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Alto el fuego entre Israel y Líbano: qué dicen los papeles y qué dicen los hechos

Alto el fuego entre Israel y Líbano: qué dicen los papeles y qué dicen los hechos

¿Qué son las zonas de seguridad "piloto"? ¿Se ha pactado la disolución total de Hezbolá? El partido-milicia por ahora rechaza lo pactado entre Líbano y Tel Aviv y el fuego cruzado se mantiene en las primeras horas de pretendida paz. 

Una excavadora del Ejército libanés retira escombros tras los bombardeos de Israel para abrir una carretera en la aldea de Dibbine, al sur del Líbano, el 4 de junio de 2026.
Una excavadora del Ejército libanés retira escombros tras los bombardeos de Israel para abrir una carretera en la aldea de Dibbine, al sur del Líbano, el 4 de junio de 2026.Picture alliance via Getty Images

Israel y Líbano han acordado renovar su frágil alto el fuego, con el objetivo de continuar las conversaciones a finales de este mes para lograr un acuerdo de paz integral, sea eso lo que sea entre dos partes que llevan décadas chocando. El armisticio, mediado por Estados Unidos y anunciado el miércoles en un comunicado conjunto de Washington, Tel Aviv y Beirut, se produce después de que las fuerzas israelíes realizaran su incursión más profunda en Líbano en más de un cuarto de siglo. ¿Será la traca final o que desoye a la Casa Blanca?

El primer reto al que se enfrenta el documento es su cumplimiento en sí, porque en la mañana de este viernes el fuego cruzado se mantiene, con ataques puntuales. El segundo, es el propio contenido, polémico para las dos partes, complicado de encajar por los más radicales y menos dados a negociar. Destacan la creación de zonas de seguridad "piloto" dentro del Líbano, de las que se prohibiría la entrada al partido-milicia Hezbolá -respaldado por Irán, contra el que Israel ha estado luchando y que por ahora no se quiere adherir al acuerdo-, y una cláusula sobre la eventual disolución del grupo.

El presidente libanés, Joseph Aoun, declaró en las últimas horas que el acuerdo es la "última oportunidad para lograr un alto el fuego definitivo e integral". El alcanzado en noviembre de 2024, mediado por EEUU para poner fin a los combates entre Hezbolá e Israel, desencadenados por la guerra en Gaza, no se mantuvo. No hay muchas esperanzas, por eso habla de "última" salida. Este toma y daca no parece muy sostenible.

El contexto importa: las partes se han avenido días después de que se evitara por poco una escalada mayor en el conflicto libanés: el lunes, Israel se abstuvo de lanzar sus ataques contra los suburbios del sur de Beirut y Hezbolá cesó sus ataques contra el norte de Israel. Luego vino el acuerdo mayor con Beirut. Sin embargo, sus detalles generan dudas sobre su vigencia.

La incógnita Hezbolá

El acuerdo actual se basa en un alto el fuego alcanzado inicialmente el 17 de abril entre Israel y las autoridades libanesas. Pero, fundamentalmente, aunque gran parte del acuerdo depende de las acciones de Hezbolá, el grupo chií proiraní, que no participó oficialmente en las conversaciones. Su líder, el jeque Naim Kassem, se ha valido de la influencia de Teherán en sus negociaciones con Washington y por eso los ayatolás han insistido en que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra con Irán debe incluir al Líbano. O todo o nada. Eso es lo que ha hecho que el presidente de EEUU, Donald Trump, haya presionado al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, para parar máquinas. 

Kassem no se fía. Criticó duramente el acuerdo el jueves, calificándolo de "el sueño de Satanás en el cielo". Insistió en un alto el fuego total y la retirada de las tropas israelíes, afirmando que el acuerdo desestabilizaría el Líbano y crearía divisiones entre su población. “El acuerdo permite a Israel lograr en la política lo que no pudo conseguir en la guerra”, dijo el líder chií. "Mientras la ocupación siga presente, la resistencia continuará", promete. 

Israel afirma estar en guerra con ellos, a los que considera desde hace tiempo una gran amenaza, y no con el Líbano en sí. Sin embargo, Tel Aviv ha atacado zonas alejadas de la influencia de Hezbolá, incluso en el centro de la capital libanesa. Muchas de sus dianas han sido civiles, lo que podría constituir un crimen de guerra si nos atenemos a las leyes de la guerra. Lo mismo pasa con el desplazamiento forzoso de 1,1 millones de libaneses que ha provocado esta crisis. 

El grupo armado musulmán chiíta surgió en 1982 en respuesta a la entonces ocupación israelí del sur del Líbano, y ha crecido hasta convertirse en una de las fuerzas más influyentes del país. Subrayando su visión del grupo como una amenaza existencial, Israel afirmó en la declaración conjunta del miércoles que su propia seguridad y el respeto a su integridad territorial "solo pueden lograrse mediante el desarme de Hezbolá y el desmantelamiento de su infraestructura en todo el Líbano".

La declaración firmada por Líbano, que califica a Hezbolá como una amenaza, pone de manifiesto la creciente división en el país respecto a este grupo y los esfuerzos de Beirut por distanciarse de Irán y mejorar sus relaciones con los países del Golfo y Washington. Además, conlleva el riesgo de alienar a Hezbolá y a sus simpatizantes, en su mayoría miembros de la comunidad chií.

Nuevas zonas de control

El comunicado conjunto afirma que el alto el fuego "depende del cese total de los disparos de Hezbolá y de la evacuación de todos sus miembros" al sur del río Litani. Este río, situado a unos 30 kilómetros al norte de la frontera con Israel, delimita una zona de amortiguación establecida por la ONU en 2006, donde Hezbolá tiene prohibidas sus operaciones. Las tropas israelíes han avanzado considerablemente más allá del río Litani, adentrándose en el sur del Líbano y provocando la huida de cientos de miles de libaneses.

Según la nota, Líbano e Israel acordaron "impulsar rápidamente la creación de zonas piloto en las que las Fuerzas Armadas libanesas tomarán el control exclusivo del territorio, excluyendo a todos los actores no estatales".

Esto aumenta la presión sobre el ejército libanés, con escasos recursos económicos, para que refuerce su presencia en las zonas donde Hezbolá tiene mayor influencia. Líbano teme que un enfoque confrontacional para desarmar a Hezbolá pueda provocar un conflicto en todo el país, mientras que Israel acusa a Beirut de no ser lo suficientemente agresivo. Las fuerzas israelíes controlan ahora amplias zonas del sur del Líbano y han demolido viviendas y lugares históricos.

El texto oficial también indicaba que los negociadores habían analizado un marco de seguridad que incluiría "el desmantelamiento de los grupos armados no estatales y la prevención de su resurgimiento". Sin embargo, aún no está claro cómo se crearán exactamente las zonas piloto ni cómo se desmantelará Hezbolá. Aoun mencionó que una serie de aldeas al norte del río Litani podrían constituir la zona piloto.

Calma en busca de más calma

El acuerdo de alto el fuego intenta separar a Líbano de la guerra con Irán. El país árabe se ha convertido en un importante punto de fricción en los intentos por extender el alto el fuego en la guerra con Irán. La declaración conjunta afirma que "todas las partes condenan los ataques de Irán contra países de la región y las actividades en curso que socavan la estabilidad en todo Oriente Medio, ya sea mediante el apoyo a grupos afines o cualquier otro acto de agresión". También incluía referencias claras que buscaban diferenciar ambos conflictos.

"Todos los países reafirmaron que el futuro de la relación entre Israel y el Líbano debe ser decidido por los dos gobiernos soberanos. Rechazaron cualquier intento, por parte de cualquier actor estatal o no estatal, de poner en peligro el futuro del Líbano", decía el documento. Añadió que “cualquier acuerdo para cesar las hostilidades debe alcanzarse directamente entre los dos gobiernos, con la mediación de Estados Unidos, y no a través de ninguna vía paralela”.

El objetivo de esta formulación es impedir que Teherán utilice a Hezbolá y el conflicto en el Líbano como moneda de cambio en sus propias negociaciones de alto el fuego.

Israel, por su parte, afirma que puede continuar combatiendo durante el alto el fuego. A pesar del acuerdo inicial de alto el fuego a mediados de abril, los combates han continuado, y Hezbolá ha reanudado sus ataques tras los bombardeos israelíes en el Líbano, que Israel calificó de legítima defensa.

Los daños

Los combates no dan señales de amainar. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró el jueves que su ejército permanecerá en lo que describió como una zona de seguridad en el Líbano, mientras continúa las operaciones contra la infraestructura de Hezbolá. Las tropas "continuarán, por el momento, con sus operaciones y actividades sobre el terreno", afirmó. Katz indicó que estos acuerdos reflejan “la realidad que hemos creado en el Líbano hasta ahora” y podrían conducir, a la larga, a un acuerdo de paz con el Líbano y a una “seguridad real y duradera” para los residentes del norte de Israel.

El jueves, el ejército israelí advirtió a los residentes del sur del Líbano que continuaba atacando la infraestructura de Hezbolá ubicada en la zona al sur del río Zahrani y sus alrededores. Indicó que "cualquiera que se mueva al sur del río pone en riesgo su vida". El Zahrani se encuentra a unos 30 kilómetros al norte del río Litani.

Esta mañana se ha sabido que que al menos una persona ha muerto y al menos 14 han resultado heridas tras ataques "enemigos" en el sur de Líbano, según la agencia de noticias oficial libanesa (ANN), citada por EFE. En el distrito sureño de Nabatieh, un ataque perpetrado la noche de jueves por "aviones de guerra enemigos" contra un edificio en la localidad de Doueir causó un muerto y un herido, mientras que, al amanecer, un dron atacó una motocicleta e hirió a una persona, indicó la ANN.

Previamente, este medio había señalado que otro "ataque aéreo enemigo" hirió a 12 civiles y destruyó un edificio de un banco cerca del Hospital Jabal Amel, situado en Tiro. Además, se registraron bombardeos "en las inmediaciones de Burj Qalawiya y la zona aledaña a Deir Kifa al amanecer", añadió la agencia.

La ANN indicó este viernes que aviones de guerra israelíes atacaron las inmediaciones del Hospital Jabal Amel con más de cuatro misiles, y que, simultáneamente, se registró un bombardeo de artillería contra la ciudad de Deir Amas, también en el distrito de Tiro. Por su lado, Hizbulá anunció en un comunicado que, de madrugada, atacó con un misil de precisión una concentración de vehículos y soldados israelíes en las inmediaciones del Castillo de Beaufort (una posición estratégica en el sur de Líbano y al norte del río Litani), "en respuesta a la violación del alto el fuego por parte del enemigo israelí y a los ataques contra aldeas del sur del Líbano".

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