Toda la variedad infinita del canto de los pájaros se reduce a solo 8 sonidos básicos: lo demuestra un análisis de 100.000 cantos de 3.000 especies
De los protagonistas de 'El gran año' a los científicos que resuelven uno de los grandes misterios en torno a las aves.

La película El gran año cuenta la historia de tres apasionados de la ornitología que dedican un año a ver quién descubre más especies de aves en un recorrido constante por EEUU. La ficción parte de una verdad, la afición descomunal de personas a descubrir aves de todo tipo y pelaje. Muchos de estos podrían haber servido de fuente de conocimiento para el trabajo desarrollado por científicos franceses.
Un equipo del país vecino se ha adentrado en la tarea de analizar más de 100.000 cantos pertenecientes a 3.000 especies de aves. Un ejercicio cuasi infinito que ha revelado una conclusión muy llamativa, que todas esas melodías se podrían reducir a ocho tipos fundamentales de sonido. Lo que los investigadores denominan "motivos".
Porque aunque bien se dice que el canto de los pájaros es una de las formas de comunicación sonora más sofisticadas del mundo natural, todo puede reducirse a lo básico.
Según recoge la BBC de sus explicaciones, los científicos han agrupado los miles y miles de cantos en cuatro motivos principales diferentes: tres variaciones de trino, tres tipos de silbido, notas caóticas y armonías.
El responsable del estudio y estudiante de doctorado de la Universidad de Saint-Étienne, Quentin Bacquelé, explica que "la diversidad es enorme. Y si vas a Asia, África o la Amazonia, escucharás canciones totalmente diferentes". Él y su equipo están más que agradecidos a los muchos voluntarios, cuyas grabaciones de cantos de aves han permitido avanzar en el estudio de su comunicación. Con la ayuda de la IA, han desglosado grabación por grabación para buscar patrones comunes en esos hasta 116.000 sonidos.
La sorpresa radicaba en que "a la espectacular diversidad de los cantos de los pájaros le correspondía una simplicidad subyacente". Sin embargo, hay interioridades más específicas en cada uno de esos cantos, porque el estudio demuestra cómo el medio natural y la interacción o no del ser humano en ese entorno condiciona el 'mensaje' de las aves.
"Creo que esta investigación ha abierto una nueva forma de ver las canciones como algo intrínsecamente vinculado al medio ambiente", admite Quentin Bacquelé a BBC News. Así, considera que "podríamos intentar utilizar estos motivos para ayudarnos a comprender cómo las aves podrían adaptarse al nuevo ruido de fondo" que producimos.
