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17/01/2014 07:43 CET | Actualizado 18/03/2014 10:12 CET

Borbones de foie

Es para mí motivo de orgullo y satisfacción dedicar este plato a los Borbones. Un aperitivo cautivador y aristocrático como pocos, ilustre, insigne y distinguido como ninguno, para servir al medio de la mesa, a todos los aquí presentes.

La corona anda revuelta como coronilla recién levantada y aún no peinada y la verdad es que tiene mal cepillado. La Casa del Rey se ha especializado en copas y en oros y se echan a faltar los bastos que pongan las cosas en su sitio en un tute jugado en tapete transparente y diáfano que la saque del estado crepuscular y cuestionado en que se encuentra.

Y es que hay motivos más que suficientes para estar indignados, entre ellos y por ellos. Un auténtico suflé familiar de apariencia aristocrática, pero que muestra un contenido más cercano al realismo sucio que a los cuentos de princesas: Un yerno advenedizo y chorizo empeñado en hablar en plural mayestático: Nóos estamos indignados de cuanto se dice de Nóos. Un rey simpático, afanado en poner orden y amputado de movimiento, a quien cacerías y fiestas le han salido más caras que si las hubiera pagado. Y, sobre todo, una princesa imputada a punto de sentarse en un banquillo y empeñados en mostrar cegada de amor conyugal y reducida casi a menina en una estrategia nefasta y adversa.

El amor. El amor es un arma poderosa que lo puede todo, incluso obnubilar la voluntad de las princesas, parecían decir, e incluso justificar públicamente y sin reparos actos inaceptables, cabría responderles. El amor lo puede todo, sí, desde mover montañas a millones; desde suscitar pasiones a perdiciones. Y por amor estamos dispuestos a lo que sea, desde mostrarnos serviles y rendidos con la Corona, como parte del poder judicial, hasta que la Casa del Rey, sacrificándose por amor a sus súbditos, acceda a que la infanta se siente en un banquillo: un sacrificio en aras de una justicia idéntica para todos.

Por todo ello, es para mí motivo de orgullo y satisfacción dedicar este plato a los Borbones. Un aperitivo cautivador y aristocrático como pocos, ilustre, insigne y distinguido como ninguno, para servir al medio de la mesa, a todos los aquí presentes: borbones de foie. Borbones con b minúscula, pero con la esplendidez del oro en su exterior y la digna humildad, sencilla y familiar, de un interior de mousse de pato. Todo el brillo y boato de la realeza y un contenido a la medida de la realidad.

Que lo disfrutes.

NECESITARÁS (para 4 personas)

  • 180gr de mousse de pato (dos porciones envasadas)
  • Almendra crocanti
  • Colorante alimenticio oro en spray
  • Mermelada de higo y de calabaza
  • Tostaditas de pan con pasas

ELABORACIÓN

  1. Mete los envases en el congelador y deja que se enfríen pero sin que llegue a congelar, así podrás manipularlos mejor a la hora de hacer los borbones.
  2. Desenvasa y con unos guantes o las manos desnudas forma pequeñas bolas. Es un poco pringoso, pero es sencillo y rápido.
  3. En un cuenco pon el crocanti de almendra e introduce uno a uno los borbones, que queden bien cubiertos con los trocitos crujientes y dulces de almendra.
  4. Colócalos en un plato y con el spray de oro píntalos cuidando que queden bien cubiertos.
  5. Emplatado: coloca los borbones en cucharas de servicio y acompaña con las mermeladas y tostadas de pan con pasas.
  6. Umm, sencillamente todo un bocado de placer y aristocrático que no dejará a nadie indiferente.

NOTA

En lugar de mousse puedes utilizar un buen micuit, todo depende de lo que te quieras gastar. El resultado con el primero es sorprendente y no habrá nadie que no le guste.

Puedes utilizar cualquier otro tipo de mermelada, la confitura de cebolla o tomate también le va mucho, pero a mí me gusta más la combinación con estas dos. Si tienes tiempo o ganas de trabajar un poquito más puedes hacer una salsa de Oporto. La receta la puedes encontrar en el post del 30/12/13 Apechugas Triple A, en www.cocinaparaindignados.com. La combinación es una delicia.

MÚSICA PARA ACOMPAÑAR

Para la elaboración: París, Texas, Ry Cooder.

Para la degustación: Hurt, Johnny Cash.

Hermosas, perfectas y crepusculares.

VINO RECOMENDADO

Castillo Parellada, Brut Reserva.

DÓNDE COMER

En mesita de comedor a pie de sofá, bien vestida para la ocasión con mantelito de estampado flor de lis frente al televisor. Es bocado fino y de postín, ideal para asistir a coronaciones, bodas reales, abdicaciones o aboliciones. Vístete para la ocasión y renuncia por un rato a la bata-manta... a no ser que sea de chinchilla.

QUÉ HACER PARA COMPENSAR LAS CALORÍAS

¿Hípica, golf, vela, tal vez esquí en una estación exclusiva? No, no hará falta, cuando un plato está tan bueno y nos hace sentir como un rey es imposible que se nos quede en la barriga.

RESPONSABLEMENTE