Mucho más que botas sobre el terreno: así es el despliegue militar de EEUU en Europa que Trump va a reducir
Tras mucho amagar, el republicano ordena la retirada de 5.000 de sus soldados de Alemania, el país donde tiene más efectivos, tras Japón. Es un golpe a las relaciones transatlánticas, que debilita a la OTAN y retrasa la llegada de armamento esencial.

Dice el refranero español: "Tanto creo, cuanto veo". Se puede aplicar como fórmula de prudencia ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que no deja de decir, de amagar, pero no tanto de hacer. Sin embargo, la última parece ir en serio: el viernes se supo que va a retirar 5.000 soldados estadounidenses de Alemania, un país aliado de la OTAN, tras una disputa pública sobre la guerra en Irán con el canciller, Friedrich Merz. El germano dijo que creía que Teherán lo estaba "humillando" y eso no se lo consiente.
El republicano ha dicho en incontables ocasiones que quiere llevarse efectivos de suelo europeo por la ingratitud de sus socios a este lado del Atlántico, que lo mismo se oponen a las bases de su plan de paz para Ucrania -por prorruso- que se niegan a cederle Groenlandia -porque es suyo- o prefieren no sumarse a la guerra de Irán -por ilegal-. Ahora estamos ante el anuncio más concreto realizado hasta la fecha por el Gobierno norteamericano sobre meter tijera a su presencia militar en Europa. Por eso hay que tomarlo en serio.
Más allá de los números, de lo que podríamos llamar botas sobre el terreno, está lo simbólico: Trump va a por el país donde tiene la mayor representación militar en el mundo, sólo superado por Japón, el que ha sido su verdadero portaviones en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, esencial para sus despliegues en África y Oriente Medio y donde tiene las bases más potentes y mejor integradas con la OTAN. Hasta armas nucleares tiene desplegadas en territorio germano. Su medida, de ejecutarse, supondrá un nuevo golpe a las relaciones transatlánticas, muy tocadas, con lo que debilita a la OTAN y retrasa, además, la llegada de armamento esencial que se esperaba para este mismo 2026.
Lo que tiene EEUU
Según datos del Centro de Datos de Personal de Defensa de EEUU (DMDC), a diciembre de 2025, la primera potencia defensiva del planeta contaba con aproximadamente 68.000 militares en servicio activo destinados permanentemente en sus bases en Europa. Esta cifra no incluye las fuerzas rotatorias enviadas a misiones de despliegue y ejercicios; si se le añaden, estaríamos hablando de hasta 84.000 uniformados.
El Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations) recuerda en un análisis firmado por Molly Carlough, Benjamin Harris y Abi McGowan que el Pentágono ha llegado a tener en Europa hasta 450.000 efectivos, en la década de los 50 del siglo pasado, cuando la Segunda Gran Guerra estaba aún muy cerca. La idea, control y hegemonía aparte, era servir de refuerzo ante el poder contrario del Pacto de Varsovia. Washington se llevó a decenas de miles de soldados cuando se disolvió la URSS.
No hay que irse tan lejos para ver fluctuaciones notables: tras la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022, EEUU mandó 20.000 militares más a países fronterizos con el atacado, con el atacante y con Bielorrusia, un satélite de Moscú, para dar apoyo a Kiev y, a la vez, contener a los de Vladimir Putin. En los cuatro años largos de contienda que llevamos, el número de militares de EEUU en suelo europeo siempre ha oscilado entre los 75.000 y los 100.000, entre permanentes (en sus bases) o temporales (de maniobras, ejercicios o formación), sobre todo del Ejército de Tierra, de la Armada y de la Fuerza Aérea.
Según un informe del Congreso norteamericano difundido por Reuters, las fuerzas armadas estadounidenses están desplegadas hoy en 31 bases permanentes y otros 19 emplazamientos militares, que van desde el Ártico danés hasta la frontera de Turquía con Rusia. Muchas de estas bases también son interoperables con la OTAN , lo que significa que las tropas estadounidenses colaboran con los estados miembros de la alianza para garantizar la cohesión en sus procesos, tecnologías, redes de información y personal. Son datos del Departamento de Defensa o de Guerra, como lo ha rebautizado Trump, que fue quien el viernes pasado anunció el recorte alemán.
El Comando Europeo de los Estados Unidos (EUCOM) tiene su cuartel general precisamente en Stuttgart (Alemania), junto con el Comando África de Estados Unidos. Se encarga de supervisar actualmente las operaciones militares estadounidenses en toda Europa, trabajando con los aliados de la OTAN a través de seis comandos que representan al Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, el Cuerpo de Marines, las Fuerzas de Operaciones Especiales y la recién creada Fuerza Espacial, una apuesta trumpista. Estos componentes tienen su sede en Alemania e Italia y se centran en la respuesta a crisis y la cooperación en materia de seguridad en Europa y África.

Qué hacen esos soldados
Los soldados estadounidenses desempeñan diversas funciones en Europa, desde la defensa avanzada hasta el apoyo logístico y el entrenamiento de las fuerzas aliadas, bien bajo convenios de la OTAN, bien bilaterales.
El Council, el tanque de pensamiento neoyorquino, explica, por ejemplo, que las tropas en la base aérea de Büchel, en Alemania, gestionan las 10 o 20 bombas nucleares B-61 que allí se almacenan, mientras que miembros de la Guardia Nacional de Pensilvania realizan ejercicios conjuntos con el ejército lituano como parte del Programa de Asociación Estatal de la Guardia Nacional. Miembros del 10º Grupo de Fuerzas Especiales (Aerotransportadas) entrenan a tropas ucranianas en operaciones especiales, principalmente en Alemania.
EEUU también ha proporcionado a Ucrania más ayuda militar desde 2022 que ningún otro país, incluyendo cantidades significativas de armas y equipo para reforzar sus capacidades defensivas. Las fuerzas estadounidenses ayudan a facilitar la transferencia de sistemas de armas y municiones, además de entrenar a los soldados ucranianos en el manejo de la nueva maquinaria.
En el caso de fuerzas asignadas permanentemente, hablamos de personal militar destinado de forma estable o semipermanente en un país europeo durante un período prolongado. Conocidas como "tropas estacionadas", forman parte de la presencia militar estadounidense a largo plazo en Europa, ocupan bases e instalaciones establecidas y participan en ejercicios de entrenamiento regulares con las fuerzas del país anfitrión.
Luego están las fuerzas rotatorias de largo plazo, que también realizan despliegues de corta duración para misiones específicas o en respuesta a eventos. En el viejo continente, existen dos operaciones principales que involucran a este tipo de fuerzas: la Presencia Avanzada Reforzada (EFP) de la OTAN y la Operación Atlantic Resolve. La EFP se estableció en 2017 para unificar a los soldados de la Alianza de varios estados miembros bajo un mando único. Los cuatro llamados grupos de combate multinacionales están ubicados en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia; están liderados por Reino Unido, Canadá, Alemania y el propio EEUU, respectivamente. En 2022, las EFP duplicaron su tamaño en respuesta a la invasión rusa de Ucrania.
Por su parte, el Departamento de Defensa lanzó la Operación Atlantic Resolve en abril de 2014. Su propósito era enviar tropas con base en territorio norteamericano a estados miembros de la OTAN de Europa del Este durante nueve meses. Atlantic Resolve organiza de rutina eventos de entrenamiento multinacionales en Bulgaria, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía.
En el caso del Programa de Asociación Estatal de la Guardia Nacional, los profesionales se encargan de una red que surgió en 1993, tras el colapso del poder soviético, con la idea de ayudar a los antiguos estados de la URSS interesados en unirse a la OTAN: si querían ser parte del club atlantista, tenían que reformar sus Fuerzas Armadas y para eso estaban los norteamericanos. Hoy, EEUU mantiene 29 acuerdos de asociación con países europeos.
También hay fuerzas temporales que participan en ejercicios de entrenamiento en la región. Suelen ser a gran escala y en ellos participan diversas ramas de las fuerzas armadas estadounidenses, así como las de otros países OTAN. Las tropas de EEUU que participan permanecen en la zona únicamente durante la duración del ejercicio.
Especialmente delicada es la tarea de gestionar el arsenal nuclear del país a este lado del charco. Durante los primeros años de la Guerra Fría, y en paralelo al despliegue de bases y tropas, EEUU creó un programa de reparto nuclear a través de la Alianza Atlántica. Estos programas sirvieron para disuadir la agresión soviética y prevenir la proliferación de armas nucleares entre los aliados. En virtud de estos acuerdos, su Departamento de Defensa llegó a mantener cerca de 7.000 mil armas atómicas en Europa. Actualmente, se cree que alberga aproximadamente un centenar de bombas de gravedad B16, armas nucleares tácticas de menor tamaño, repartidas en Bélgica, Italia, los Países Bajos, Turquía y las citadas en Alemania.
Inciso uno: este tipo de armas no son las lanzadas en Hiroshima y Nagasaki, no, son dispositivos de ojivas nucleares de menor potencia y alcance diseñados para destruir objetivos militares concretos, como bases o concentraciones de tropas, sin provocar una destrucción masiva generalizada. Son, para aclararnos, las que Rusia ha llevado a Bielorrusia para amedrentar a Europa. La eliminación del llamado "paraguas nuclear" de EEUU dejaría un vacío significativo en el arsenal nuclear colectivo europeo, que Rusia podría aprovechar fácilmente, de paso. E inciso dos: por supuesto, ningún país puede utilizar estas armas sin la autorización de la Casa Blanca.
El delicado caso alemán
Alemania no es un país más. Es el pilar de la defensa norteamericana en Europa, por número de efectivos, por bases y por posicionamiento. Difícil de esperar una bofetada como la de Trump, más estando un conservador como Merz en el poder.
La base estadounidense más grande de Europa es la base aérea cercana a la ciudad alemana de Ramstein, donde las tropas están estacionadas desde 1952. Hoy cuenta con 8.500 efectivos. En el sur de Alemania, la Guarnición del Ejército de EEUU en Baviera, con sede en Grafenwöhr, es un importante centro de entrenamiento para las fuerzas desplegadas en Europa.
Según datos del DMDC, a diciembre de 2025, 36.436 militares en servicio activo estaban estacionados en Alemania, distribuidos en cinco guarniciones y en 40 bases. Sólo Japón, con 54.000 soldados, le adelanta en cuanto a despliegues norteamericanos por el mundo.
Destacan también las bases de Grafenwöhr, Vilseck y Hohenfels, gestionadas por la guarnición de Baviera, que forman parte de la mayor zona de entrenamiento militar estadounidense en Europa, mientras que la guarnición de Wiesbaden es el cuartel general del ejército estadounidense en Europa y África. El centro médico de Landstuhl es el mayor hospital militar estadounidense fuera de su propio país.
El caso germano es especialmente sensible porque siempre ha sido el foco del poder militar de la Casa Blanca en Europa, desde que cayó el régimen nazi y hacía 1,6 millones de uniformados bajo su bandera pisando suelo europeo. Se dice pronto. En el apogeo de la Guerra Fría, EEUU operaba cerca de 50 bases importantes y más de 800 emplazamientos en Alemania, que iban desde enormes aeródromos y cuarteles hasta puestos de escucha. Muchos de ellos han cerrado desde la caída del Muro de Berlín, en 1989, y más la Perestroika y el fin de la URSS, dos años después.
En las décadas de los 60, 70 y 80 del pasado siglo, el número de tropas estadounidenses en Alemania a menudo superaba las 250.000, con cientos de miles de familiares más viviendo en las bases y sus alrededores, que llegaron a parecerse a pueblos estadounidenses autosuficientes con sus propias escuelas, tiendas y cines.
El papel de las bases ha cambiado radicalmente en estas décadas: se han convertido en emplazamientos vitales de avanzada y centros logísticos para las operaciones militares estadounidenses, lanzando y apoyando guerras estadounidenses, incluidas las de Irak, Afganistán y, más recientemente, Irán.
Ahora viene la amenaza de Trump de llevarse a 5.000 uniformados. Es duro, pero no es nuevo: en 2020, durante su primer mandato en el Despacho Oval, enfurecido por lo que para él era un bajo gasto en defensa de Berlín y su apoyo al gasoducto Nord Stream 2, calificó a Alemania de "morosa" y dijo que reduciría en un tercio el número de tropas estadounidenses allí.
El anuncio del mandatario norteamericano no ofreció detalles y pareció tomar completamente por sorpresa tanto al Pentágono como al Departamento de Estado, por no mencionar a sus homólogos en Berlín y a los altos funcionarios de la OTAN. Nadie fue notificado de la decisión.
El plan de Trump consistía en enviar a algunas tropas a casa y redesplegar a otras en países como Polonia e Italia. Sin embargo, se enfrentó a la oposición bipartidista en el Congreso y a enormes obstáculos logísticos. El presidente siguiente, Joe Biden, paralizó el supuesto repliegue en febrero de 2021 y posteriormente lo canceló oficialmente. Se calculó, entonces, en 12.000 efectivos.
De los planes actuales se sabe poco. Por ahora ha trascendido que EEUU quiere retirar en los próximos seis a 12 meses una brigada completa ya desplegada y a un batallón de fuego de largo alcance que debía llegar al país más adelante este año, según medios como CBS News y The Washington Post.

Eso hace que cunda la preocupación, como ha recogido la Agencia EFE. En la zona de Renania-Palatinado, sin ir más lejos, muchos empleos dependen de la presencia estadounidense. "La fuerza económica de la presencia militar estadounidense puede estimarse en más de 2.000 millones de dólares por año fiscal", afirma el alcalde de Ramstein, Ralf Hechler. El propietario del restaurante "Big Emma" en Ramstein, Andreas Hausmann, dijo a la cadena de televisión NTV que cada puesto de trabajo en el municipio de unos 18.000 habitantes depende directa o indirectamente de la base aérea.
El primer ministro saliente de Renania-Palatinado, Alexander Schweitzer, también se mostró preocupado por el anuncio. "No se trata sólo de la cooperación en cuestiones de política de seguridad. También es una cuestión de política económica que las fuerzas estacionadas estén aquí", avisa.
El reparto por países
Las tropas estadounidenses están desplegadas en más de una docena de países europeos. Alemania, Italia y Reino Unido son los tres, por este orden, que cuentan con la mayor presencia de personal.
Ya hemos visto el despliegue germano, así que vamos ahora con el resto de destacados:

ITALIA
El personal militar estadounidense ha estado estacionado en Italia desde el final de la Segunda Guerra Mundial y comprende divisiones del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Los datos del DMDC muestran que Italia albergaba a 12.662 soldados en servicio activo a finales de 2025 en bases ubicadas en Vicenza, Aviano, Nápoles y Sicilia.
REINO UNIDO
Las fuerzas estadounidenses en Reino Unido contaban con 10.156 militares a diciembre del año pasado, acuartelados en tres bases, principalmente personal de la Fuerza Aérea.
ESPAÑA
Nuestro país alberga bases de la Armada y la Fuerza Aérea de EEUU cerca del Estrecho de Gibraltar, tan valioso estratégicamente, tanto en Rota (Cádiz) como en Morón de la Frontera (Sevilla). La primera es naval; la segunda, aérea. Datos del DMDC indican que, a diciembre de 2025, 3.814 efectivos estaban destinados permanentemente en España.

POLONIA
Polonia alberga 369 militares en servicio activo destinados permanentemente, así como aproximadamente 10.000 efectivos de fuerzas rotatorias financiadas a través de la Iniciativa Europea de Disuasión, según datos del DMDC y del Servicio de Investigación del Congreso. El personal está acuartelado en cuatro bases con acceso temporal para EEUU.
RUMANÍA
Al igual que Polonia y otros países del antiguo bloque comunista, Rumanía alberga una presencia rotatoria de fuerzas estadounidenses, además de 153 militares destinados permanentemente, según las mismas fuentes. Las bases a las que EE. UU. tiene acceso incluyen la Base Aérea Mihail Kogalniceanu, Campia Turzii y Deveselu.
HUNGRÍA
EEUU realiza, además, despliegues rotatorios y misiones de ejercicios en Hungría. El DMDC informó en diciembre que el país albergaba a 77 miembros del servicio militar asignados de forma permanente y destinados en dos bases: Kecskemet y la Base Aérea de Papa.
Las consecuencias de la retirada
A la espera de saber cuáles serán los primeros pasos en firme de EEUU, tras el anuncio de repliegue, toca analizar lo que puede implicar esa orden. Lo primero que hay que recordar es que no estamos ante una idea nueva, como se ha visto con Alemania. Miembros destacados de la Administración Trump han expresado repetidamente, tanto en su primera legislatura como en la actual, su interés en reducir la presencia militar de EEUU en Europa para centrarse en China en el Indo-Pacífico.
Es una idea que hasta compartía Biden, con la enorme diferencia de que el demócrata la planteaba porque Europa había dejado de ser un foco de amenazas latentes como en la Guerra Fría, no porque quisiera castigar a sus aliados atlánticos. Aquí se suma la geopolítica con la visceralidad.

En una rueda de prensa conjunta con el viceprimer ministro polaco Władysław Kosiniak-Kamysz, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, advirtió ya en febrero de 2025 que la presencia militar estadounidense no duraría "para siempre" en Europa, lo que provocó pánico entre los aliados sobre el futuro de la alianza transatlántica. Aún tenían mucho por ver. Antes de que surgiera esta crisis por la contienda en Oriente Medio, el gabinete de Trump ya amagaba con retirar los 20.000 soldados extra que había mandado por la invasión de Ucrania, confiado en lograr una paz rauda con el Kremlin (se dio "24 horas" y aún no ha llegado).
Luego vinieron las primeras amenazas, repetidas recientemente, de retirar a EEUU por completo de la OTAN ante la supuesta falta de compromiso de las otras 31 naciones que la componen.
"Si la Administración Trump decide modificar drásticamente la presencia de seguridad de su país en Europa, sería necesario desmantelar décadas de integración militar", expone el teniente coronel español retirado José García. "Si bien EEUU podría no abandonar las bases por completo, sí podría exigir que Europa pague más por la protección estadounidense", señala. Actualmente, Europa sufraga alrededor del 34% de los costos operativos de las bases estadounidenses, indica. A la inversa, Europa también podría ponerse seria y pedirle que pague más por los soldados que residen en Europa o por el combustible que se le presta.
Los países europeos ya han incrementado significativamente su gasto militar ante el temor a una posible retirada de EEUU del continente. Eso llevó a que en la última cumbre de la OTAN, celebrada en junio de 2025 en La Haya (Países Bajos), se llegase al compromiso de destinar el 5% del PIB a Defensa en la próxima década. "No creo que se pueda hablar de falta de compromiso con la Alianza y sus socios. Lo que no hay es seguidismo a las ideas de Trump y él rechaza todo lo que no le sirva", expone el veterano militar.
Recuerda que las naciones europeas, "todas", incluyendo España, están subiendo sus presupuestos en la materia y que "nadie" está incumpliendo los tratados bilaterales con EEUU. "Si España, por ejemplo, no autoriza el uso de las bases de Rota o Morón de la Frontera para la guerra de Irán no es romper un compromiso sino atenerse a él, porque tiene derecho a posicionarse en caso de un conflicto armado. Lo mismo con el uso del su espacio aéreo para fines de esa naturaleza", recuerda.
Otra cosa es que EEUU desee que "se le ponga la alfombra roja" cuando han iniciado ellos la guerra y hoy estamos peor que el 28 de febrero, cuando empezó: "sin contar los muertos, heridos y desplazados, tenemos el estrecho de Ormuz controlado por un régimen teocrático y se han evaporado las protestas civiles contra los ayatolás".
Alemania trata de quitar hierro al asunto, diciendo que 5.000 soldados retirados no son muchos con todos los que tienen, que era un paso "previsible". Aún así, García dice que es un dato "doloroso", que puede tener "consecuencias diplomáticas" y, "seguro, militares". "Porque daña la confianza entre las partes", para empezar, y se "debilitará" la relación con la OTAN. Algunos expertos afirman que la retirada de las tropas estadounidenses también debilitaría la credibilidad del Artículo 5 de la OTAN, que compromete a los miembros a defenderse colectivamente en caso de un ataque armado contra alguno de ellos.
El más claro al respecto ha sido el primer ministro polaco, Donald Tusk, parte herida tanto por el número de soldados de EEUU que cuida en su territorio como por su cercanía a la Rusia expansionista. En X, criticó del Pentágono afirmando que "la mayor amenaza para la comunidad transatlántica no son sus enemigos externos, sino la desintegración en curso de nuestra alianza".
Tratando de mirarlo desde un punto de vista positivo, enfatiza que quizá el gesto sirva de aldabonazo a Europa para que "sea consciente de la necesidad no se depararse de EEUU pero sí se hacerse fuerte de forma más autónoma".
Es lo que justo lleva pidiendo meses el canciller alemán Merz, fortalecer Europa y lograr la independencia de EEUU lo antes posible. Y es lo que ha repetido este lunes la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas. Aunque no quiso referirse expresamente al anuncio del Pentágono, que calificó de "sorprendente", sí dijo que Europa "tiene que hacer más para reforzar realmente el pilar europeo de la OTAN".
"Está claro: dentro de la OTAN debemos volvernos más europeos para poder seguir siendo transatlánticos. Dicho de otra manera: nosotros, los europeos, debemos asumir una mayor responsabilidad por nuestra propia seguridad", ha expresado también su ministro de Defensa, Boris Pistorius.
También la OTAN a través de su portavoz, Allison Hart, señaló que "este ajuste pone de relieve la necesidad de que Europa siga invirtiendo más en defensa y asuma una mayor parte de la responsabilidad de nuestra seguridad común", un esfuerzo en el que se observan "avances" desde el compromiso del PIB.
La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior europea, además, dejó claro que las tropas norteamericanas "no sólo están en Europa para proteger los intereses europeos, sino también los estadounidenses". El teniente coronel apoya esa visión: "también ellos dependen en parte de nosotros".
Ese es el marco, pero el recorte de efectivos también puede ir acompañado de un detalle súper concreto y tremendamente valioso: la aparente cancelación, pareja, del despliegue de armas de alcance medio en suelo alemán. En 2024, con Biden, EEUU y Alemania acordaron el despliegue en el país centroeuropeo a partir del presente 2026 de misiles de crucero estadounidenses convencionales Tomahawk, con un alcance de hasta 2.500 kilómetros para la disuasión y defensa ante la amenaza rusa.
"Puede que el mundo sea otro, pero no por eso se abandona a los aliados tras 80 años de exitosa paz. Si Trump da el paso y va más allá de lo testimonial, el daño que cause irá mucho más allá de su legislatura", concluye el militar.
