China eleva su gasto militar un 7% y reafirma su advertencia sobre Taiwán: "Combatiremos el separatismo"
Pekín insiste en la reunificación con la isla mientras acelera la modernización de su Ejército en un contexto internacional marcado por nuevas tensiones geopolíticas.
China ha vuelto a enviar un mensaje claro sobre uno de los temas más sensibles de su política exterior: Taiwán. El primer ministro chino, Li Qiang, reafirmó este jueves el compromiso de Pekín con el principio de "una sola China" y aseguró que el Gobierno combatirá las fuerzas que promueven la independencia de la isla.
El mensaje llegó durante la apertura de la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el órgano legislativo del país, donde Li presentó el informe anual de trabajo del Ejecutivo.
En su intervención, el dirigente chino subrayó que el país seguirá avanzando en la "reunificación nacional" y aplicará la estrategia del Partido Comunista para resolver la cuestión de Taiwán en la denominada "nueva era".
Según el documento presentado ante el Legislativo, Pekín continuará actuando bajo el principio de "una sola China" y el llamado Consenso de 1992, al tiempo que se opondrá a lo que calificó como “intromisión de fuerzas externas”.
El Gobierno chino sostiene que Taiwán es una "parte inalienable" de su territorio, aunque la isla se gobierna de forma autónoma desde 1949 y sus autoridades defienden que su futuro solo puede ser decidido por sus 23 millones de habitantes.
La cuestión taiwanesa sigue siendo uno de los principales focos de fricción en Asia-Pacífico. Pekín acusó recientemente al presidente taiwanés, William Lai, de ser un "instigador de la guerra" tras advertir del impacto regional que tendría un eventual control chino de la isla.
Pese a ello, varios analistas consideran poco probable una acción militar a corto plazo y sostienen que China mantiene como prioridad la llamada "reunificación pacífica".
Más gasto militar y modernización del Ejército
El discurso sobre Taiwán coincidió con el anuncio de un nuevo aumento del gasto militar chino. China elevará su presupuesto de Defensa un 7% en 2026, hasta los 1,91 billones de yuanes (unos 277.000 millones de dólares), prolongando así una tendencia de incrementos sostenidos durante los últimos años.
El informe gubernamental también destaca la necesidad de mantener el control absoluto del Partido Comunista sobre el Ejército Popular de Liberación, en un momento en el que las Fuerzas Armadas atraviesan una intensa campaña anticorrupción.
En los últimos meses han sido destituidos o investigados varios altos mandos militares, incluidos antiguos ministros de Defensa y responsables de la estratégica Fuerza de Misiles.
Incluso el exvicepresidente de la Comisión Militar Central, Zhang Youxia, una de las figuras más influyentes del aparato militar, fue apartado del cargo en enero.
Un ejército "de clase mundial"
Pese a estas convulsiones internas, Pekín continúa impulsando un ambicioso proceso de modernización militar.
Uno de los ejemplos más recientes es la entrada en servicio del portaaviones Fujian, el tercero de la flota china y el primero equipado con catapultas electromagnéticas, una tecnología que hasta ahora solo utilizaba Estados Unidos.
El buque forma parte del objetivo estratégico de China de contar con seis portaaviones operativos hacia 2035, dentro del plan impulsado por el presidente Xi Jinping para convertir al país en una potencia militar capaz de "luchar y ganar guerras".
La modernización también incluye maniobras militares a gran escala en torno a Taiwán, con simulacros de bloqueo naval, ejercicios con fuego real y despliegues aéreos y navales en distintas direcciones del estrecho.
Un mensaje en plena tensión global
El anuncio del aumento del gasto militar llega además en un contexto internacional especialmente tenso.
China ha condenado recientemente los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y ha acusado a Washington de "violar la soberanía" del país persa.
Pekín, uno de los principales socios comerciales de Teherán y gran importador de su petróleo, ha advertido del riesgo que el conflicto supone para la estabilidad regional y la seguridad energética mundial, al tiempo que insiste en la necesidad de volver a la vía diplomática.
En ese escenario de creciente incertidumbre geopolítica, China refuerza su mensaje: mantener la presión sobre Taiwán mientras consolida un Ejército cada vez más moderno y poderoso.