Un diplomático de la UE alerta: "El acceso de la ultraderecha a los documentos secretos europeos ha abierto un agujero del tamaño de Putin en todas nuestras medidas de seguridad"
Altos mandatarios europeos reconocen que este riesgo ya está condicionando la forma en que se desarrollan las conversaciones internas.
La seguridad interna de la Unión Europea se enfrenta a una preocupación creciente: el acceso de partidos políticos a información sensible podría estar debilitando los mecanismos de protección del bloque. Varios diplomáticos europeos advierten de que la presencia de la ultraderecha en instituciones clave, y su acceso a documentos confidenciales, ha generado una vulnerabilidad sin precedentes.
En el centro de la polémica está Alternativa para Alemania (AfD), una formación alemana señalada por su cercanía política a Rusia. Según distintas fuentes diplomáticas y parlamentarias, sus diputados tienen acceso a una base de datos con miles de documentos de la UE, algunos de ellos relacionados con debates estratégicos sobre asuntos como la financiación a Ucrania o la política exterior del bloque.
Un sistema pensado para el control… con riesgos
El acceso a esta información se produce a través de EuDoX, un sistema del parlamento alemán que permite a diputados y asesores consultar documentación europea. Fue diseñado como herramienta de transparencia y control democrático, pero ahora se ha convertido en motivo de inquietud.
Cada año se incorporan decenas de miles de documentos, incluidos informes, resúmenes de reuniones diplomáticas y notas internas. Aunque se trata de material clasificado en niveles relativamente bajos, sigue siendo información sensible en contextos geopolíticos delicados.
El problema no es tanto el sistema en sí como quién puede acceder a él. Con miles de usuarios autorizados, las posibilidades de filtración aumentan, especialmente cuando existen sospechas sobre el uso que algunos actores podrían hacer de esos datos.
Temor a filtraciones hacia Rusia
La preocupación principal gira en torno a la posibilidad de que información estratégica acabe en manos de Moscú. Diplomáticos europeos reconocen que este riesgo ya está condicionando la forma en que se desarrollan las conversaciones internas.
Según uno de ellos, la situación ha abierto “una enorme brecha, con forma de Putin, en nuestras medidas de seguridad”. La referencia a Vladimir Putin refleja el temor a que deliberaciones confidenciales puedan ser filtradas directa o indirectamente al Kremlin.
Estas sospechas no se han formalizado en procedimientos oficiales, pero sí forman parte del debate interno. En la práctica, están llevando a los países a extremar precauciones, limitar la información compartida y, en algunos casos, reducir el número de participantes en reuniones sensibles.
Desconfianza dentro de la UE
El problema no se limita a Alemania. Algunos diplomáticos apuntan también a la desconfianza hacia determinados gobiernos dentro de la UE, como el de Hungría, liderado por Viktor Orbán, acusado en ocasiones de mantener posiciones cercanas a Rusia.
Esta combinación de factores ha generado un clima de cautela en Bruselas. Las reuniones con los 27 Estados miembros ya no funcionan con la misma fluidez, y muchos responsables admiten que evitan compartir ciertos detalles en foros amplios.
En palabras de un diplomático, “no se comparte toda la información como se haría entre aliados de máxima confianza”. La consecuencia es una fragmentación creciente en el flujo de información dentro del propio bloque.
Un problema político y de seguridad
Desde el ámbito político alemán, las críticas también son claras. Algunos diputados consideran que el comportamiento de AfD —incluidos contactos con actores rusos o la difusión de narrativas afines al Kremlin— aumenta el riesgo de uso indebido de información sensible.
Aunque el partido niega rotundamente cualquier filtración, la preocupación persiste. Incluso se han tomado medidas preventivas, como limitar el acceso de determinados colaboradores a sistemas informáticos del Bundestag.
El debate, en el fondo, plantea una cuestión compleja: cómo equilibrar la transparencia democrática con la seguridad en un contexto de creciente tensión geopolítica.
Una UE más cautelosa
El resultado es una Unión Europea más vigilante, pero también más desconfiada internamente. La necesidad de proteger la información choca con los principios de apertura institucional, y obliga a replantear cómo se gestionan los datos sensibles.
En un momento en el que la guerra en Ucrania y la rivalidad con Rusia marcan la agenda, cualquier fisura en la seguridad se percibe como un riesgo mayor. Y, según advierten algunos diplomáticos, esa fisura ya existe.