capitolio, asesorando a un congresista estadounidense sobre telecomunicaciones y tecnología. Posteriormente, realizó una maestría en comunicación internacional antes de incorporarse a Microsoft. Fue un puesto en esa firma lo que la trajo a Australia a principios de la década de 2000, justo cuando el mundo de las redes sociales comenzaba a florecer. Allí conoció a su esposo y ahora se ha nacionalizado australiana.
Como parte de su trabajo en Microsoft, Inman Grant buscó vulnerabilidades y brechas de seguridad. Tras 17 años, se incorporó a la operación australiana de Twitter y luego, brevemente, a Adobe.
Mientras estas empresas tecnológicas prosperaban gracias a la proliferación del uso de teléfonos inteligentes y aplicaciones, ella sentía que había un problema evidente. Creía que la seguridad no era la prioridad. Vivíamos en una época sin reguladores gubernamentales. "Así que intenté cambiar las cosas desde adentro hacia afuera".
Después de más de dos décadas, decidió ver si el cambio podía ocurrir desde afuera. Cuando surgió la vacante de Comisionado de Seguridad Electrónica, explica con timidez que había un pequeño grupo de candidatos para elegir. El hombre que ayudó a redactar el proyecto de ley, Malcolm Turnbull, llegó a ser primer ministro. La contrató y, según ella, quería un comisionado con experiencia en seguridad en línea, pero también en el propio sector tecnológico.
"[El Gobierno] no creía que se pudiera ser un regulador eficaz a menos que se conociera a la gente, se conocieran los mecanismos, se supiera cómo pensaban y se pudieran anticipar sus movimientos", recuerda. "[Hay que] entender que todo esto está impulsado por los ingresos y el crecimiento y quién tiene el poder en las empresas".
Desde entonces, este puesto ha sido defendido por políticos de todos los partidos, lo que muchos consideran un testimonio de la gestión de Inman Grant. Y especialmente en un período en el que el escrutinio sobre el organismo de control de la seguridad en internet ha aumentado drásticamente, su presupuesto se ha cuadruplicado y sus competencias y personal se han expandido exponencialmente.
"Es, francamente, un puesto extraordinario en un ámbito tan dinámico y poco tolerante para un regulador", afirma Alastair MacGibbon, predecesor de Inman Grant, sobre su trabajo. "El cargo ha adquirido cada día mayor relevancia", asume.
El exministro de Comunicaciones Paul Fletcher, quien ayudó a nombrar a Inman Grant y trabajó estrechamente con ella durante varios años, dijo que ella ha afrontado el papel personalmente exigente con vigor y coraje. "En una nación occidental moderna la gente da por sentado que si te atacan, te roban o te sucede cualquier otra cosa mala en la plaza de la ciudad, puedes obtener reparación", dijo a la BBC. "El Estado de derecho debe aplicarse tanto en el ámbito digital como en el físico, y el Comisionado de Seguridad Electrónica es una clara manifestación de ello".
Aunque nuestras antípodas se consideran un líder mundial en materia de seguridad en línea, algunas empresas tecnológicas, con sede en otras partes del mundo, han acusado durante mucho tiempo al país de extralimitarse. "Hemos estado regulando a las grandes tecnológicas para la seguridad en línea durante 10 años, y durante los primeros siete años, fuimos los únicos", afirma Inman Grant.
Las batallas
Inman Grant dice que no es responsable de defender la política y que sólo puede hablar de su implementación: "Nada de lo que hagamos aquí afecta la capacidad de las empresas estadounidenses de mostrar cualquier contenido que les guste a los estadounidenses".
También se está preparando para luchar contra al menos dos impugnaciones ante el Tribunal Supremo contra la prohibición (una del foro en línea Reddit y otra de un par de adolescentes australianos), al tiempo que persigue a través de los tribunales a empresas que violan la variedad de leyes de seguridad en línea del país.
Sin embargo, éste está lejos de ser su primer rodeo. En 2024, después de que un obispo fuera apuñalado en Sídney durante un servicio transmitido en vivo, Inman Grant solicitó que se eliminara el vídeo de X. El propietario de la empresa, Musk, se negó. En lugar de eso, la llamó "comisaria de la censura" ante sus millones de seguidores y el abuso hacia ella alcanzó un nivel completamente nuevo.
Un informe de la Universidad de Columbia reveló que Grant fue objeto de decenas de miles de publicaciones abusivas, incluyendo amenazas de muerte y violación. Sólo el 23 de abril de 2024, el informe contabilizó 73.694 menciones de Inman Grant o de la Oficina del Comisionado de Seguridad Electrónica en X. Antes de esa fecha, el promedio diario era de tan solo 145.
Aunque finalmente el video fue geobloqueado en Australia, seguía estando disponible en todo el mundo. El organismo de control de internet demandó a X, pero el caso finalmente fue desestimado.
Ella le dice que es una historia con moraleja. La policía del Reino Unido afirma que Axel Rudakubana vio el mismo vídeo poco antes de apuñalar a muerte a tres chicas en una clase de baile con temática de Taylor Swift en Southport ese mismo año. "[Este tipo de contenido] normaliza, desensibiliza y, a veces, radicaliza", afirma. "En algún momento hay que posicionarse".
Pero mientras ella y su oficina luchan por lograr la prohibición de las redes sociales en Australia, Inman Grant se está preparando para nuevas batallas, ahora centrándose en la inteligencia artificial (IA).
El mundo "llegó tarde al juego" en materia de regulación de las redes sociales, y no puede darse el lujo de hacer lo mismo con la IA, explica. "Esa será la próxima amenaza, y mucho más apremiante, para ser honesto".
Pero puede que no permanezca en el cargo lo suficiente como para ver los frutos de esa lucha. Lleva casi una década como comisionada. Su segundo mandato de cinco años finaliza el próximo año y cree que será el momento de ceder el testigo.
Sin embargo, antes de que las empresas tecnológicas respiren aliviadas, ella insinúa que no se dejará disuadir de su misión de toda la carrera de hacer que el mundo tecnológico sea un lugar más seguro. "Tal vez eso signifique ayudar a otros gobiernos a establecer regulaciones de seguridad en línea y ayudar a las empresas a integrar realmente la seguridad en el diseño".