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Los paleontólogos están sorprendidos: así era el "cocodrilo bruja" que andaba en Nuevo México a dos patas y sin dientes hace 200 millones de años

Los paleontólogos están sorprendidos: así era el "cocodrilo bruja" que andaba en Nuevo México a dos patas y sin dientes hace 200 millones de años

Se trata de un grupo de antiguos parientes de estos animales modernos que se parecían a los dinosaurios terópodos bípedos de brazos pequeños.

Reconstrucción de 'Labrujasuchus expectatus', una nueva especie de 'Shuvosauridae' de rocas del Triásico Superior de Ghost Ranch, Nuevo México, en una imagen realizada por Jorge González.NHMLAC Dinosaur Institute

En el Triásico, los animales modernos que conocemos apenas comenzaban a diversificarse en una variedad de formas y planes corporales que se asemejan a los estilos de vida de animales extintos y vivos más conocidos, pero que se agruparon en conjuntos que terminaron tomando caminos muy divergentes. Uno de ellos es el Labrujasuchus expectatus, que se parecía a los ornitomimosaurios, un grupo de dinosaurios bípedos del Cretácico con una morfología similar a la de los avestruces modernos. Sin embargo, resulta que el Labrujasuchus pertenece a la rama de arcosaurios que dio origen a los cocodrilos, famosos por sus cuatro patas y sus numerosos dientes, según han descubierto un equipo de científicos y ha publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology

El Labrujasuchus, según los investigadores, se desplazaba sobre dos patas, con brazos diminutos y una boca desdentada que terminaba en un pico, lo más alejado posible de un cocodrilo. Y entre los habitantes primordiales de la época se encontraban también los lagerpétidos, primos de los dinosaurios bípedos cuyos parientes surcarían los cielos como pterosaurios; el peculiar Drepanosaurus, que habitaba en los árboles, con una sola garra parecida a la de un perezoso arborícola en sus manos y una pequeña en su cola prensil; y el mini tanque reptiliano acuático, Vancleavea, mencionan los autores.

Y es que Labrujasuchus expectatus, el miembro más reciente identificado de Shuvosauridae —un grupo de antiguos parientes de los cocodrilos con planes corporales que se asemejan a los dinosaurios terópodos bípedos de brazos pequeños— irrumpió con fuerza en este mundo de reptiles extraños.

"Vemos que muchas de las estrategias exitosas de los animales modernos y los dinosaurios no aviares surgen por primera vez en el Triásico, y los shuvosaurios son un gran ejemplo de esa evolución convergente", ha declarado Alan Turner, autor principal de este estudio. “El bipedismo es sin duda una estrategia singular para los parientes de los cocodrilos, pero es una estrategia muy utilizada por los dinosaurios y, posteriormente, por las aves. Evidentemente, funcionó para estos animales", explica este experto.

Pero el Labrujasuchus expectatus  es una de las cinco únicas especies identificadas y llena el vacío entre dos shuvosaurios descubiertos anteriormente en la región, un vínculo evolutivo que los paleontólogos sabían que estaba por descubrirse. El descubrimiento fue inesperado, aunque inspiró el nombre de la especie, expactus. Porque el nombre del género, Labrujasuchus, hace referencia a los "Ranchos de los Brujos", un antiguo nombre español para Rancho Fantasma, y a la palabra griega Σοῦχος (suchus), que significa "cocodrilo".

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Soy redactora en HuffPost España, donde escribo de temas sociales y estilo de vida.

 

Sobre qué temas escribo

Hablo cada semana sobre varios temas en los que nos aporta una nutricionista sus consejos para llevar una vida saludable, sigo los temas de okupaciones en todo el mundo e intento reflejar cómo los problemas y las buenas noticias nos afectan ya de forma global con ejemplos de casos de particulares y poniendo el foco en especial en estudios científicos que demuestren todos los avances que estamos viviendo.

 

Mi trayectoria

Estudié Periodismo en la Universidad Complutense e hice el Máster de Periodismo de la UAM/ELPAÍS, así como el de desarrollo de directivos de PRISA y el IESE. He sido jefa de diversas secciones en EL PAÍS, después, directora de comunicación en diversos organismos, pero, sobre todo, lo que me gusta es escribir. Por eso estoy aquí, para contar historias y buscar temas exclusivos para los lectores. Antes de todo esto, mi especialidad fue durante años la educación. Soy madrileña, de padre catalán y abuelos vascos y de las dos castillas, por lo que me siento de toda España y no entiendo tanta confrontación. Y, sobre todo, me considero muy europea. He recibido el Premio de Periodismo de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, así como el Premio de Periodismo Educativo Esteban Barcia. He escrito un par de libros sobre El papel de los padres en el éxito escolar de los hijos.

 


 

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