Ron DeSantis, la desesperada (y frustrada) carrera por ser la alternativa a Donald Trump

Ron DeSantis, la desesperada (y frustrada) carrera por ser la alternativa a Donald Trump

La retirada del gobernador de Florida en las primarias republicanas allana el camino hacia la victoria del expresidente de los Estados Unidos. Nikki Haley será su única rival.

Un atril vacío en uno de los actos de campaña de Ron DeSantis.Charlie Neibergall

El sueño del gobernador republicano de Florida, Ron Desantis, que protagonizó un fulgurante ascenso como azote de la cultura 'woke' (progresista) en EE.UU., ha llegado a su fin, tras anunciar este domingo que abandona las primarias para la nominación presidencial republicana cuando faltan dos días para la cita decisiva de Nuevo Hampshire.

Seguramente esta decisión no estaba en los apuntes de DeSantis cuando presentó su candidatura para la nominación republicana en mayo pasado y prometió liderar a Estados Unidos rumbo a un "gran regreso", en caso de llegar a la Casa Blanca.

Soñaba entonces con doblegar al expresidente Donald Trump (2017-2021), su antiguo aliado en las primarias presidenciales de 2024; pero fue un espejismo. DeSantis, un veterano de 45 años, se ha visto aplastado por su rival y favorito de los votantes y el Partido Republicano.

"No tenemos un camino claro para la victoria. Por eso, hoy suspendo mi campaña", explicó De Santis en un video difundido a través de redes sociales, en el que dio su apoyo a la candidatura de Trump.

Con su retirada, la contienda interna del Partido Republicano es cosa de dos candidatos: el expresidente Trump y la exembajadora estadounidense ante la ONU Nikki Haley.

DeSantis viene de experimentar una amarga derrota en los caucus de Iowa el pasado 15 de enero. El exmandatario, de 77 años, obtuvo más del 50 % de los votos, mientras que DeSantis tuvo que contentarse con un segundo puesto, con el 21 %. La tercera fue Haley, con un 19 %.

Las encuestas se obstinaban en demostrar una y otra vez que el expresidente, en otro tiempo protector del 'guerrero cultural' de Florida, dominaba de forma indiscutible al Partido Republicano.

Es cierto que el caucus de Iowa era solo el comienzo de las primarias, como dijo DeSantis a sus seguidores en la noche electoral mientras soñaba, aún, con que su gestión de la pandemia de la covid-19 en Florida y su apuesta por mantener una economía abierta le granjeara el apoyo de los votantes registrados.

El Estados Unidos de DeSantis se gripó

Se aferraba DeSantis a la defensa, hasta ahora, de que él era la única alternativa realmente seria a Trump, aunque Haley le pisaba los talones y amenazaba en la siguiente parada de las primarias, Nuevo Hampshire, con darle un susto.

Abogado de profesión (se formó en Harvard y Yale), el gobernador de Florida es un católico practicante, defensor de las leyes antiaborto, los derechos parentales en la educación -promulgó una polémica ley en 2022- y el valor de la familia como "centro" de la vida de los estadounidenses.

Cuando parecía el mayor rival de Trump, el expresidente le llamaba con sarcasmo y desprecio "DeSanctimonious" (mojigato), entre otras lindezas, ataques frente a los que el gobernador siempre mantuvo la cabeza fría.

DeSantis sirvió en la Marina, incluido un tiempo en Irak, algo de lo que siempre ha hecho gala.

Nunca ha tenido empacho en definirse como un ferviente partidario del conservadurismo y ha impulsado leyes para limitar la educación LGBTI y restringir el aborto en el estado, normativas que le han acarreado duras críticas e incluso demandas judiciales.

Ha demostrado ser implacable con quienes se oponen a sus políticas y modelo de legislación, como sucedió incluso con Disney, cuando el gigante del entretenimiento se atrevió a criticar una de sus leyes, la conocida como 'No digas gay'.

Las discrepancias con DeSantis le han supuesto a Disney acabar privado del autogobierno que ha ejercido durante más de medio siglo en sus parques de Florida, y ha obligado al conglomerado a iniciar una pelea judicial contra el gobernador con un incierto resultado.

La lucha sin piedad contra la inmigración irregular fue otro de sus caballos de batalla de cara a las primarias, hasta el punto de convertir su paquete de medidas migratorias en uno de los más estrictos de EE.UU. y ser considerado un político antiinmigrante por grupos civiles y humanitarios.

En la memoria queda la oleada de burlas que propició la insólita entrevista de audio por Twitter (ahora X) con Elon Musk, en el arranque de su camino a la Casa Blanca en mayo pasado, cuando los fallos técnicos le privaron durante 20 minutos de poder pronunciar palabra alguna.

A este sonado fiasco en las redes sociales se han sumado los efectos de una campaña presidencial erosionada por numerosos despidos en su equipo, algunos de alto perfil como el de su directora de campaña, Generra Peck, en agosto pasado.

A falta de 10 meses para que los estadounidenses acudan a las urnas para elegir presidente, todo parece indicar que viviremos una nueva pugna entre el actual mandatario, el demócrata Joe Biden, y Trump. Pero aún hay tiempo para que la historia sea otra, no para DeSantis. EFE

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