Nuestra América, un convoy para romper el bloqueo de Cuba por parte de EEUU: "América no es el patio trasero de Trump"
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Nuestra América, un convoy para romper el bloqueo de Cuba por parte de EEUU: "América no es el patio trasero de Trump"

Entrevistamos al politólogo estadounidense David Adler, coordinador de la Internacional Progresista, la estructura global de gentes y organizaciones de izquierdas que organiza el convoy que quiere alcanzar La Habana este 21 de marzo.

Convoy Nuestra América.

Casi como si ya entonces adivinara el advenimiento de un individuo de la talla de Donald Trump, el pensador cubano José Martí escribió en 1891 aquello de que "cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea". "Con tal que él quede de alcalde [...] ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos", publicó Martí en La Revista Ilustrada de Nueva York; en un artículo en el que defendía que "lo que quede de aldea en América ha de despertar". Lo tituló 'Nuestra América'. 125 años después, y con José Martí considerado un héroe nacional en Cuba, la Internacional Progresista ha recuperado ese acápite para designar al convoy que busca romper el bloqueo estadounidense y entregar ayuda humanitaria en la capital cubana, La Habana, este sábado 21 de marzo.

Con las diferentes flotillas hacia Gaza como ejemplo, la idea de organizar un convoy hacia Cuba surgió después de la intervención militar estadounidense en Venezuela y tras anunciar el presidente de Estados Unidos que no solo bloquearía los envíos de petróleo desde Caracas, sino que sancionaría a todo aquel país que suministrase crudo a la isla. Una decisión que expertos de la ONU definieron como "una grave violación del Derecho Internacional" al ahogar aún más a la ciudadanía cubana, sometida ya a graves restricciones por el embargo estadounidense iniciado en los 60. "El acceso a bienes y servicios esenciales, como alimentos, agua, medicamentos, combustible y electricidad, es fundamental para garantizar el derecho a la vida y otros derechos humanos básicos", recuerdan desde la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

La iniciativa de enviar ayuda humanitaria a Cuba surgió de la Internacional Progresista, una estructura global de gentes y organizaciones de izquierdas que nació durante la pandemia para contrarrestar el auge de la extrema derecha en el mundo. David Adler, un politólogo y economista californiano de 32 años, es su coordinador. En conversación con El HuffPost, Adler cuenta que cuando escuchó el 29 de enero a Donald Trump "declarar a Cuba como una amenaza extraordinaria para el pueblo de Estados Unidos", supo que "algo realmente histórico, amenazante y oscuro" estaba a punto de pasar. "Tuvimos que movilizarnos para prevenir una buena cantidad de muertes en la isla, muertes de niños, madres y abuelas bajo la lógica de la dominación imperial de Estados Unidos", relata.

En principio, según recuerda el propio Adler, "la idea era armar una mínima respuesta humanitaria para romper el asedio". De ahí que la primera decisión fuera la de organizar una flotilla marítima, pero la participación escaló rápido. "Vimos una explosión de solidaridad internacional, de interés, compromiso y convicción tanto moral como política con nuestra misión, y por eso pasamos de una flotilla pequeña a una gran movilización en todas las partes del mundo", rememora.

"La causa de la humanidad"

Como sucede con las diferentes flotillas que tratan de romper el bloqueo israelí de Gaza (David Adler embarcó en la Global Sumud Flotilla), si bien la "ambición principal" del convoy Nuestra América es "hacer llegar medicamentos, comida o paneles solares para clínicas y hospitales" en Cuba, busca también "presentar una idea de diplomacia popular" que debería poder trasladarse al sistema multilateral. "No debe ser obligación o responsabilidad de la gente común llevar ayuda humanitaria en su maleta; es una obligación de los Estados del mundo, que tienen que contestar la llamada de la humanidad, defender el Derecho Internacional y atender una crisis humanitaria con la ayuda suficiente para cubrir las necesidades más básicas del pueblo cubano", defiende.

Para Adler, la causa de Cuba es la causa "de la humanidad". "Lo que quiere Donald Trump no es construir una torre Trump en el Malecón, tampoco cambiar solo al presidente de la Asamblea Popular; lo que quiere es recolonizar todo un hemisferio que considera su patio trasero empezando con su plan de tomar Cuba. Por eso nos movilizamos, porque la causa de la autodeterminación cubana es la causa de toda la humanidad, de toda la lucha anticolonial que ha costado millones de vidas en todo el planeta", defiende.

Seis décadas después de que Estados Unidos iniciara el embargo a Cuba, David Adler cree que muchos de sus compatriotas desconocen el porqué del bloqueo. Si de él dependiera... ¿Cómo pondría fin al embargo? "La primera tarea es la educación pública. Todas las cifras, todas las encuestas que hemos visto, dicen que la sociedad estadounidense no apoya este bloqueo, pero tampoco entiende lo que significa; piensa que es una forma de sanción, no una guerra económica declarada a espaldas de la sociedad. La segunda tarea es la movilización, y para eso iniciamos este convoy. Y la tercera es la presión a nuestros representantes para que hagan algo en el Congreso. Si el 97% del Partido Demócrata no apoya este asedio, pues les toca a nuestros representantes hacer algo. Su silencio es una vergüenza".

"América pertenece a sus pueblos"

Pese a no subestimar las "ambiciones imperialistas de Donald Trump", Adler, que como Antonio Gramsci se reconoce un "pesimista de la inteligencia y un optimista de la voluntad", considera que "poco a poco el mundo está despertando ante lo que representa la amenaza de la internacional reaccionaria". "Tenemos una posibilidad de reconstruir otra internacional, una progresista, humanista y democrática que proteja las victorias del siglo XX. Ya no estamos hablando de utopías, no hablamos ni de socialismo, sino de defender los derechos más básicos de los pueblos que aspiran a su propia autodeterminación, su libertad", opina el estadounidense.

Volviendo a Martí y su ensayo 'Nuestra América', de nuevo como si hablara entonces del convoy que este sábado quiere alcanzar la capital cubana, escribió: "Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los andes". América, completa David Adler, "pertenece a sus pueblos, no al gringo; América no es el patio trasero de Estados Unidos".

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Me llamó Héctor Juanatey, aunque como dice Xoan Tallón, eso no importa, todo el mundo tiene un nombre. Me gusta escribir y contar cosas. En El HuffPost escribo de política, y como política lo es todo, decirles esto es como decir todo y decir nada.

 

Sobre qué temas escribo

En El HuffPost escribo, como ya les dije, de política, que es todo. Si quisieran entrar más en detalle, les cuento: por gustar, me gusta escribir de todo aquello que me preocupa dentro y fuera de la redacción. En los últimos años, por ejemplo, he estado investigando el ascenso de la extrema derecha, una suerte de virus invisible que crece cada día más. Un crecimiento, sin embargo, que también tiene responsables, y en ellos me gusta fijarme, ya sea Elon Musk, Mark Zuckerberg o influencers de ultraderecha con cada vez más adeptos. Pero también la política es causa de la desafección de la que beben los ultras. De ahí que no haya que olvidarse nunca de temas fundamentales como la vivienda; en definitiva, de las condiciones materiales de la ciudadanía. Por ese motivo, también, y desde la cobertura que hice para Público durante el 15M en la Puerta del Sol, en Madrid, he centrado gran parte de mi trabajo en las diferentes reivindicaciones de la movilización social. Sospechen siempre de aquellos periodistas que acostumbran a agobiar con la cantinela de la objetividad. Al final, solo buscan desprestigiar el sentido mismo de la profesión.

 

Mi trayectoria

Pese a todas las advertencias, desde que me decanté por estudiar periodismo (Licenciatura y Máster en Periodismo de Investigación), a excepción de un parón en el que trabajé en discurso y comunicación política, he tenido la suerte de dedicarme a escribir. Empecé en La Voz de Galicia y, tras dejar la terruña (Galicia) y mudarme a la capital en busca de oportunidades laborales, pasé por Público, La Sexta, fui redactor fundacional de eldiario.es, y he escrito para un buen número de medios como Praza.com, la revista Luzes, Playground Magazine, La Marea, Vanity Fair o CTXT. En una ocasión estuve en el campamento de refugiados de Dajla, en el Sahara, y de allí me traje unas breves anotaciones que fueron publicadas como libro, ‘Dajla. Apuntes desde o Sahara’, editado por Praza. En otra, entrevisté a Txema Guijarro, una de las personas que trabajó en el asilo de Julian Assange y Edward Snowden, y esos diálogos se transformaron también en libro, ‘El analista. Un espía accidental en los casos Assange y Snowden’, de Libros del KO. En otro lapso de tiempo, creé junto a los cómicos Facu Díaz y Miguel Maldonado un programa de humor, La Tuerka News, porque tengan claro que sin risas nos vamos a la m*****.

 


 

Cómo contactar conmigo:

Podéis escribirme a hjuanatey@huffpost.es. Se aceptan insultos, siempre y cuando tengan cierta gracia. Estoy en X/Twitter (@hectorjuanatey), Bluesky, (@hectorjuanatey.bsky.social), Instagram (@hectorjuanatey) y TikTok (@hectorjuanatey). Lo curioso es que, en el fondo, me gustaría que desapareciera más de una de estas plataformas.

 


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