Alexis, pescador de Creta, sobre el pez globo invasor que avanza hacia España: "Si uno de estos te muerde, te arranca un dedo de cuajo"
Su carne contiene una toxina potencialmente mortal y su poderosa mandíbula destroza redes y capturas.
Un pez capaz de perforar metal, destruir redes de pesca, devorar prácticamente cualquier especie marina que encuentre y provocar la muerte de una persona si se consume su carne. No es una criatura de ciencia ficción, sino una realidad que preocupa cada vez más a científicos y pescadores del Mediterráneo.
Se trata del Lagocephalus sceleratus, una especie de pez globo procedente del mar Rojo que ha colonizado buena parte del Mediterráneo oriental y que continúa avanzando hacia el oeste. Los expertos ya observan su expansión desde Grecia en dirección a Italia, mientras crece la preocupación por su posible llegada masiva a las costas españolas en los próximos años.
"Si uno de estos te muerde, te arrancará un dedo de cuajo", advierte Alexis Charlambakis, pescador de 43 años de la isla griega de Creta, en declaraciones recogidas por AFP.
Un invasor que llegó por el Canal de Suez
El Lagocephalus sceleratus es una de las denominadas especies lessepsianas, organismos marinos que han pasado del mar Rojo al Mediterráneo a través del Canal de Suez.
Su expansión se ha visto favorecida por el aumento de la temperatura del agua en el Mediterráneo, que cada vez ofrece condiciones más similares a las de su hábitat original.
Los primeros ejemplares fueron detectados en el Mediterráneo oriental en 2003. Desde entonces, su presencia no ha dejado de crecer en países como Israel, Chipre, Turquía y Grecia.
"Probablemente sea la peor especie invasora del mundo"
La gravedad del problema preocupa especialmente a la comunidad científica. "Probablemente sea la peor especie invasora del mundo", asegura a Efe la bióloga marina Aylin Ulman, que ha estudiado la expansión de esta especie en la región.
Según sus investigaciones, desde su llegada al Mediterráneo se han documentado al menos 27 muertes y 144 intoxicaciones relacionadas con el consumo accidental de este pez. La razón es una sustancia extremadamente peligrosa: la tetrodotoxina.
Una toxina capaz de matar
El Lagocephalus sceleratus pertenece a la misma familia que el famoso fugu japonés, considerado una delicatessen cuando es preparado por cocineros especializados.
Sin embargo, los científicos advierten de que esta especie contiene niveles aún mayores de toxicidad. "La tetrodotoxina es una toxina extremadamente peligrosa si se ingiere", explica la bióloga marina Thekla Anastasiou.
La sustancia afecta al sistema nervioso y puede provocar parálisis muscular, insuficiencia respiratoria, fallo cardíaco, muerte en casos graves, y además, no existe un antídoto específico.
Un depredador sin enemigos naturales
El problema no se limita al riesgo para las personas. Los pescadores griegos describen un auténtico desastre ecológico y económico. "Son la destrucción del mar. No dejan rastro", lamenta Charlambakis en declaraciones a la agencia AFP.
La especie posee una dentadura en forma de pico extremadamente potente que le permite triturar con facilidad crustáceos, moluscos, peces y prácticamente cualquier organismo que encuentre.
"Nada parece molestarle porque no tiene depredadores naturales", explica el pescador Giannis Giankakis. Las imágenes de peces capturados parcialmente devorados se han convertido en una escena habitual en algunas zonas del Mediterráneo oriental.
Redes destruidas y pérdidas económicas
La voracidad del pez globo está afectando directamente a la pesca artesanal. Además de alimentarse de las capturas, destroza las redes con sus dientes. "Me llevó dos días reparar estas redes. Las lancé esta mañana y ya tenían otros veinte agujeros", relata Charlambakis.
Muchos pescadores afirman que la actividad está dejando de ser rentable debido a los daños constantes provocados por esta especie invasora.
El Mediterráneo cambia rápidamente
La expansión del Lagocephalus sceleratus es solo una muestra de un fenómeno mucho más amplio. El Mediterráneo está experimentando una llegada creciente de especies exóticas favorecida por el calentamiento del agua, el tráfico marítimo internacional y la conexión con el mar Rojo a través del Canal de Suez.
WWF Grecia ha identificado ya numerosas especies invasoras que hace apenas una década eran inexistentes o muy raras en la región, entre las que destacan el pez león, el cangrejo azul o determinadas especies de camarones procedentes del Atlántico.
¿Podría llegar a España?
Los científicos consideran que la expansión hacia el Mediterráneo occidental es una posibilidad real. Aunque todavía no se ha convertido en una presencia habitual en aguas españolas, su progresiva colonización de zonas cada vez más occidentales preocupa a los expertos.
Mientras tanto, los pescadores de Grecia reclaman medidas urgentes. Entre ellas, subvencionar la captura de pez globo, una estrategia que ya se aplica en Chipre para intentar reducir sus poblaciones.
Porque para quienes conviven con él a diario, el diagnóstico está claro: no se trata solo de una especie invasora más, sino de una amenaza creciente para la biodiversidad, la pesca y la economía de buena parte del Mediterráneo.