El manifiesto Palantir o cómo decir que "habrá paz no porque no haya guerras, sino porque se aplastará a todo enemigo"
Global
Global

El manifiesto Palantir o cómo decir que "habrá paz no porque no haya guerras, sino porque se aplastará a todo enemigo"

La compañía de Peter Thiel y Alex Karp publica una especie de programa de 22 puntos en el que pide, a su manera, poner la tecnología al servicio de la guerra.

Manifestación contra Palantir en Denver, en agosto de 2025.Hyoung Chang/The Denver Post

A finales de 2025, el fundador de Palantir, el magnate Peter Thiel, organizó una serie de conferencias ultrasecretas para abordar un asunto que le obsesiona desde hace tiempo: el anticristo. Sí, lo han leído bien, el anticristo. En la primera conferencia, y se sabe porque no hay nada más proclive a revelarse que lo ultrasecreto, el propio Thiel ofreció una "definición básica" de lo que él entiende como anticristo. "Algunos lo consideran una persona muy malvada. A veces se usa de forma más general como una descripción espiritual de las fuerzas del mal. En lo que me centraré es en la interpretación más común y dramática del anticristo: un rey malvado, un tirano o un antimesías que aparece en los últimos tiempos", dijo Thiel, según audios a los que tuvo acceso el periódico británico The Guardian, entre otros. Para el inversor y multimillonario tecnológico, el anticristo podría ser alguien parecido a, sí, la activista Greta Thunberg.

A grandes rasgos, este pensamiento actual de Peter Thiel se resume en que está convencido de que el mal, encarnado en personas como Thunberg, está a punto de asolar la Tierra. Vaya, que el fin del mundo está muy cerca, si bien él y los suyos, como el CEO de Palantir, Alex Karp, tienen la solución, un arreglo que hace unos días resumieron desde la empresa con una suerte de manifiesto de 22 puntos publicados en la red social X. Tras decir que "muchos se lo habían preguntado", que es la premisa que suele utilizar quien quiere decir algo a pesar de que nadie se lo haya solicitado, Palantir expuso en realidad un resumen del último libro de Karp, 'La República Tecnológica'.

El primero de los puntos del manifiesto Palantir sirve también como sinopsis a las veintiuna aclaraciones restantes: "Sillicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge. La élite de la ingeniería de Sillicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación". O lo que es lo mismo, a través de su tecnología, del software de vigilancia que desarrolla, Palantir propone, en palabras del periodista Ekaitz Cancela, "un plan para la reordenación del orden mundial que trate de garantizar la paz no porque no haya guerras, sino porque aplastarán a los enemigos".

Cancela, autor del libro 'Utopías digitales' (Editorial Verso), asegura que "lo más importante del manifiesto es que se trata de un plan para llevar a cabo una reordenación del orden mundial y, por tanto, de las estrategias de legitimización que se han impuesto durante los últimos siglos". "Con la crisis actual del orden mundial, Palantir apuesta por eliminar el poder blando que había sostenido el liberalismo estadounidense; creen que esa fase de utilizar a Sillicon Valley como poder blando se ha agotado y lo dicen muy claramente: el email gratuito tiene que dar lugar a algo que garantice la seguridad nacional, el iPhone no es solo un mecanismo para convertir a todo el mundo en un artista, sino que tiene que servir para convertir a cada uno en un soldado. Si hay un problema en el orden mundial, lo que dicen es que la única solución es crear un software que gobierne a todo el mundo".

Cancela ofrece además una buena analogía para entender lo que representa Palantir en los tiempos modernos. Son, dice, "los nuevos Henry Ford, los JP Morgan de la época". "En lugar de coches o de finanzas, ahora hablamos de una basta infraestructura autoritaria que está desplegando Peter Thiel gracias al apoyo sistemático que obtiene del Gobierno estadounidense para desarrollar un sistema de vigilancia y control de todos los ciudadanos del mundo. Ahora ya no es la extensión del mercado a todas las áreas del mundo lo que mantendrá el comercio y la paz, que es lo que se ha dicho desde la Ilustración e incluso desde la creación de la Unión Europea; ahora han visto que la única forma de garantizar la paz es mediante tecnologías militares, mediante armas automáticas orientadas a la guerra: cámaras de vigilancia, drones... Una suerte de tecnologías que les permiten vigilar y controlar a todo el planeta", explica.

De ahí el interés de Palantir por conseguir contratos con cuantos más países mejor. Les dicen que "van a conseguir, a través de la hipertecnologización de la vida, llegar a un punto donde no haya revueltas, donde no haya gente que ataque el orden establecido, donde no haya ningún anticristo, sea Greta Thunberg o cualquier persona que se atreva a pedir la regulación de estas empresas". "Ese orden será facilitado mediante las tecnologías de Thiel, que serán creadas como una red de ferrocarril, pero a nivel mundial, y en lugar de vagones, serán cazas o cámaras de vigilancia, de manera que en cuanto se detecte una brecha, se responda. Es una reconfiguración del mundo absoluta, una culminación al proyecto iniciado en los 70 que trata de romper la lógica de 200 años de democracias liberales", concluye Ekaitz Cancela.

Todo esto que señala el periodista consultado lo definió el exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis con otras palabras. "Si el mal pudiera tuitear, este sería el contenido", escribió nada más ver el manifiesto. Luego, Varoufakis tradujo, fiel a su estilo, cada uno de los 22 puntos de Palantir. Para el economista, el punto cuatro, por ejemplo, ese que dice que se "requiere poder duro" para que "prevalezca la capacidad de las sociedades libres y democráticas", en realidad significa: "¡Gloria a la fuerza bruta! La ética es para tontos".

Como Varoufakis, el medio especializado en tecnología The Verge propuso también una traducción "para seres humanos reales". El último de los puntos del manifiesto, ese en el que Alex Karp apuesta por "resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sustancia", ese que critica la "inclusión", se traduciría, según The Verge, así: "¿Sigues con nosotros después de 21 puntos? Genial. Bienvenidos al gran misterio. Te costó mucho menos llegar hasta aquí que unirte a la Cienciología. Aquí está la tesis final: ¿Inmigración? Mal. ¿Cancelar a los multimillonarios? Mal. ¿Darnos dinero para luchar contra el globalismo? Bien. Solo contáctanos por Cash App".

Pero pese a las chanzas, Palantir no deja de ser la empresa más poderosa del mundo. La compañía, a la que Francesca Albanese acusó en un informe para Naciones Unidas de respaldar y beneficiarse del genocidio que comete Israel en Palestina, no deja de cerrar contratos a lo largo del globo, también en España. Aquí, el Ministerio de Defensa compró a Palantir uno de sus productos estrella, Palantir Gotham, un sistema de análisis de datos muy útil para la vigilancia masiva.

Frente a todo esto, ¿qué hacer? Para Ekaitz Cancela, "la respuesta no puede ser una especie de progresismo en abstracto, sino comprender que lo que están haciendo es entender el progreso tecnológico como algo solo con aplicaciones bélicas, cuando podría fomentar el Estado de Bienestar, servir para crear industrias públicas de cultura, mediáticas, industrias de otro tipo como lo fue Correos, o tener un rol para ayudar a combatir el cambio climático". O, como defiende el afamado Evgeny Morozov, asumir que la tecnología, como tal, no es "el problema, sino la falta de rigor intelectual e imaginación creativa". Algo que a Thiel o Karp, desde luego, no les falta.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Redactor de Política de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela y Máster de Investigación en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó en La Voz de Galicia, Público, La Sexta o eldiario.es y colaboró en medios como Praza, Luzes, La Marea, Vanity Fair o CTXT. Creó un programa de humor con los cómicos Facu Díaz y Miguel Maldonado en La Tuerka. Ha escrito tres libros: 'El analista' (Libros del KO), 'Dajla. Apuntes desde o Sahara' (Praza), y '(Des)Unidos' (Icaria).

Más de Global

Comentar:
comentar / ver comentarios