Imágenes de satélite revelan que Rusia ha construido nuevas rampas de lanzamiento de 85 metros para sus drones a reacción contra Ucrania
Las nuevas infraestructuras apuntan a una escalada tecnológica en la guerra con drones mientras Kiev acelera su respuesta.
La guerra en Ucrania sigue evolucionando… y ahora lo hace desde el aire. Nuevas imágenes por satélite han confirmado que Rusia ha ampliado una de sus bases de drones con rampas de lanzamiento de hasta 85 metros, diseñadas específicamente para una nueva generación de aparatos a reacción. Un movimiento que evidencia el salto tecnológico que Moscú está dando en este tipo de armamento.
Las imágenes, analizadas por la firma de inteligencia espacial Vantor, muestran la base de Tsimbulova, situada en la región rusa de Oriol, a unos 160 kilómetros de la frontera con Ucrania. Allí se han detectado cuatro rampas de lanzamiento, dos de ellas de mayor longitud, cuya construcción comenzó a finales de 2025.
Rampas más largas para drones más rápidos
El dato más llamativo es precisamente la longitud de estas nuevas estructuras: 85 metros. No es casual. Estas rampas están diseñadas para permitir el despegue de drones a reacción, una evolución respecto a los modelos anteriores, que funcionaban con hélice.
Los analistas señalan que estas plataformas están pensadas para operar con los nuevos modelos de la familia Geran, especialmente el Geran-5, un dron de ataque que se acerca más al concepto de misil de crucero que al de dron tradicional. A diferencia de versiones anteriores, estos aparatos pueden alcanzar mayor velocidad y tienen un perfil más difícil de interceptar.
El sistema funciona como una catapulta: el dron se lanza por la rampa hasta alcanzar la velocidad suficiente para que su motor a reacción tome el control. A partir de ahí, vuela hasta su objetivo cargado con explosivos, impactando directamente contra él.
Una apuesta clara por la guerra de drones
Este desarrollo no es aislado. Forma parte de una estrategia mucho más amplia de Rusia para reforzar su capacidad de ataque con drones, un elemento que se ha convertido en clave en el conflicto.
Las cifras lo reflejan con claridad: en los tres primeros meses de 2026, Moscú lanzó cerca de 16.000 drones contra Ucrania, un aumento notable respecto a los más de 10.000 registrados en el mismo periodo del año anterior.
La base de Tsimbulova no es la única. Según los expertos, Rusia cuenta con al menos otra instalación similar en la región ocupada de Donetsk, también adaptada para operar con estos nuevos modelos. En ambos casos, se trata de infraestructuras alejadas del frente, lo que dificulta su destrucción directa.
Drones cada vez más sofisticados… y más peligrosos
La evolución de los drones Geran refleja cómo está cambiando la guerra moderna. Los primeros modelos, como el Geran-2 -una versión adaptada del iraní Shahed-136-, eran más lentos y rudimentarios. Pero las nuevas versiones incorporan motores a reacción y diseños más aerodinámicos, lo que aumenta su alcance, velocidad y capacidad destructiva.
Este salto tecnológico obliga a Ucrania a adaptar también su defensa. Los sistemas tradicionales antiaéreos no siempre son eficaces frente a este tipo de amenazas, especialmente cuando se lanzan en grandes cantidades.
La respuesta de Ucrania: drones contra drones
Ante esta nueva realidad, Kiev ha optado por una solución que refleja el cambio de paradigma: combatir drones con drones. El país está invirtiendo de forma masiva en la producción de drones interceptores, más baratos y diseñados específicamente para neutralizar estos ataques.
El presidente Volodymyr Zelenskyy aseguró recientemente que Ucrania puede fabricar hasta 2.000 drones interceptores al día, una cifra que da idea de la magnitud del esfuerzo.
Esta estrategia no solo busca proteger el territorio ucraniano, sino también posicionarse como referente en un tipo de defensa que empieza a interesar a otros países, incluidos miembros de la OTAN.
Un conflicto que entra en una nueva fase
Las imágenes de estas rampas de 85 metros son mucho más que un detalle técnico. Son una señal clara de hacia dónde se dirige el conflicto: una guerra cada vez más automatizada, donde la tecnología y la capacidad industrial marcan la diferencia.
Mientras Rusia perfecciona sus sistemas de ataque, Ucrania acelera su defensa. Y en medio de ese pulso, los drones -cada vez más rápidos, precisos y numerosos- se consolidan como uno de los protagonistas indiscutibles del campo de batalla.