Por qué los ataques de EEUU contra Irán han puesto en jaque el final de la última colonia británica, un conjunto de islas en mitad del Océano Índico
Estados Unidos y Reino Unido tienen una base militar conjunta en el archipiélago de Chagos, un conjunto de islas que pertenece en realidad a Mauricio, tal y como dictaminó en 2019 la Corte Internacional de Justicia.
Aunque resulte extraño, los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán han tenido eco en cerca de 60 islas que conforman el remoto archipiélago de Chagos, en mitad del vasto Océano Índico, a medio camino entre el este de África, el sur de la India y el oeste de Indonesia y Australia. El conjunto de atolones ostenta todavía el infeliz título de "última colonia africana" del Reino Unido. De ahí que reciba el nombre de Territorio Británico del Océano Índico y que albergue en una de sus islas una base militar compartida entre el Reino Unido y Estados Unidos. He ahí el asunto.
Chagos fue primero colonia francesa y luego, desde 1810, británica. Entre 1967 y 1973, Reino Unido expulsó del archipiélago a los pocos chagosianos que había en las islas para que Estados Unidos pudiera levantar una gran base militar en la isla de Diego García, parte de Chagos y en una posición geoestratégica muy codiciada. Pero Chagos, en realidad, pertenece a la República de Mauricio, si bien el Reino Unido, por aquello de mantener la presencia militar británica-estadounidense, se lo apropió antes del proceso descolonizador de esta última nación insular en 1968.
Desde entonces, Mauricio y las islas Seychelles reclamaron el archipiélago de Chagos como suyo y, en 2019, los jueces de la Corte Internacional de Justicia dieron la razón a los primeros. "Teniendo en cuenta el derecho internacional, el proceso de descolonización de Mauricio no se completó con arreglo a derecho cuando dicho país accedió a la independencia en 1968, después de la separación del archipiélago de Chagos. El Reino Unido tiene la obligación de poner fin a su administración con la mayor rapidez posible", falló el tribunal internacional en su opinión consultiva.
Pese a que la justicia internacional dio seis meses a los británicos para que renunciaran a su última colonia, no fue hasta el año pasado, 2025, que su primer ministro, Keir Starmer, anunció un acuerdo con Mauricio. Chagos volvería al control administrativo de Mauricio y el Reino Unido alquilaría la isla de Diego García por 120 millones de euros al año durante 99 años. De este modo, tanto británicos como estadounidenses asegurarían su base militar conjunta. "Esto es absolutamente vital para nuestra defensa e inteligencia", declaró el pasado mes de mayo Starmer.
Si bien "la evaluación completa" de la "importancia" de la isla de Diego García es "altamente clasificada", Keir Starmer señaló que desde allí habían desplegado "aeronaves para derrotar a terroristas en Irak y Afganistán", además de ser esencial para "la anticipación de amenazas en el mar Rojo y el Indopacífico". "Nos ha ayudado a contrarrestar las amenazas a Reino Unido, a apoyar operaciones antiterroristas contra el Estado Islámico y a reducir el riesgo para los valientes militares británicos y estadounidenses", consideró el primer ministro británico.
¿Y qué pinta en todo esto lo que sucede en Irán actualmente? Cuando Starmer avanzó el acuerdo con Mauricio, dijo también que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había acogido "con satisfacción el acuerdo". El secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, celebró asimismo el "histórico" acuerdo. "Garantiza el funcionamiento estable, eficaz y a largo plazo de la base militar conjunta estadounidense-británica en Diego García, crucial para la seguridad regional y mundial", defendió Rubio.
Pero todo cambió hace pocas semanas, después de que Trump amenazara con utilizar la base en Diego García y otras bases estadounidenses en Reino Unido, como la de Fairford en Gloucestershire, para atacar Irán. El Gobierno británico se negó al principio (luego ya no) y el presidente estadounidense, entonces, decidió cambiar su opinión sobre el acuerdo alcanzado con Mauricio. Si a comienzos de febrero todavía pensaba que era el mejor pacto que se podía alcanzar, una vez conoció la decisión de Starmer de bloquear el uso de sus bases, dijo que sería "un gran error" renunciar a la soberanía de Chagos. "Desde el punto de vista legal, habría sido mucho mejor si simplemente hubiera conservado la propiedad del terreno y no se la hubiera entregado a personas que no eran los legítimos propietarios", señaló en declaraciones recogidas por The Guardian.
Este cambio de opinión de última hora ha obligado al Gobierno de Reino Unido a tener que archivar el proyecto de ley para ceder por fin la soberanía del archipiélago al quedarse sin tiempo para sacarlo adelante en la actual sesión parlamentaria. Pese a todo, en Mauricio no ha sorprendido la noticia. "No es sorprendente. Gran Bretaña necesita la aprobación de Estados Unidos para seguir adelante", declaró el fiscal general de Mauricio, Gavin Glover, según recogió Lexpress. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores mauriciano, Ritish Ramful, ha asegurado que "Mauricio no descarta ninguna vía, diplomática o legal, para completar el proceso de descolonización".