Confianza rota: Irán no tiene planes de participar en una nueva ronda con EEUU
"No se ha tomado ninguna decisión al respecto", dice Exteriores, mientras se espera que esta tarde llegue a Islamabad la delegación norteamericana. Los mercados caen tras el último ataque en el estrecho de Ormuz y la falta de nuevas esperanzas.
Se supone que este lunes los equipos negociadores de Estados Unidos e Irán llegarán de nuevo a Pakistán para debatir sobre la guerra, cuando en la noche del martes al miércoles se cumplen las dos semanas de tregua pactadas entre los archienemigos. Pero sólo se le supone: a esta hora, los norteamericanos insisten en que estarán pero los iraníes avanzan que "no tiene planes de participar en una nueva ronda" y que no han tomado aún una decisión sobre si rompen la baraja o aguantan un poco más.
"Por el momento, no tenemos planes para la próxima ronda de negociaciones y no se ha tomado ninguna decisión al respecto", dijo esta mañana en una rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei. "Estados Unidos, al adoptar comportamientos contradictorios y violar de forma continua los términos del alto el fuego, ha demostrado que no tiene seriedad en el seguimiento del proceso diplomático", aseguró el diplomático, según informa la Agencia EFE sobre el terreno.
Bagaei afirmó que el bloqueo naval que EEUU ha impuesto a los puertos y buques iraníes y el ataque a un buque del país “constituyen un claro ejemplo de acto de agresión” contra la República Islámica. Todo ello "intensifica la desconfianza hacia el presidente Donald Trump, que en menos de nueve meses atacó Irán en dos ocasiones mientras mantenían negociaciones y mató a altos cargos y ciudadanos, recordó el portavoz. Una, el 28 de febrero pasado; otra, en junio de 2025.
La Casa Blanca anunció, por su parte, el envío de una delegación a Pakistán, encabezada por su vicepresidente JD Vance, pero amenazó igualmente con nuevos ataques si no hay avances, mientras Teherán condicionó los contactos al fin del bloqueo naval estadounidense sobre sus puertos.
Además, el presidente Trump, advirtió que si Teherán no acepta el acuerdo propuesto por Washington, podría destruir "todas y cada una de las centrales eléctricas y puentes" de Irán, una amenaza que el republicano ya había planteado antes de que las partes acordaran el 8 de abril las dos semanas de tregua que, ahora mismo, saben a muy poco, ante las malas sensaciones que llegan desde las capitales.
Islamabad, preparada
En Islamabad, la capital paquistaní, siguen esperando con ansia a los negociadores, pese a todo. Hay un cierre total de oficinas y escuelas en su zona diplomática, para acoger esta posible segunda ronda de contactos.
A pesar de que equipos de avanzada estadounidenses aterrizaron el domingo en la base aérea de Nur Khan, en la vecina ciudad de Rawalpindi, la embajada iraní en Islamabad no ha hecho de momento comentarios sobre el envío de sus negociadores.
El ministro del Interior paquistaní, Mohsin Naqvi, se reunió hoy con la jefa de la misión de EEUU, Natalie Baker, para ultimar un dispositivo de seguridad que mantiene restringido el movimiento en la "Zona Roja", un perímetro blindado que concentra las embajadas, las principales sedes del Gobierno y las residencias oficiales de los mandatarios paquistaníes.
Todas las oficinas privadas, gubernamentales y centros educativos de la zona permanecen cerrados este lunes por orden administrativa.
Sube la fiebre
El contexto en el que llegan estas conversaciones es complicado, porque ha subido la fiebre de guerra. EEUU atacó y capturó en las últimas horas un buque carguero iraní (el Touska) en el mar de Omán, lo que la República Islámica ha calificado como una violación del alto el fuego con Washington y ha escalado las tensiones. El Ejército iraní ha asegurado que responderá a la captura de ese buque "pronto", pero nadie sabe si será con un golpe severo que levante a los norteamericanos de la mesa.
Varios medios iraníes han informado esta madrugada de que Teherán había lanzado proyectiles contra bases norteamericanas en Oriente Medio, como represalia, pero no hay confirmación de ella ni por medios independientes ni por parte de la propia Administración republicana.
Durante la primera ronda de negociaciones el sábado 11 en Pakistán, Irán no confirmó su participación hasta última hora, en un encuentro en el que tras 21 horas de conversaciones no se cerró un acuerdo.
El mundo ha respirado estos días porque el ruido de las armas ha cesado. Siguen los gritos y amenazas de los políticos, pero ni por asomo es igual. Además, las exigencias de Irán de que se incluyera un acuerdo de paz en Líbano han surtido efecto y se ha pactado una tregua de apenas diez días con Israel, a regañadientes de Tel Aviv.
Sin embargo, el tiempo se acaba y las posibilidades de que se produzca un avance significativo en las conversaciones -si es que llegan a celebrarse-, son, en el mejor de los casos, escasas. Es realismo, nada más. Las escasas esperanzas que existían en Islamabad hace ocho días se han desvanecido aún más con esas acusaciones de violación de alto el fuego, por el ataque a buques y el bloqueo de puertos. El régimen teocrático habla de "piratería marítima".
Estas no son, ni mucho menos, las condiciones propicias para encontrar puntos en común y poner fin a este conflicto. El objetivo de Donald Trump es presionar tanto la ya maltrecha economía iraní que Teherán capitule ante las exigencias estadounidenses, tanto en la cuestión nuclear como en la del estrecho de Ormuz.
Algunos analistas creen que esto aún podría funcionar, pero Irán rara vez responde a este tipo de presión pública de la manera que algunos esperan. En todo caso, está endureciendo su postura y haciendo ruido sobre el ejercicio de su "derecho soberano" para controlar el paso.
La verdad es que, por ahora, el tráfico marítimo permanece prácticamente paralizado en la zona. Según datos marítimos, tan sólo ha habido tres cruces en las últimas 12 horas.
Los mercados no se fían
Las bolsas europeas han abierto hoy a la baja ante el desvanecimiento del optimismo sobre la posible apertura rápida del estrecho de Ormuz y, en consecuencia, un acuerdo entre EEUU e Irán.
El precio del crudo Brent subió un 5%, hasta los 95,29 dólares por barril, ante la reacción de los operadores a las últimas noticias procedentes del Golfo, revirtiendo parte de las caídas registradas el viernes, cuando Irán anunció que el estrecho de Ormuz estaría "completamente abierto" a los buques comerciales durante el resto del alto el fuego.
El índice bursátil FTSE 100 del Reino Unido cayó un 0,6%, el Dax alemán un 1,6% y el Cac 40 francés un 1,3% el lunes por la mañana. El principal selectivo español, el IBEX 35, ha bajad el 1,22 % en la apertura de este lunes, hasta los 18.270,3 puntos. Las ganancias del año se reducen al 5,56 %.
El brent, el crudo de referencia de Europa, se dispara el 5,62 %, hasta los 95,46 dólares, después de que EE.UU. haya atacado y se haya apoderado de un buque de carga de bandera iraní que intentó atravesar el bloqueo naval del estrecho de Ormuz, lo que ha provocado que Irán haya rechazado participar en las negociaciones de paz previstas para estos próximos días.
"Las esperanzas de una reanudación inminente del comercio, especialmente de los envíos de energía, se han desvanecido", ha afirmado a la BBC Susannah Streeter, estratega jefe de inversiones de Wealth Club.
La oferta de Rusia
Además, este lunes, el Kremlin ha dicho que aún aspira a participar en la mesa negociadora y ofreció una vez más sus servicios para mediar en la guerra de Irán ya que teme un nuevo escenario de violencia. "Como se ha manifestado repetidamente en distintos niveles, estamos dispuestos a brindar toda la asistencia necesaria para lograr una solución pacífica y un acuerdo adecuado", comunicó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria.
Hoy Peskov describió la situación en oriente como "frágil e impredecible", pero espera que "el proceso de negociación continúe y que ello ayude a evitar un nuevo escenario de violencia". El portavoz añadió que de lo contrario "podrían haber consecuencias mucho más negativas para la seguridad regional y la economía mundial".
Actualmente Rusia no se encuentra en la mesa de negociaciones, pero ha declarado varias veces su aspiración a participar en el proceso de paz, así como retirar el uranio enriquecido iraní, uno de los acuerdos barajados entre EEUU e Irán todavía antes del inicio de los ataques contra la república islámica a finales de febrero.
Es uno de los principales socios de Teherán, que por ejemplo le lleva suministrando drones Shahed desde el inicio de su invasión de Ucrania, hace ya más de cuatro años.
Una buena noticia en Qatar
Aunque nadie sabe lo que puede durar, al menos hoy ha llegado una buena noticia desde el golfo Pérsico: Qatar ha anunciado la reanudación gradual de vuelos de las aerolíneas internacionales a Doha por primera vez desde su cancelación por la guerra. La Autoridad de Aviación Civil de Qatar (QCAA, en inglés) apuntó en un comunicado en su página web que "la reanudación gradual" de los vuelos extranjeros hacia el Aeropuerto Internacional Hamad "fue decidida tras una evaluación exhaustiva de la situación y en coordinación con todas las autoridades pertinentes para garantizar un alto nivel de preparación y eficiencia".
Afirmó también que "todos los vuelos y operaciones cumplirán con los más altos estándares internacionales de seguridad, implementando todos los procedimientos y medidas necesarios para proteger a los pasajeros y al personal del sector aeronáutico", ya que "la seguridad de todos es su máxima prioridad".
Qatar, que acoge una de las principales bases militares estadounidenses en Oriente Medio, había cerrado su espacio aéreo tras el inicio de la guerra por EE.UU e Israel contra Irán el 28 de febrero.
El territorio catarí, al igual que el de otros vecinos árabes de la República Islámica, como Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, fue blanco de intensos ataques con drones y misiles iraníes desde el inicio del conflicto y hasta el anuncio de la tregua de dos semanas, que vence el próximo miércoles.
La QCAA había anunciado una reanudación parcial de los vuelos de la aerolínea nacional Qatar Airways el 15 de marzo para destinos "limitados" y "seguros", y ampliado sus vuelos a hasta 90 destinos a mediados de este mes de abril.
Qatar es uno de los destinos internacionales más importantes del mundo. El Aeropuerto Internacional de Hamad sirve como un punto de conexión global clave entre Europa, Asia, África y América y recibe vuelos de unas 45 aerolíneas internacionales. En 2025 recibió más de 54 millones de pasajeros, según sus autoridades.