Estados Unidos y Venezuela restablecen el canal diplomático tras siete años de ruptura
El restablecimiento de relaciones llega dos meses después de la captura de Nicolás Maduro y abre una nueva etapa de diálogo entre Washington y el gobierno provisional de Delcy Rodríguez.
Estados Unidos y Venezuela han decidido volver a hablarse oficialmente. Como dos ex que lo vuelven a intentar mucho tiempo después. Tras años de enfrentamiento político, sanciones y ruptura diplomática, ambos países anunciaron este jueves el restablecimiento formal de relaciones diplomáticas y consulares, un movimiento que abre una nueva etapa en una relación marcada durante décadas por la tensión.
El anuncio llega apenas dos meses después de uno de los episodios más extraordinarios de la política internacional reciente: la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro durante una operación militar estadounidense en Caracas el pasado 3 de enero.
Desde entonces, el país está gobernado por la vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez, que asumió como presidenta encargada tras la detención de Maduro y la activación de los mecanismos constitucionales de sucesión.
En este nuevo escenario político, Caracas y Washington han comenzado a reconstruir una relación que llevaba rota desde 2019.
El anuncio que cambia el tablero
El Gobierno venezolano confirmó este jueves el restablecimiento de relaciones diplomáticas en un comunicado difundido por el canciller Yván Gil. En el texto, el Ejecutivo liderado por Delcy Rodríguez aseguró que está dispuesto a abrir "una nueva etapa de diálogo constructivo" con Estados Unidos.
"Reafirmamos nuestra disposición de avanzar en una nueva etapa basada en el respeto mutuo, la igualdad soberana de los Estados y la cooperación entre nuestros pueblos", señala el comunicado.
La decisión se produce tras varias semanas de contactos discretos entre ambos gobiernos y después de la visita a Caracas del secretario de Interior estadounidense, Doug Burgum, uno de los enviados de la Administración de Donald Trump para gestionar la transición política venezolana.
Según Caracas, este proceso diplomático abre la puerta a una relación "positiva y de beneficio compartido" entre ambos países.
El objetivo declarado por el Gobierno venezolano es que esta nueva etapa contribuya a mejorar las condiciones económicas y sociales del país. "Estas relaciones deben redundar en la felicidad social y económica del pueblo venezolano", subraya el comunicado oficial.
Horas antes del anuncio venezolano, el Departamento de Estado ya había confirmado el restablecimiento formal de las relaciones diplomáticas.
Un acercamiento que se gestaba desde enero
El movimiento es el último paso de un proceso de acercamiento que comenzó inmediatamente después de la captura de Maduro.
Tras la operación militar estadounidense, bautizada como "Operación Resolución Absoluta", Washington puso en marcha una estrategia en tres fases para el futuro político de Venezuela: estabilización, recuperación económica y transición democrática.
En ese plan, Delcy Rodríguez ha sido señalada por la administración estadounidense como la figura encargada de pilotar la primera fase de estabilización del país.
En paralelo, ambos gobiernos comenzaron a reconstruir una arquitectura diplomática mínima. A finales de enero, Estados Unidos nombró a la diplomática Laura Dogu como encargada de negocios en Caracas. Poco después, Venezuela designó a Félix Plasencia como representante diplomático ante Washington.
Desde entonces, Rodríguez ha mantenido reuniones con varios altos cargos estadounidenses, entre ellos Burgum, Dogu y el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright.
El fin de una ruptura que empezó en 2019
El restablecimiento de relaciones cierra, al menos formalmente, un capítulo que comenzó hace siete años.
En 2019, durante el primer mandato de Donald Trump, Washington decidió reconocer al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. La respuesta de Nicolás Maduro fue romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos y expulsar a sus diplomáticos del país.
Desde entonces, ambos gobiernos mantuvieron una relación prácticamente inexistente, marcada por sanciones económicas, enfrentamientos políticos y episodios de alta tensión. La captura de Maduro ha cambiado radicalmente ese escenario.
Con el chavismo intentando reorganizar el poder interno y Estados Unidos apostando por una transición controlada, ambos países parecen haber optado por una estrategia pragmática: volver a hablarse.
Lo que todavía está por ver es si este acercamiento será el inicio de una normalización real o solo un capítulo más en una relación que, históricamente, ha sido cualquier cosa menos estable.