"¡CERO!": 9 preguntas sobre el ultimátum de Trump a Cuba que amenaza con dejarla sin petróleo y sin dinero
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"¡CERO!": 9 preguntas sobre el ultimátum de Trump a Cuba que amenaza con dejarla sin petróleo y sin dinero

El presidente de EEUU ha instado a Díaz-Canel a "llegar a un acuerdo" o afrontar las consecuencias, advirtiendo de que cerrará el grifo de la ayuda que le llegaba desde Venezuela, en tiempos de Maduro. Ya no más. La Habana dice que no hay contactos.

El presidente de EEUU, Donald Trump, superpuesto a una bandera de Cuba.Getty Images / El HuffPost

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enardecido por su victoria en Venezuela, va a por más. Apenas unas horas después de que la CIA y el Ejército lograran llevarse de Caracas al entonces presidente, Nicolás Maduro, y a su esposa, la abogada Cilia Flores, avisó a otros países de que podrían ser los siguientes en sufrir las consecuencias de no colaborar con Washington, de Colombia a México, pasando por Cuba. 

El 4 de enero, consideró que el Gobierno de Miguel Díaz-Canel "está a punto de caer", aunque matizó que no cree que haga falta "acción alguna" por parte de su país en la isla. No habló de ataque, sino de hundimiento. "No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos. Recibían todo sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano", aseguró el mandatario estadounidense.

Pero ha subido la apuesta: el pasado día 11, instó a La Habana a "llegar a un acuerdo" o afrontar las consecuencias, advirtiendo que el flujo de petróleo y dinero venezolanos se detendrá por completo ahora que son ellos, los norteamericanos, los que controlan lo que hace al respecto la nueva presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. "Trabajamos muy bien con ella. Nos da todo lo que le pedimos. Nos estamos llevando muy bien con Venezuela", se regodea Trump. Con el petróleo, no hay dudas.

En El HuffPost tratamos de explicarte el trasfondo de este choque, a través de una serie de preguntas para aclarar la foto fija y la por venir. 

1.- ¿Cuál ha sido la amenaza de Trump a Cuba?

Trump, a través de un mensaje en Truth Social, ha instado a las autoridades cubanas a alcanzar un acuerdo con su administración "antes de que sea demasiado tarde", en un mensaje que refuerza la presión estadounidense sobre La Habana, que actualmente atraviesa su peor crisis desde 1959, desde la revolución de los barbudos

"Cuba vivió, durante muchos años, de grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela. A cambio, Cuba proporcionó 'servicios de seguridad' a los dos últimos dictadores venezolanos, ¡PERO YA NO!", escribió. Y más: "NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA. ¡CERO!", añadió (las mayúsculas son siempre suyas, marca de la casa). Lo dice el presidente que se estrenó en el cargo devolviendo a Cuba a la lista de países patrocinadores del terrorismo, por ejemplo. 

Se estima que Venezuela, un aliado de décadas de Cuba, envía alrededor de 35.000 barriles de petróleo diarios a la isla caribeña, pero el neoyorquino ha dicho que eso no continuará. Es un problema formidable, en un país que da lo que da y que importa el 80 % de lo que consume.

Eso sí, no especificó los términos ni las consecuencias para Cuba del acuerdo que propone. Tampoco el calendario para esta cuenta atrás, que parece inminente por sus palabras. 

El republicano también se refirió a los al menos 32 cubanos que formaban parte de la guardia de Maduro y que murieron en el ataque norteamericano a la instalación militar Fuerte Tiuna, al sur de Caracas, donde se escondía el chavista. En total, Venezuela sostiene que esa noche acabó con cien muertos.

"La mayoría de esos cubanos murieron en el ataque estadounidense de la semana pasada, y Venezuela ya no necesita protección de los matones y extorsionadores que los mantuvieron como rehenes durante tantos años", escribió Trump. "Venezuela ahora cuenta con EEUU, el ejército más poderoso del mundo (¡con diferencia!), para protegerlos, y los protegeremos", apuntó.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, que es de origen cubano, se ha sumado a esa línea amenazante, indicando que si él fuera parte del gobierno cubano estaría "preocupado" porque "(sus líderes) están en serios problemas". 

De momento, Cuba se ha visto afectado esta semana por la decisión de Trump de suspender la emisión de visados para 75 países, la isla entre ellos, además de Brasil, Colombia o Rusia. La pausa comenzará el próximo 21 de enero y se mantendrá de manera indefinida mientras el Departamento de Estado reevalúa los procedimientos de verificación. También le afecta la amenaza de que todo aquel que "haga negocios" con Irán será castigado con un arancel del 25 % por parte de Washington, lo que implica un paso adicional en la campaña para ahogar económicamente al Gobierno de Teherán, en mitad de las protestas masivas contra el régimen. La Habana es uno de sus socios. 

2.- ¿Cuál ha sido la respuesta cubana?

La primera respuesta a la amenaza norteamericana llegó del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel expresó en la red social X: "Quienes hoy drenan histéricos contra nuestra nación lo hacen enfermos de rabia por la decisión soberana de este pueblo de elegir su modelo político". Ahí no citaba a EEUU, pero sí más adelante. "Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por EE.UU hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre", agregó..

"Quienes culpan a la Revolución de las severas carencias económicas que padecemos, deberían callar por vergüenza. Porque saben y lo reconocen, que son fruto de las draconianas medidas de asfixia extrema que EEUU nos aplica hace seis décadas y amenaza con superar ahora", justificó, tratando de explicar la crisis actual -que está generando unas tensiones sociales desconocidas en la isla- por las sanciones internacionales impuestas a su régimen. 

Además, su ministro de Asuntos Exteriores, Bruno Rodríguez, añadió que Cuba nunca había recibido compensación financiera por ningún "servicio de seguridad", como había dicho el inquilino de la Casa Blanca. 

De paso, argumentó que La Habana tiene derecho a hacer negocios con el Estado que le plazca. "A diferencia de EEUU, no tenemos un Gobierno que se preste al mercenarismo, al chantaje o a la coerción militar contra otros Estados", enfatizó. 

El máximo diplomático cubano también afirmó que su país no se dejará coaccionar para forjar lazos comerciales bajo presiones o amenazas. "Como cualquier país, Cuba tiene el derecho absoluto a importar combustible de aquellos mercados dispuestos a exportarlo y que ejerzan su propio derecho a desarrollar sus relaciones comerciales sin interferencia ni subordinación a las medidas coercitivas unilaterales de EEUU", aseveró.

En la calle, mientras, han recibido las amenazas del presidente de EEUU confiados en que no llegarán a materializarse, aunque algunos lo ven como una oportunidad "para el cambio, pero por la vía pacífica", informa EFE. "Los cubanos esperamos un cambio que nos beneficie. Hay que ver lo que hace Trump. Ojalá el pueblo no sufra las consecuencias de lo que pueda pasar y todo el cambio sea de una forma pacífica", expresa a la citada agencia un cubano en la céntrica calle Obispo, de La Habana Vieja.

Otro habanero de 63 años, que prefiere el anonimato, afirma que ha visto y vivido "bastante" en la isla y "no todo ha sido maravilla". "Tiene que haber una apertura que nos beneficie a todos. ¿Por qué no puede haber varios partidos (políticos), tendencias políticas o varias formas de pensar?", se pregunta.

3.- ¿Por qué es seria la amenaza en este momento?

Las amenazas de Trump se producen en un momento en que el sistema comunista muestra crecientes signos de tensión, en medio de la profundización de las dificultades económicas y el deterioro de la infraestructura de un pasado mejor. 

La isla ha experimentado una grave escasez de alimentos y se estima que hasta 1,4 millones de personas que no cubrieron sus necesidades calóricas diarias en 2023, apunta en un informe para Oxford Analytica el especialista en América Latina Philip Paterson. La pobreza extrema afectó al 88% de la población ya en 2024. Un número creciente de residentes de La Habana se ven obligados a hurgar en los contenedores de basura para subsistir, ante el colapso de la red de seguridad del Estado.

Entre 2020 y 2025, la economía cubana ha atravesado uno de sus peores ciclos recesivos en décadas. El PIB no ha crecido desde hace tres años, la inflación anual supera el 15 %, según datos oficiales (el último dato de junio de 2025 refleja una subida interanual del 14,75% en los precios al consumidor), y el peso, moneda nacional, se ha depreciado casi 20 veces frente al dólar estadounidense desde 2019. La producción industrial en 2024 fue la más baja en 40 años, según los datos más recientes del gobierno, y todo apunta a que en 2025 se habría reducido aún más.

La agricultura está bajo mínimos por el ineficiente sistema de gestión estatal, la falta de fertilizantes y combustible; el turismo internacional —una fuente clave de divisas— cerró 2025 con cifras estimadas por debajo de los dos millones de visitantes, las peores en más de 20 años con excepción de la pandemia.

A esto se suma una grave escasez de medicamentos en un contexto de brotes simultáneos de dengue, zika y chikungunya, y la reducción al mínimo de la cartilla de racionamiento, que desde hace años no garantiza la supervivencia de las familias.

Las razones de esta crisis están, según los opositores al régimen que tan cercanos son a Trump, en el sistema de gobierno. Cuba se lo achaca a las prolongadas sanciones estadounidenses. A mitad de camino, está la ya menguante oferta de petróleo crudo venezolano subsidiado, que ha ido bajando con los años, esa que ahora amenaza con no llegar más. 

La isla utiliza este combustible para operar generadores diésel que alimentan un sistema eléctrico inestable, que sufre cortes de energía recurrentes. La infraestructura eléctrica del país ha sufrido años de falta de inversión y se está "derrumbando literalmente", añade Paterson.

Esa coyuntura está haciendo que el desencanto ante lo que hace Díaz-Canel sea cada vez mayor, aunque la crítica ya tenido ya varios conatos de levantamiento desde que murieron los Castro, Fidel y Raúl, por ejemplo en 2021. 

El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) registró el año pasado un total de 11,268 protestas, denuncias y declaraciones críticas del régimen en la isla a lo largo de 2025, lo que representa un aumento de poco más de 25 % con respecto a las 8,443 compiladas en 2024. 

La organización internacional Prisoners Defenders afirma que 2025 se cerró con 1.197 presos políticos y de conciencia en el país. 

La vida cotidiana en el Malecón habanero, en mitad de la crisis económica, el 6 de noviembre de 2025.Zed Jameson / Anadolu via Getty Images

4.- ¿Cuánto petróleo va de Venezuela a Cuba?

El acuerdo petrolero entre La Habana y Caracas, países ideológicamente alineados, se remonta al año 2000, cuando el presidente venezolano Hugo Chávez estableció el acuerdo de suministro subsidiado con su homólogo, Fidel Castro. Se lo llamó Convenio Integral de Cooperación entre la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela

Este respaldo venezolano ofreció un salvavidas crucial tras el colapso de la Unión Soviética (URSS), que puso fin al apoyo económico de Moscú a Cuba, el pilar durante décadas. Hay que tener en cuenta que Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con 303.000 millones de barriles, un 18% aproximadamente del total. 

El artículo 3 de ese pacto establecía que Caracas se comprometía a enviar 53.000 barriles de crudo diario a cambio de que la isla sumistrara "los servicios (...) y las tecnologías y productos que estén a su alcance para apoyar el amplio programa de desarrollo económico y social" de Venezuela.

Sin embargo, a medida que la crisis venezolana se agravó, esta ayuda prácticamente se ha agotado. Sobre todo, se debido a abrupta caída de su producción petrolera. La agencia Reuters estima que Venezuela envió a Cuba un promedio de 27.000 barriles diarios, según datos de seguimiento de tanqueros y documentos de PDVSA, lo que estaría cubriendo, hasta ahora, casi la mitad del déficit energético que arrastra la isla. Lejos de lo prometido. 

Y es que números de la bajada venezolana son imponentes:

  • En los últimos años, su producción llegó a caer en 2019 hasta los 500.000 barriles diarios, ubicándose así en niveles similares a los del año 1950, cuando se extraían unos 488.962 barriles al día. Un retroceso de más de medio siglo.
  • En 1998, se producían tres millones de barriles y en la actualidad, cerca de un millón, que es 1% de la producción mundial. 
  • Según cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), los cambios son evidentes: la producción venezolana se encontraba en torno a 1,3 millones de barriles diarios en 2018, justo antes de la imposición de sanciones por parte de Trump; esa cifra representaba una reducción de un millón de barriles en relación con 2015.
Unos coches hacen fila para llenar sus tanques en una gasolinera de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en Caracas, el 30 de enero de 2019.Elyxandro Cegarra / NurPhoto via Getty Images

Esa reducción histórica es, en parte y como acabamos de ver, consecuencia de las sanciones petroleras aplicadas por Trump contra Maduro, en enero de 2019, aún en su primer mandato en la Casa Blanca. No obstante, hay que destacar que el declive de la producción se inició durante el Gobierno de Chávez y se agudizó de forma notable a partir de 2015, bajo el mandato de Maduro, su sucesor.

Otra de las razones es, según el Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, que la industria petrolera venezolana no está en las mejores condiciones, que se ha producido un "severo deterioro de la capacidad técnica de la compañía nacional petrolera, Pdvsa, que controla la mayor parte de la producción del país". 

Y, además, la industria ha sufrido un deterioro importante de su capacidad financiera. "Ha hecho default (impago) sobre toda su deuda externa, su deuda comercial y con todos sus proveedores. Lo que ha hecho que se convierta en una empresa con muchos problemas técnicos, operativos, financieros, de seguridad de operaciones y de manejo de riesgos ambientales".

Antes del arresto de Maduro, las autoridades caraqueñas insistían en que EEUU no iba a ver nada de su petróleo. "Ni una gota, pero escúchese bien, ni una gota de petróleo puede salir de aquí para los EEUU si es que llegan a agredir a Venezuela, ni media gota, en ninguna circunstancia", llegó a decir el ministro del Interior, Diosdado Cabello, en diciembre pasado.

Ahora, sin embargo, Washington ha avanzado un acuerdo por el que Venezuela entregará entre 30 a 50 millones de barriles de petróleo a su país, por valor de 2.000 millones de dólares. Esta semana se ha sabido que ya ha completado su primera venta de petróleo venezolano, valorada en 500 millones de dólares, y se esperan más en los próximos días y semanas, informa la CNN. El control del recurso es elevadísimo, si no total, según los hechos, por lo que Cuba se debe dar por amenazada con razones.

5.- ¿Pueden buscarse otras fuentes?

Ante el bloqueo desde Venezuela, México se ha configurado en estos días como el principal proveedor de petróleo y derivados a Cuba. El país centroamericano ha enviado petróleo y combustibles a la isla desde 1980. Mientras el Gobierno mexicano sostuvo que continuará con los embarques, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, afirmó que hasta ahora, no se ha solicitado al país frenar los envíos de crudo hacia la isla. Es más, que por ahora van a dejar que sigan enviando suministros. 

Tan sólo el fin de semana pasado, arribó a la bahía de La Habana el buque petrolero Ocean Mariner, cargado con unos 86.000 barriles de combustible procedente de México, según confirmó a la agencia EFE el Instituto de Energía de la Universidad de Texas. 

No obstante, en un momento marcado por la volatilidad política en Washington, el presidente estadounidense, Trump, podría impulsar aranceles para frenar este tráfico, como ha hecho con Irán, advirtió, por su parte, Ramsés Pech, socio de la asesora energética Grupo Caraiva.

6.- ¿Qué daño hacen las sanciones a Cuba ahora?

Las sanciones a Cuba son un complejo y prolongado embargo económico, comercial y financiero impuesto por EEUU, desde hace más de 60 años, con medidas que incluyen la prohibición de transacciones, restricciones de viaje y congelación de activos, buscando presionar al gobierno cubano por temas de democracia y derechos humanos. La ONU, no obstante, pide su fin mayoritariamente, por ser un entramado que afecta fuertemente a la economía de la isla y a sus ciudadanos. 

Con el retorno de Trump al Despacho Oval, se han endurecido. En febrero del año pasado, reactivó la Lista Restringida de Cuba que prohíbe las transacciones financieras directas con entidades controladas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias y su conglomerado empresarial GAESA. Así Orbit, la contraparte cubana de la financiera internacional Western Union, quedó bloqueada y se cerró por completo la única vía formal de mandar remesas a Cuba. De esta forma, La Habana percibía ingresos y controlaba los depósitos bancarios en divisas (la retirada de efectivo está muy limitada), recuerda EFE.

No hay cifras oficiales del Banco Central de Cuba (BCC), pero distintas estimaciones (Havana Consulting Group, Cuba Siglo XXI, Diálogo Interamericano) hablan de envíos en los últimos años de entre 1.800 y 2.100 millones de dólares (1.550 y 1.880 millones de euros).

Luego están las medidas contra las misiones médicas cubanas, un sistema por el que La Habana envía equipos de sanitarios a decenas de distintos países y se queda en promedio con un 85 % de sus salarios, según investigaciones de Prisoners Defenders.

El informe de 2024 sobre la trata de personas del Departamento de Estado de EEUU sitúa los ingresos de Cuba por la exportación de servicios profesionales entre los 6.000 y los 8.000 millones de dólares (5.150 y 6.975 millones de euros). Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de Cuba, las exportaciones de servicios profesionales supuso entre 2018 y 2020 más del 40 % del total de las ventas de la isla al exterior.

Con respecto al turismo, el Gobierno estadounidense ha mantenido la suspensión de la visa rápida ESTA para quienes hayan visitado Cuba, lo que ha contribuido a que se resienta en la isla el turismo procedente de los miembros de la Unión Europea (UE). Sin embargo, el sector se ha resentido de forma notable en la isla desde la pandemia no sólo por esa medida, sino también por el deterioro del servicio y la crisis que sufre el país. De los 4,7 millones de turistas de 2018 se ha pasado a en torno a 1,8 millones en 2025.

La Habana y Caracas, precisamente, tenían un acuerdo bilateral desde 2006 por el que Venezuela pagaba con petróleo los servicios profesionales que le prestaba Cuba. Según datos oficiales, alrededor de 13.000 médicos cubanos se desempeñaban en el país suramericano a mediados de 2025. Además, La Habana había enviado a Venezuela entrenadores y profesores, pero también militares y personal de inteligencia.

7.- ¿Busca EEUU el fin de Díaz-Canel?

El 12 de enero, en una entrevista en la CBS, el propio Chris Wright dijo que su plan es "permitir" que México siga llevando petróleo a Cuba, porque no busca que el régimen colapse sin petroleo, pero sí espera que "abandone su sistema comunista". Esa sería la clave: EEUU quiere una transformación, en una primera fase, al menos, y se abra a tener negocios, más o menos forzados, con su vecino del norte. 

Marco Rubio ha argumentado durante mucho tiempo que derrocar al gobierno de Maduro en Caracas sería un golpe fatal para la isla, al socavar al principal apoyo de La Habana. Ahora lo ha logrado.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, recibe a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, el 21 de abril de 2018, en La Habana.Ernesto Mastrascusa / Getty Images

La crisis en Cuba en tan profunda que el suministro de petróleo es sólo uno de los problemas para el Gobierno de la isla, por lo que la quiebra le puede venir incluso en clave interna, sin presiones norteamericanas. Y a eso se suma, también, el liderazgo. Díaz-Canel, que pertenece a la generación posrevolucionaria, no goza de la misma credibilidad que los hermanos Castro, aunque mantiene su compromiso con la ideología de la revolución, según expone Paterson. 

"Las expectativas de un colapso del gobierno son ahora muy altas", declara, señalando como claves, por orden, la reducción de la ayuda externa, el aumento de la presión externa y un Gobierno que carece de la legitimidad histórica de sus predecesores.

Trump, por su parte, está concentrado en Venezuela y su proyecto que, según reveló esta semana a The New York Times en una entrevista, porque es una apuesta "a largo plazo" que consume esfuerzos. Por ahora, reconoce que mira de reojo lo que ocurre en Cuba. "Pero, sin petróleo, la isla no parece interesarle tanto", asume la CNN. Aún así, tampoco le iría mal para eliminar a un socio perpetuo de dos de sus grandes adversarios, China y Rusia, reconoce la cadena. 

En el Real Instituto Elcano, los analistas Carlota García Encina y Carlos Malamud recuerdan que Trump, además de rescatar la Doctrina Monroe (transformada en Donroe), podría recuperar y reescribir la Enmienda Platt, "que en 1901 incorporó a la Constitución cubana el derecho de EEUU de intervenir en sus asuntos internos e incluso de establecer bases militares como las de Guantánamo". Quizá sea una salida intermedia. 

8.- ¿Hay contactos bilaterales?

El presidente cubano, Díaz-Canel, asegura que "no existen conversaciones con el Gobierno de EEUU" tras las amenazas trumpistas. "Como demuestra la historia, las relaciones entre EE.UU y Cuba, para que avancen, deben basarse en el Derecho Internacional en vez de en la hostilidad, la amenaza y la coerción económica", escribió Díaz-Canel en redes sociales.

Agregó que el Gobierno cubano está dispuesto a "sostener un diálogo serio y responsable" con la actual administración "sobre bases de igualdad soberana, respeto mutuo, principios de Derecho Internacional, beneficio recíproco, sin injerencia en asuntos internos y con pleno respeto a nuestra independencia".

Sí admitió que hay "contactos técnicos" bilaterales en el "ámbito migratorio" en base a unos acuerdos bilaterales que La Habana, según dice, "cumple escrupulosamente".

El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, el Departamento de Estado, en Washington, el 28 de mayo de 2025.Elizabeth Frantz / Reuters

9.- ¿Qué papel juega en esto Marco Rubio?

El secretario de Estado norteamericano, Rubio, es un eje central en esta crisis. Cuando fue elegido para el cargo por Trump, se entendió que se le reconocía así por su dureza ante los regímenes autoritarios de América Latina o también contra China y otros contrincantes geopolíticos de EEUU, pese a que años atrás se oponía tajantemente a las maneras e ideas que el empresario quería introducir en el Partido Republicano. El nuevo gobierno, con él, iba a reforzar con él el ideario MAGA también en política exterior, apoyándose el aislacionismo del "América primero" con una política exterior agresiva.

Rubio no sólo es un halcón, sino que es de origen cubano. Nació en Miami (Florida), en 1971, pero es hijo de inmigrantes cubanos que emigraron a EEUU antes de la Revolución Cubana. Sus padres, Mario Rubio Reina y Oriales García, salieron de la isla en 1956, durante la dictadura de Fulgencio Batista, dos años y medio antes de que Castro llegara al poder desde Sierra Maestra. La pareja se asentó en Miami tras pasar un breve tiempo en Nueva York. El padre trabajó como camarero de banquetes y la madre, como empleada doméstica y camarera de hotel.

La historia de su familia y su herencia cubana han sido una parte central de su identidad política, y él se describe como un apasionado del "sueño americano" que sus padres persiguieron. Y, ahora, Rubio es una de las voces más críticas del régimen cubano en la política estadounidense. 

Trump ha dicho que le "parece bien" que su secretario de Estado sea mandatario en Cuba un día. "¡Suena bien para mí!", comentó en su red social Truth Social al compartir una publicación de X del usuario @Cliff_Smith_1, que auguraba que "Marco Rubio será presidente de Cuba". 

Sólo unos momentos después de mandar ese mensaje, Trump advirtió a Cuba de que ya no recibirá más dinero o petróleo de Venezuela. 

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Soy redactora centrada en Global y trato de contar el mundo de forma didáctica y crítica, con especial atención a los conflictos armados y las violaciones de derechos humanos.

 

Sobre qué temas escribo

Mi labor es diversa, como diverso es el planeta, así que salto de Oriente Medio a Estados Unidos, pero siempre con el mismo interés: tratar de entender quién y cómo manda en el siglo XXI y cómo afectan sus decisiones a la ciudadanía. Nunca hemos tenido tantos recursos, nunca hemos tenido tanto conocimiento, pero no llegan ni las reformas ni la convivencia prometidas. Las injusticias siempre hay que denunciarlas y para eso le damos a la tecla.

 

También tengo un especial empeño en la actualidad europea, que es la que nos condiciona el día a día, y trato de acercar sus novedades desde Bruselas. En esta ciudad y en este momento, la defensa es otra de las materias que más me ocupan y preocupan.

 

Mi trayectoria

Nací en Albacete en 1980 pero mis raíces son sevillanas. Estudié Periodismo en la Universidad de Sevilla, donde también me hice especialista en Comunicación Institucional y Defensa. Trabajé nueve años en El Correo de Andalucía escribiendo de política regional y salté al gabinete de la Secretaría de Estado de Defensa, en Madrid. En 2010 me marché como freelance (autónoma) a Jerusalén, donde fui corresponsal durante cinco años, trabajando para medios como la Cadena SER, El País o Canal Sur TV.

 

En 2015 me incorporé al Huff, pasando por las secciones de Fin de Semana y Hard News, siempre centrada en la información internacional, pero con brochazos de memoria histórica o crisis climática. El motor siempre es el mismo y lo resumió Martha Gellhorn, maestra de corresponsales: "Tiro piedras sobre un estanque. No sé qué efecto producen, pero al menos yo tiro piedras". Es lo que nos queda cuando nuestras armas son el ordenador y las palabras: contarlo. 

 

Sí, soy un poco intensa con el oficio periodístico y me preocupan sus condiciones, por eso he formado parte durante unos años de la junta directiva de la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) España. Como también adoro la fotografía, escribí  'El viaje andaluz de Robert Capa'. Tuve el honor de recibir el XXIII Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla por mi trabajo en Israel y Palestina y una mención especial en los Andalucía de Periodismo de la Junta de Andalucía (2007). He sido jurado del IV Premio Internacional de Periodismo ‘Manuel Chaves Nogales’.

 

 


 

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