El peor incendio de la historia de la Comunidad de Madrid, desde dentro: "No sé si perderemos la casa, es un desastre"
Las llamas han ido creciendo de forma vertiginosa. El fuego amenaza decenas de localidades y ya se considera como "fuera de capacidad de extinción". Desde El HuffPost hablamos con los vecinos, que nos cuentan la incertidumbre que atraviesan.

Una nube emerge desde el sureste de la Comunidad de Madrid. Podía ser una de tantas que avecinan tormenta, pero no. El fuego que lleva sacudiendo a la región en las últimas horas ha hecho que el cielo se tiña de rojo y que el olor a ceniza se expanda hasta los lugares más recónditos. Hasta 45.000 vecinos de los pueblos afectados han sido confinados o evacuados y ahora se encuentran en lugares como Móstoles, Brunete o Getafe, escapando como pueden de las más de 6.000 hectáreas calcinadas. Historias y vidas destruidas que se encuentran inmersas en la incertidumbre de no saber qué será de ellos en las próximas horas, días o incluso semanas. Además del temor permanente de qué habrá sido de sus hogares.
Desde El HuffPost nos acercamos a las zonas afectadas. La carretera se ha convertido en un páramo donde el único sentido que tiene vehículos en circulación es el que va lejos de las llamas. A medida que nos aproximamos, el cielo empieza a oscurecerse, un humo rojizo que apenas deja pasar la luz del sol y que se expande es el lugar en el que se centran todas las miradas. En una gasolinera próxima a Chapinería, uno de los pueblos desalojados, un guardia civil informa de la situación. "No podéis acercaros mucho más porque os jugáis la vida. No os puedo decir mucho, pero la situación es crítica y, evidentemente, el viento no ayuda. Las llamas se están expandiendo y seguramente haya que tomar más medidas. Todo apunta a que la noche va a ser muy larga", cuenta. El viento es ahora mismo el principal problema para enfrentar el fuego.
Un poco más adelante, el desvío hacia Chapinería se encuentra cortado por dos agentes. "No tenemos ni idea de cuál es la situación, pero es evidente que bien no pinta", explican. A su costado, dos furgonetas repletas de perros llaman la atención entre los demás vehículos. "Me han avisado hace hora y media de que el fuego estaba llegando al pueblo. Estaba en Madrid y he tenido que venir a toda pastilla para recoger a todos los perros", explica el vecino que tiene un hotel canino que se encarga de muchas mascotas del pueblo y también de fuera.
"Son uno más de la familia de todos, no podíamos dejarlos ahí", explica echando la vista atrás mientras detalla cómo el humo de las llamas se adentra de forma irremediable dentro del municipio. Su incertidumbre va más allá, muchos de los perros han sido entregados a sus dueños, pero algunos se encuentran fuera de la ciudad. "No sé qué va a ser de ellos, no les va a faltar de nada, pero es una situación dramática por ellos, las viviendas... Se están quedando muchas vidas hechas ceniza", explica.

Nos trasladamos a Brunete, uno de los lugares en los que más vecinos desalojados del sur de Madrid se encuentran. El parque pegado al centro cultural del pueblo sirve como explanada para muchos de ellos mientras los de más edad se refugian en el interior. Fresnedillas de la Oliva, Robledo de Chavela, Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Villa del Prado... Las procedencias de los vecinos son de todos los pueblos desalojados. Muchos de los habitantes de Brunete se han ofrecido como voluntarios para llevar comida, agua, toallas, ropa... Todo lo necesario para pasar las horas y quién sabe si días.
La alcaldesa de Brunete, Mar Nicolás, nos recibe a la entrada del centro cultural. "Desde ayer por la tarde que recibimos la llamada de la UME para montar su base aquí no hemos parado. Esta mañana hemos recibido a los vecinos tanto en el centro cultural, los dos colegios y el centro de mayores. Quiero agradecer a los vecinos de Brunete porque se han portado de una forma ejemplar y felicitarnos por ello por la solidaridad", explica resaltando que "toda la gente está atendida y les intentamos ayudar en todo lo que podemos". "Desde el Ayuntamiento ayer hicimos provisión de agua y han venido vecinos de forma voluntaria a traer comida. Ahora necesitamos toallas y jabón para poder ducharse el tiempo que dure esta tragedia", resalta.
Como alcaldesa y persona encargada de la gente desalojada, reconoce que no está siendo fácil. "Me trasmiten muchísima pena, estamos todos consternados porque hay vecinos que han perdido su casa, lo que tienen y son momentos muy duros. Hay vecinos que son psicólogos y que también se han ofrecido a ayudar", explica. Las próximas horas y la noche tampoco son esperanzadoras para vecinos e instituciones. "El viento no para de crecer y pinta que va a ser una noche larga. Esperemos que amaine para que los profesionales puedan hacer su trabajo, pero está siendo un desastre. Es el peor incendio de la historia de la Comunidad de Madrid", sentencia.

Entre los desalojados los rumores empiezan a aparecer y la incertidumbre se palpa entre todos los vecinos. Mohamed viene de Colmenar del Arroyo y reconoce que no sabe qué puede pasar en las próximas horas. "Dicen que esto también pueden llegar a desalojarlo, espero que no sea así", afirma. Se encuentra junto a sus amigos del pueblo y familiares. "A todos nos ha llegado el aviso al teléfono y hemos tenido que desalojar el pueblo. Al menos hemos podido coger un par de cosas, pero vaya, ha sido salir muy rápido porque la alerta decía que era una zona de riesgo", comenta.
"Todo esto agobia porque no sabemos qué ha podido ser de nuestra casa, si mañana tendremos un hogar para volver. Pero ahora sólo nos queda esperar y ver qué nos van diciendo mientras pasan las horas", dice. Se encuentra tranquilo porque lo más importante no se ha convertido en ceniza: "Lo que hay que pensar es que estamos todos aquí, vivos, el resto ya se verá, pero intentemos quedarnos con eso".
Ángel viene de Chapinería. Sentado en un banco junto a su mujer y sus cinco perros, mantiene un rostro sereno. "Según como está el viento esto va a ir a peor y la noche va a ser dura. Brunete porque no tiene mucho monte, que si no también nos desalojarían", cuenta. "Nos han recogido y nos han dado lo que necesitemos, así que gracias a Brunete. Pero hay gente que lo está pasando muy mal, que ha perdido su casa y toda una vida, es un desastre. Sólo nos queda esperar y ver qué pasa", recalca.

Ángel y su mujer no saben en qué estado se encuentra su hogar, tampoco los gatos a los que alimentan y se encuentran en el pueblo. Agradecen el estar vivos, el poder contar esta historia. Las próximas horas serán críticas, el viento no amaina y la noche acecha. Las noticias que llegan tampoco son buenas: es probable que los fuegos de Ávila y Madrid se junten y ya se anunciado que el incendio de la capital se encuentra en "su momento álgido" y "fuera de capacidad de extinción".
Mientras los profesionales de la UME, bomberos, Guardia Civil, Policía Nacional y protección civil, siguen tratando de apagar las llamas, los vecinos pasan las horas sin saber cuánta parte de su vida ha quedado reducida a cenizas. Qué será lo que se encuentren cuando vuelvan. Toda una incertidumbre que, más allá del fuego, protagoniza la vida de miles de personas que sufren en estos momentos el peor incendio de la historia de la Comunidad de Madrid.
