Trump revela que Irán "quiere negociar" mientras insiste en que analiza "muy seriamente" intervenir militarmente
Las protestas contra el régimen de los ayatolás desbordan el país, donde se han verificado ya más de 500 muertes de civiles. La ONU urge a Teherán a evitar "la fuerza desproporcionada", por ahora sin influencia alguna.
Irán afronta las mayores protestas contra el régimen de los ayatolás en al menos tres años. Manifestaciones en todas las provincias, en más de cien ciudades, reclaman medidas económicas que alivien su asfixia y, de paso, la libertad que la llamada Revolución Islámica les ha robado con el paso de los año.
Mientras los muertos y represaliados se acumulan, mientras los analistas plantean como real el miedo de guerra civil, siguen llegando amenazas a Teherán por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ya demostró el pasado verano que puede bombardear suelo iraní sin que le tiemble el pulso. Ahora dice que puede hacerlo de nuevo si no cesa la represión.
Esta misma noche, el republicano ha dicho que el Ejército estadounidense está considerando "opciones muy fuertes" en el país y que está "analizando muy seriamente" la intervención armada.
La agencia de noticias estadounidense Human Rights Activist News Agency (HRANA) dice haber verificado la muerte de unos 500 manifestantes y 48 agentes de seguridad en Irán, mientras que fuentes internas citadas por medios como la cadena británica BBC afirman que el número de muertos podría ser mucho mayor.
Trump ha amenazado reiteradamente con intervenir, pero en su intervención de esta noche también ha desvelado una posible vía de entendimiento: sostiene que funcionarios iraníes lo habían llamado "para negociar". "Podríamos tener que actuar antes de una reunión", ha dicho a renglón seguido. De cal y de arena.
"Vándalos"
Los líderes iraníes han descrito a los manifestantes como una "banda de vándalos" y han pedido a sus partidarios que participen en marchas a favor del gobierno, este lunes. El gobierno también ha anunciado tres días de luto por los que llamó "mártires" muertos en una "batalla nacional contra Estados Unidos e Israel", dos países que, según Teherán, están fomentando el malestar.
La ira por la caída del valor de la moneda iraní provocó protestas a fines de diciembre, que se han convertido en una crisis de legitimidad del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei.
Trump aún no ha dado más detalles sobre lo que EEUU está considerando en términos de opciones militares, ni sobre las negociaciones propuestas, a pesar de decir que "se está organizando una reunión" con funcionarios iraníes. Añadió que los dirigentes iraníes "quieren negociar", porque "están cansados de ser golpeados por EEUU".
Un funcionario estadounidense dijo a la CBS que Trump ha sido informado sobre las opciones para lanzar ataques militares contra Irán. Otros enfoques podrían incluir el fomento de fuentes antigubernamentales en línea, el uso de armas cibernéticas contra el ejército de Irán o la imposición de más sanciones, dijeron otros funcionarios al Wall Street Journal.
Morgues atestadas
Las protestas continuaron el domingo por la noche, pero a un nivel reducido en comparación con los días anteriores, a medida que aumentan los temores de una creciente represión por parte del gobierno iraní. Al menos 10.600 personas han sido detenidas durante las dos semanas de disturbios, según HRANA.
La BBC contó 180 bolsas para cadáveres en imágenes de una morgue cerca de la capital iraní, y una fuente dijo el domingo que las calles de Teherán estaban "llenas de sangre". "Se están llevando los cuerpos en camiones", añadió la fuente.
En un vídeo del sitio cercano a Teherán, se pueden ver unas 180 figuras amortajadas o envueltas, la mayoría tendidas al descubierto. Se escuchan gritos y llantos de angustia de personas que parecen buscar a sus seres queridos. Las imágenes han sido alteradas para proteger la identidad de los vivos, quienes podrían enfrentar mayor persecución por parte de las autoridades.
Las fuentes dijeron que se habían acumulado grandes cantidades de cadáveres en hospitales e instalaciones forenses, mientras que algunos cuerpos fueron enterrados urgentemente antes del amanecer por las autoridades, lo que limita las posibilidades de identificación.
Los trabajadores municipales también retiraron escombros, coches quemados y manchas de sangre de las calles durante la noche, dijo una fuente a la BBC. Varias fuentes en Irán también dijeron que habían visto drones volando persistentemente sobre multitudes y barrios residenciales para identificar y rastrear a los manifestantes.
Corte de comunicaciones
La mayoría de las demás organizaciones de noticias internacionales no pueden informar desde el interior de Irán, y el gobierno iraní ha impuesto un bloqueo de Internet desde el jueves, lo que dificulta la obtención y verificación de información.
Algunos testigos confían en las conexiones proxy de Starlink o en la televisión por satélite para obtener información, pero temen que las autoridades puedan utilizarlas para rastrearlos. Sólo el Gobierno envía mensajes amenazantes a la gente.
Trump dijo el domingo que hablaría con Elon Musk, propietario de la empresa SpaceX que opera Starlink, sobre restaurar el acceso a Internet en Irán. "Es muy bueno en ese tipo de cosas, tiene una muy buena compañía", dijo Trump.
En contexto
- Las protestas son las más grandes en Irán desde el levantamiento de 2022, desencadenado por la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, una joven kurda que fue detenida por la policía moral por supuestamente no usar su hijab correctamente.
- Jamenei dijo que los manifestantes buscaban "complacer" a Trump, mientras que el fiscal general de Irán dijo que cualquiera que protestara sería considerado un "enemigo de Dios", un delito que conlleva la pena de muerte.
- El presidente del Parlamento iraní advirtió a Estados Unidos no debería cometer un "error de cálculo" y agregó que si Estados Unidos atacaba a Irán, los centros militares y de transporte marítimo tanto israelíes como estadounidenses en la región se convertirían en objetivos legítimos.
- Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último shah de Irán, ha dicho en una publicación en X que las protestas habían "sacudido los cimientos" del Gobierno iraní. "El aumento de los disparos contra el pueblo no es un signo de fuerza, sino de miedo: miedo al colapso y a una caída acelerada". Está tratando de presentarse como el líder de una oposición unida, pero es una figura que divide al país, alguien que no vive allí desde que tenía dos años y que recuerda una monarquía que tampoco se desea recuperar.