Gustavo Petro, presidente de Colombia: "Vamos hacia la barbarie. Y la barbarie es el preludio, o la esencia misma, del fascismo"
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Gustavo Petro, presidente de Colombia: "Vamos hacia la barbarie. Y la barbarie es el preludio, o la esencia misma, del fascismo"

“La pregunta que debemos hacernos es si el capitalismo puede realmente adaptarse a un modelo energético no fósil...”

Gustavo Petro, presidente de Colombia.Diego Cuevas

La transición energética dejó de ser solo una cuestión medioambiental para convertirse en un debate sobre economía, deuda, desigualdad y hasta democracia. Ese fue el tono que marcó la cumbre internacional celebrada esta semana en Santa Marta, Colombia, donde representantes de 57 países discutieron cómo abandonar progresivamente los combustibles fósiles.

El anfitrión del encuentro, el presidente colombiano Gustavo Petro, afirmó que el actual modelo económico basado en petróleo, gas y carbón está llevando al mundo hacia una situación límite. “Nos dirigimos hacia la barbarie. Y la barbarie es el preludio, o la esencia misma, del fascismo”, advirtió el mandatario colombiano durante la apertura del encuentro.

Petro acusó además a los intereses ligados a los combustibles fósiles de bloquear cualquier cambio profundo hacia energías limpias. “Existe una inercia en el poder y la economía de esta forma arcaica de energía —los combustibles fósiles— que conduce a la muerte”, afirmó. “La pregunta que debemos hacernos es si el capitalismo puede realmente adaptarse a un modelo energético no fósil”.

La conferencia, presentada como la primera gran cumbre internacional centrada exclusivamente en abandonar los combustibles fósiles, reunió durante varios días a ministros, expertos financieros, activistas y representantes sociales. El objetivo era avanzar en una transición energética que muchas economías consideran inevitable, pero que sigue chocando con enormes obstáculos políticos y económicos.

Uno de los temas que más peso ganó en las conversaciones fue la deuda de los países del Sur Global. Varios participantes señalaron que muchas economías dependen todavía de las exportaciones de petróleo o gas simplemente para poder pagar intereses y sostener servicios básicos.

“Hay muchos países productores de combustibles fósiles en el sur global que se ven obligados a expandir la producción de combustibles fósiles simplemente para pagar sus deudas”, destacó por su parte Tzeporah Berman, presidenta de la Iniciativa del Tratado sobre los Combustibles Fósiles.

La situación preocupa especialmente en África, donde la deuda se ha disparado en los últimos años. Según los expertos reunidos en Santa Marta, los elevados intereses y el encarecimiento de alimentos y energía están dejando a muchos gobiernos sin margen para invertir en renovables.

Mientras tanto, algunos gobiernos empiezan ya a poner fechas sobre la mesa. Francia aprovechó la cumbre para presentar su plan de salida progresiva de los combustibles fósiles. El país prevé eliminar el carbón de su sistema eléctrico antes de 2027, reducir su dependencia del petróleo para 2045 y abandonar el gas fósil hacia 2050.

El enviado climático francés Benoit Faraco aseguró que el objetivo es convertir a Francia en “la Arabia Saudí de la electricidad en Europa”, exportando energía limpia a otros países europeos gracias a la combinación de energía nuclear y renovables.

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