La izquierda gana las elecciones danesas pero los centristas serán árbitro
El bloque de Mette Frederiksen se impone en votos, pero sin mayoría: Los Moderados serán clave para formar Gobierno en un Parlamento fragmentado y con la ultraderecha al alza.
Dinamarca ha votado, pero el resultado deja más preguntas que certezas. El bloque de izquierdas liderado por la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, ha ganado las elecciones con el 47,9 % de los votos frente al 44,2 % de la derecha, según el 97 % escrutado. Sin embargo, la victoria no es suficiente para gobernar en solitario.
El Parlamento queda sin mayorías claras. La izquierda sumaría 84 escaños frente a los 77 de la derecha, ambos lejos de los 90 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. En este escenario, el papel decisivo recae en Los Moderados, el partido centrista que, con el 7,7 % de los votos y 14 escaños, se convierte en el árbitro de la legislatura.
Un resultado abierto
La falta de una mayoría clara obliga a abrir una fase de negociaciones en la que cada movimiento será determinante. A los equilibrios internos se suman además los cuatro escaños correspondientes a Groenlandia y las Islas Feroe, cuyo peso podría ser relevante en la configuración final del Gobierno.
En el caso de Groenlandia, el recuento aún no ha concluido, lo que añade un punto más de incertidumbre a un resultado ya de por sí ajustado.
Aunque el Partido Socialdemócrata vuelve a ser la fuerza más votada con el 21,9 %, el dato tiene una lectura agridulce. Se trata de su peor resultado en un siglo, un reflejo del desgaste tras años en el poder y de un electorado cada vez más fragmentado.
Sus socios en la anterior legislatura tampoco salen reforzados. El Partido Liberal se queda en el 10,2 %, también su peor resultado histórico, mientras que la fórmula de coalición entre socialdemócratas, liberales y centristas pierde cerca de diez puntos respecto a los anteriores comicios.
Cambios dentro de los bloques
En el lado progresista, el Partido Socialista Popular confirma su crecimiento con un 11,5%, consolidando la tendencia al alza que ya había mostrado en las elecciones europeas de 2024 y en las municipales recientes.
En la derecha, el movimiento más destacado es el regreso del Partido Popular Danés, que con un 9,1 % triplica sus apoyos respecto a 2022 y vuelve a ganar peso en la política nacional. La Alianza Liberal, por su parte, se sitúa como cuarta fuerza con un 9,4 %.
En un Parlamento tan fragmentado, el centro vuelve a ser determinante. Los Moderados se encuentran en una posición privilegiada para decidir el futuro del Gobierno, pudiendo inclinar la balanza hacia la izquierda o hacia la derecha.
No sería la primera vez que el país apuesta por una fórmula transversal. La pasada legislatura ya estuvo marcada por una coalición inédita impulsada por Frederiksen en un contexto de incertidumbre internacional.
Un país más dividido
Hasta doce fuerzas políticas han superado el umbral mínimo del 2% para entrar en el Parlamento, reflejando un sistema cada vez más fragmentado. Este reparto complica cualquier mayoría estable y obliga a pactos amplios.
Dinamarca mantiene su tradición de acuerdos, pero el escenario actual apunta a negociaciones complejas.
El resultado deja claro que nadie puede gobernar solo. Frederiksen ha ganado en votos, pero necesita aliados. La derecha resiste, pero no suma. Y el centro tiene la llave.
Con el escrutinio prácticamente finalizado, el foco se traslada ahora a las negociaciones. De ellas dependerá no solo el próximo Gobierno, sino también la estabilidad política de Dinamarca en los próximos años.