Trump frena su operativo militar en Ormuz tras el enfado de Arabia Saudí mientras Rubio intenta apagar otros incendios diplomáticos en Roma
El documento, incorporado ahora al expediente judicial del caso, habría sido encontrado por el excompañero de celda del financiero antes de su muerte en 2019 y vuelve a alimentar el misterio alrededor de uno de los casos más controvertidos de Estados Unidos.

La Administración de Donald Trump vuelve a enfrentarse a una semana marcada por la presión internacional, las tensiones diplomáticas y los movimientos improvisados alrededor de la crisis con Irán. Apenas tres días después de anunciar el llamado "Proyecto Libertad", un operativo militar destinado a garantizar el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, el presidente estadounidense habría decidido suspender el plan ante el enfado de Arabia Saudí y las dificultades para sostener la operación sin apoyo regional.
Según la cadena NBC, la decisión llegó después de que Riad mostrara un profundo malestar por la iniciativa estadounidense y suspendiera la capacidad de las fuerzas armadas norteamericanas para utilizar sus bases y su espacio aéreo. La reacción saudí habría pillado por sorpresa a Washington y terminó dejando en una situación muy delicada un operativo que apenas había comenzado a funcionar.
Conversación sin éxito
De acuerdo con funcionarios citados por la televisión estadounidense, Trump mantuvo incluso una conversación telefónica con el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, aunque el contacto no sirvió para desbloquear la situación. El plan, que solo había logrado escoltar a un número reducido de embarcaciones mercantes a través del estrecho, quedó finalmente paralizado.
La crisis refleja además el creciente desgaste diplomático de Washington en Oriente Medio desde el inicio de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero. Aunque la Casa Blanca insiste públicamente en que existe margen para una desescalada, el episodio de Ormuz ha dejado al descubierto la incomodidad de algunos de sus principales aliados en la región.
Trump aseguró este miércoles desde el Despacho Oval que las conversaciones con Teherán son "muy buenas" y dejó abierta la puerta a un acuerdo cercano. Sus declaraciones coinciden con informaciones publicadas por Axios, que apuntan a que Washington estaría esperando una respuesta iraní en las próximas 48 horas sobre varios puntos clave de una propuesta para poner fin definitivamente al conflicto y abrir negociaciones más amplias sobre el programa nuclear iraní.
Funcionarios de la Casa Blanca citados por el medio aseguran incluso que ambas partes nunca habían estado tan cerca de un acuerdo desde el inicio de la guerra. El actual alto el fuego indefinido entre Irán y Estados Unidos busca precisamente ganar tiempo para unas negociaciones que llevaban semanas bloqueadas.
Pero mientras la Casa Blanca intenta proyectar una imagen de acercamiento diplomático con Teherán, otro frente internacional amenaza con complicarse para Trump: Europa y el Vaticano.
Rubio viaja a Roma para contener el choque con el Vaticano y Meloni
En paralelo a la crisis de Ormuz, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aterrizará este jueves en Roma en un intento por reconducir la relación con el papa León XIV y con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, después de varias semanas marcadas por los ataques verbales de Trump.
El desencuentro con el pontífice se intensificó especialmente a raíz de la guerra con Irán. El pasado mes de abril, León XIV calificó de "inaceptable" la amenaza de Trump de destruir "toda una civilización" durante el conflicto, unas palabras que el presidente estadounidense respondió llamando al papa "débil" y "pésimo en política exterior".
La tensión aumentó todavía más después de que Trump compartiera en redes sociales una imagen generada con inteligencia artificial en la que aparecía representado como Jesucristo, algo que provocó indignación entre parte de la comunidad católica.
Aunque el Vaticano intentó enfriar posteriormente el enfrentamiento, Trump volvió esta misma semana a cargar contra León XIV, acusándolo de "poner en peligro a muchos católicos" por su posición sobre Irán.
Rubio, católico y considerado uno de los perfiles más moderados dentro de la Administración republicana en política exterior, intentará ahora rebajar el choque tanto con la Santa Sede como con el Gobierno italiano. Su viaje incluirá una audiencia con el pontífice y una reunión posterior con Meloni.
Un equilibrio complicado
La primera ministra italiana, hasta hace poco una de las grandes aliadas europeas de Trump, salió públicamente en defensa del papa tras los ataques del mandatario estadounidense, lo que provocó un nuevo choque entre ambos líderes. Trump llegó a afirmar que la posición de Meloni era "inaceptable" porque, según él, no comprendía la amenaza nuclear iraní.
El deterioro de las relaciones también se ha visto agravado por la negativa de varios países europeos a participar en la operación militar impulsada por Washington para desbloquear el estrecho de Ormuz. Trump incluso amenazó con reducir la presencia militar estadounidense en países como Italia, España o Alemania si no recibía más apoyo por parte de sus aliados europeos.
Mientras tanto, la Casa Blanca intenta sostener un equilibrio cada vez más complicado: negociar con Irán, mantener la presión militar en Oriente Medio y evitar que la tensión diplomática termine extendiéndose también a Europa y al Vaticano.
