Una tecnología española desplegada en Ucrania convierte cohetes soviéticos de la década de 1960 en armas de precisión casi milimétrica en plena guerra electrónica
Goza de un coste muy inferior al reutilizar antiguos sistemas de munición.
La guerra en Ucrania está demostrando que no siempre hace falta desarrollar un arma nueva para cambiar el equilibrio en el campo de batalla. A veces, la clave está en dar una segunda vida a sistemas con más de medio siglo de historia. Eso es precisamente lo que ha conseguido una empresa española, capaz de convertir antiguos cohetes soviéticos en municiones de alta precisión incluso en uno de los entornos de guerra electrónica más complejos del mundo.
Detrás de este logro se encuentra Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), una compañía española que, desde 2023, ha suministrado a Ucrania más de 10.000 kits de guiado de precisión para modernizar los veteranos cohetes BM-21 Grad de 122 mm. Gracias a esta tecnología, estos proyectiles han pasado de ser armas no guiadas a alcanzar objetivos con una precisión de hasta 15 metros.
Según confirmó la compañía durante la feria internacional Eurosatory 2026, esta nueva tecnología está diseñada para integrarse en municiones de la era soviética sin necesidad de modificar los lanzadores. La versión estándar combina navegación por satélite e inercial (GNSS/INS), reduciendo el margen de error de estos cohetes a unos 15 metros y convirtiéndolos en armas de precisión con un coste muy inferior al de desarrollar nuevos sistemas de munición.
Más allá de estos kits
La evolución más llamativa responde directamente a una necesidad planteada por Kiev. Ante la creciente eficacia de la guerra electrónica rusa para interferir señales GPS, la compañía española desarrolló una variante con guiado láser, capaz de mantener una precisión inferior a 3 metros incluso bajo intensas interferencias electrónicas. Durante el primer trimestre de 2026 ya se han entregado un millar de estos sistemas.
El kit permite aprovechar el enorme stock de cohetes Grad que Ucrania conserva de la era soviética sin necesidad de sustituir los lanzadores existentes. Además, puede instalarse en cualquier cohete compatible de 122 mm y no depende de tecnología estadounidense sujeta a las restricciones ITAR, un aspecto que facilita tanto su producción como su exportación. El sistema mantiene un alcance de entre 20 y 40 kilómetros, dependiendo del proyectil utilizado.
La colaboración entre EM&E y la industria de defensa ucraniana va más allá de estos kits. En 2025, la compañía firmó un acuerdo con Ukroboronprom para desarrollar nuevos sistemas de armamento y localizar parte de la producción en Ucrania, mientras que en 2026 también alcanzó un acuerdo de cooperación con el fabricante de drones Skyeton. Una muestra de cómo la tecnología española está ganando protagonismo en uno de los escenarios bélicos más exigentes a nivel internacional.