La venganza iraní por Larijani y Soleimani: hasta las prohibidas bombas de racimo, que tensionan la Cúpula de Hierro
"Los diseñadores iraníes probablemente han recurrido a un enfoque de dispersión a gran altitud en parte para minimizar la posibilidad de una interceptación terrestre exitosa", dicen los expertos.

Dos personas han muerto en Ramat Gan, en el distrito de Tel Aviv (Israel), por un impacto en su edificio registrado tras una andanada de misiles de Irán. Son los primeros fallecidos por los ataques iraníes desde el pasado 9 de marzo y elevan a 14 el total de muertos en territorio israelí en la actual guerra contra el país persa, que ha redoblado sus ataques en represalia al asesinato, ayer, del secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, y al jefe de la milicia basij, Gholamreza Soleimani.
El servicio de emergencias israelí Magen David Adom (MDA) confirmó la muerte de estas dos personas, que fueron encontradas ya sin vida entre los escombros del edificio pasada la medianoche del martes.
"Vimos humo saliendo de un edificio con graves daños y cristales rotos. Entre los escombros, encontramos a dos personas inconscientes, sin pulso ni respiración, con heridas graves. Les realizamos la evaluación médica, pero no presentaban signos vitales y no tuvimos más remedio que declararlas muertas en el lugar", afirmó uno de sus paramédicos.
El servicio de emergencias United Hatzalah informó de que las dos víctimas tenían alrededor de 70 años. El Canal 12 israelí indicó que estaban en la escalera del edificio y que probablemente uno de ellos tenía una discapacidad que le impedía llegar a tiempo al refugio antiaéreo más cercano.
El impacto mortal se produjo como resultado "con toda probabilidad" de un misil de racimo lanzado por Irán a la zona de Tel Aviv, según confirmó a EFE el Ejército israelí.
Según United Hatzalah, sus paramédicos acudieron a 45 sitios donde se produjeron impactos y trataron a ocho personas con heridas leves.
El impacto de la munición
Alrededor del 50% de los misiles iraníes disparados a Israel desde el 28 de febrero llevan ojivas de racimo, diseñadas para abrirse antes de caer y dispersar varias decenas de submuniciones sobre un radio que puede llegar a alcanzar 10 kilómetros.
En los últimos días, varios de estos misiles han caído en la zona de Tel Aviv sin ser interceptados por los sistemas de defensa israelíes, según confirmó a EFE el Ejército, que no pudo precisar si el ataque registrado la noche de este martes logró ser interceptado.
Los últimos dos muertos en Israel fueron precisamente por otro misil de racimo. Se trató de dos trabajadores de la construcción que se encontraban al aire libre cuando cayó uno en la zona cercana al aeropuerto de Ben Gurión, en Tel Aviv, objetivo frecuente de los ataques iraníes.
Además del impacto en Ramat Gan, se registraron en otras zonas de Tel Aviv, como en la estación de tren de Savidor, según informaron los Bomberos de Israel, que reportaron varios impactos y hablan de más heridos.
Los impactos se produjeron pasada la medianoche, tras sonar las alarmas antiaéreas en la zona de Tel Aviv y de Jerusalén, donde también se escucharon explosiones de intercepciones.
La Convención de Oslo de 2008, la Convención sobre Municiones de Racimo, es un tratado internacional que prohíbe el uso, producción, almacenamiento y transferencia de bombas de racimo. Lo han firmado 111 países. Ni Irán ni Israel figuran entre ellos. De hecho, ambas naciones fabrican este tipo de armas de fragmentación.

¿Qué son? ¿Cómo se interceptan?
Las municiones de racimo son un tipo de arma en la que una sola munición contiene un gran número de pequeñas bombas, conocidas como submuniciones. Cuando el misil alcanza la zona objetivo, la ojiva se abre y dispersa las submuniciones en una amplia zona.
Esas submuniciones suelen pesar entre uno y uno y medio kilogramos cada una, y cada una está diseñada para impactar un objetivo diferente. Algunas explotan justo antes de tocar el suelo, otras detonan al impactar y algunas funcionan como minas, explotando solo al ser pisadas.
La ventaja operativa de las municiones en racimo reside en su capacidad para causar daños en un área mucho mayor en comparación con una bomba o una ojiva convencional.
Cuando los sistemas de defensa aérea intentan interceptar un misil de racimo, son posibles varias posibilidades. En el primer escenario, el misil no es interceptado. En algún momento de su trayectoria, la ojiva se abre, liberando las submuniciones al aire. Esto a veces se observa como múltiples puntos de luz en el cielo. Las bombas se dispersan en una amplia zona e impactan en el suelo en varios puntos.
En el segundo, el interceptor impacta el cuerpo del misil , pero no la ojiva que contiene las submuniciones. En este caso, el cuerpo del misil puede resultar dañado o desviarse de su trayectoria, pero la ojiva continúa su movimiento en el aire. Por lo tanto, aún puede abrirse y liberar las submuniciones de racimo.
Y en el tercer escenario, el interceptor impacta el misil por completo antes de que se abra la ojiva. En este caso, el misil queda totalmente destruido antes de la fase de fragmentación y las submuniciones no se liberan al aire.
Los sistemas de defensa aérea intentan impactar el misil lo antes posible para evitar que se abra la ojiva. Sin embargo, si el impacto es incompleto o el misil ya está cerca de la fase de fragmentación, la ojiva aún puede abrirse y dispersar las bombas. Por eso, en algunos casos, incluso después de una interceptación, es posible ver muchos puntos de luz que se dividen en el cielo; el resultado de la dispersión de las submuniciones desde la ojiva.
"Los diseñadores iraníes probablemente han recurrido a un enfoque de dispersión a gran altitud en parte para minimizar la posibilidad de una interceptación terrestre exitosa" de la Cúpula de Hierro, le explicó a CNN el director de Servicios de Investigación de Armamento, N.R. Jenzen-Jones. Según este experto en municiones, las bombas iraníes "parecen dispersar un número relativamente pequeño de submuniciones sobre un área objetivo mucho más amplia, lo que resulta en un diseño menos eficiente militarmente".
