La ONU denuncia una expulsión masiva "sin precedentes" de palestinos en Cisjordania y alerta de "limpieza étnica"
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos cifra en 36.000 los palestinos que han sido desplazados forzosamente en solo un año.
Un nuevo informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos cifra en 36.000 los palestinos que han sido desplazados forzosamente de la Cisjordania ocupada por culpa de una expansión "sin precedentes" de los asentamientos israelíes y la cada vez mayor "presencia ilegal de colonos"; unos hechos que, según la ONU, suponen la construcción de un "régimen institucionalizado de discriminación sistemática, opresión y violencia por parte de Israel contra los palestinos" que viola la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, que prohíbe la segregación racial y el apartheid.
Para el Alto Comisionado, ahora liderado por el austriaco Volker Türk, la expulsión de palestinos en Cisjordania, que coincide con el "desplazamiento masivo en Gaza a manos del ejército israelí", parece indicar una "política concertada de Israel de traslado forzoso masivo en todo el territorio ocupado", lo que ya no solo atenta contra todo derecho internacional, sino que "suscita preocupaciones de limpieza étnica".
En su informe, hecho público este martes, Naciones Unidas destaca el "fracaso sistemático de Israel para prevenir o castigar los ataques de colonos". Es más, además de una "falta de actuación de las fuerzas de seguridad israelíes", advierte de la "aparente implicación de funcionarios israelíes en la violencia de los colones", algo que, de nuevo, "constituye una violación de las obligaciones de Israel".
Una vez más, el Alto Comisionado hace referencia a la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia, que establece como "ilegal" la presencia de Israel en los Territorios Palestinos Ocupados, y pide por tanto al país liderado por Benjamin Netanyahu que se "retire del territorio lo antes posible", cese "inmediatamente toda nueva actividad de asentamientos", evacúe a los colonos y garantice "el retorno seguro y sostenible de todas las comunidades desplazadas".
El informe, que analiza lo sucedido en Cisjordania entre el 1 de noviembre de 2024 y el 31 de octubre de 2025, registra además un aumento de la violencia de los colonos contra los palestinos, "con 1.732 incidentes". De todos ellos, 187 "provocaron la muerte o lesiones a palestinos, 204 causaron tanto víctimas como daños a la propiedad y 1.341 resultaron únicamente en daños a la propiedad". Además, cifra en 1.452 los "incidentes que implicaron acoso, intimidación, intrusión o apropiación de bienes sin causar víctimas ni daños". A todo ello hay que sumar que los colonos "también talaron más de 26.000 árboles pertenecientes a palestinos".
Aunque la investigación habla de la actividad de los colonos, advierte de la dificultad para distinguir entre la violencia de estos y la estatal, "en parte debido al creciente papel de los colonos-soldados, muchos de los cuales han sido armados, equipados y entrenados por autoridades estatales". De hecho, durante el periodo examinado, al menos "siete palestinos murieron en incidentes en los que no se pudo determinar de manera concluyente si el autor era un colono o un miembro de las fuerzas de seguridad israelíes".
Además de recordar a Israel sus obligaciones en materia de derecho internacional, la ONU también alerta al resto de países del mundo que "tienen la obligación de no prestar ayuda o asistencia para mantener la situación creada por la presencia continuada de Israel en los Territorios Palestinos Ocupados". El Alto Comisionado advierte además de la prohibición de vender, transferir o desviar "armas, municiones y otros equipos militares a Israel que faciliten violaciones del derecho internacional humanitario".