La popularidad de Trump se hunde en Ormuz: en su punto más bajo de la historia
Los investigadores de Pew destacan que el presidente de EEUU "ha perdido terreno en una variedad de atributos personales y áreas de gestión", reflejando un desgaste constante en la percepción pública. Suman ICE, Epstein, los aranceles o Irán.
En pleno año electoral, no llegan buenas noticias para Donald Trump. Un nuevo estudio del Pew Research Center, un centro estadístico de referencia en Estados Unidos, revela que la valoración ciudadana sobre el presidente atraviesa un momento crítico. Según sus datos, la aprobación de su gestión ha caído al 34%, marcando el nivel más bajo en lo que va de su segundo mandato. Histórico.
Los investigadores de Pew destacan claramente que el mandatario "ha perdido terreno en una variedad de atributos personales y áreas de gestión", reflejando un desgaste constante en la percepción pública. Sus datos ya estaban bajos por su política arancelaria y la subida de precios que ha provocado, por las salpicaduras del caso del pederasta Jeffrey Epstein o por la violencia policial del ICE, pero ha empeorado aún más con el inicio de la guerra contra Irán.
Ya se considera un líder "históricamente impopular", con niveles de desaprobación que no sólo lastran su agenda, sino que amenazan con reconfigurar el mapa político hacia los comicios de mitad de mandato.
Uno de los hallazgos más significativos del sondeo es el desplome en la percepción de la integridad del republicano. Él, que dice que no tiene brújula sino su "moralidad", y con eso basta. Actualmente, sólo el 38% de los estadounidenses considera que Trump "cumple sus promesas", una cifra que ha descendido drásticamente desde el 51% registrado tras su reelección en noviembre de 2024.
Según los registros históricos, ningún presidente moderno que haya buscado la reelección o intentado mantener el control del Congreso para su partido ha operado con un margen tan estrecho. La CNN ha consultado a varios expertos y sostienen que Trump "ha fallado en expandir su base más allá de un núcleo leal", lo que lo deja en una posición vulnerable ante cualquier fluctuación económica o crisis internacional.
Asimismo, la confianza en sus capacidades cognitivas se ha visto erosionada: sólo el 44% lo describe como "mentalmente agudo", cuatro puntos menos que en agosto del año pasado. Las especulaciones sobre su salud mental, a sus 79 años, se han disparado en los últimos meses por las divagaciones y excentricidades en sus comparecencias, que parecen ir más allá de su verborrea y su personalidad.
Otros rasgos personales también muestran una tendencia a la baja, pues por ejemplo sólo el 34% de los entrevistados lo considera honesto (frente al 42% previo). Es un "modelo a seguir" únicamente para un 26%. Aunque el 64% aún opina que "defiende aquello en lo que cree", este dato también ha retrocedido desde el 68% registrado por Trump el verano pasado.
El escepticismo se extiende a áreas fundamentales de su agenda. Sólo el 41% de los ciudadanos confía en su toma de decisiones respecto a la política migratoria (frente al 53% tras su reelección), y apenas el 38% cree que utilizará la fuerza militar de manera prudente. Esa fue una de sus principales promesas de campaña en 2024: que no metería al país en guerras en lugares lejanos y desconocidos, que no enterraría soldados, que guardaría el dinero de los conflictos prudentemente para hacer "América grande de nuevo". En materia económica, la confianza se sitúa en el 42%.
El sondeo subraya una visión sombría sobre la regeneración ética de Washington: el 56% de los estadounidenses afirma que los niveles de "ética y honestidad en el Gobierno federal" han caído durante esta legislatura. Esta percepción está profundamente polarizada: mientras el 88% de los demócratas denuncia este declive, únicamente el 23% de los republicanos coincide. La fidelidad de los conservadores al movimiento MAGA y a Trump como su líder máximo se mantiene, pese a todo.
Y, aún así, en Pew Center advierte que la caída no es sólo externa, sino que afecta a sectores que lo apoyaron en los últimos comicios. "Los votantes jóvenes e hispanos de Trump son ahora sustancialmente menos propensos que sus votantes mayores y blancos a aprobar su desempeño", se afirma. Entre sus votantes menores de 35 años, la aprobación es del 57%. Entre los votantes hispanos que le dieron su voto, el respaldo ha caído al 66%. Incluso entre quienes no votaron en 2024, su aprobación ha pasado del 45% a principios de 2025 a un exiguo 26% en la actualidad.
El debate hoy es si Trump ha sobreestimado su capital político al intentar imponer medidas que incluso sectores de su propia coalición empiezan a cuestionar.
Ese descontento no beneficia necesariamente a la oposición. Es generalizado y afecta a toda la clase política. La encuesta destaca que los estadounidenses mantienen una visión negativa de ambas formaciones: un 58% tiene una opinión desfavorable del Partido Republicano (el de Trump) y un 59% del Partido Demócrata (el de Joe Biden y Kamala Harris, que carece hoy de liderazgo y de candidato a las presidenciales de 2028).
Además, existe una clara resistencia al consenso. El 76% de los republicanos prefiere que Trump impulse sus políticas sin buscar acuerdos, mientras que el 81% de los demócratas exige a sus líderes que "presionen con fuerza contra las políticas de Trump". En este clima de confrontación, la posibilidad de encontrar un "terreno común" parece, según los datos, una meta cada vez más lejana para la sociedad estadounidense.
Terreno desconocido
Y todo esto, cuando en noviembre se celebran elecciones legislativas de mitad de mandato, en las que los liberales esperan arañar escaños a los conservadores y acabar con el control que ahora mismo tienen tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.
Trump se encuentra en un territorio desconocido para un presidente en ejercicio, debido a esa combinación de baja aprobación y alta polarización. Existe una percepción generalizada de que el mandatario ha priorizado la confrontación sobre la gestión, lo que explica por qué el 56% cree que la ética gubernamental ha empeorado bajo su mando.
Sobre la oposición, se destaca que los demócratas están "obligados por su base a una resistencia total", con un 81% de sus votantes exigiendo que no cedan ni un milímetro ante las políticas de la Casa Blanca. Va a ser determinante de cara a esas elecciones. Ya se está notando en el endurecimiento en el tono de algunas de sus figuras más destacadas, como la de Gavin Newsom, el gobernador de California.
EEUU se encuentra ante un escenario de parálisis política alimentada por el desdén mutuo, donde el presidente no tiene la fuerza popular para avanzar y la oposición no tiene el incentivo para colaborar. Quedan meses duros.