Ben Roberts, investigador de edificios saludables: "Durante las olas de calor deberías mantener las ventanas cerradas de día"
Una medida simple para mantener la vivienda más fresca.
Con la llegada de las altas temperaturas, cualquier truco parece válido para hacer más llevadero el calor dentro de casa. Desde bajar las persianas durante todo el día hasta colocar recipientes con hielo o dejar las ventanas abiertas por la noche, son muchas las estrategias que se ponen en práctica. Sin embargo, no todas resultan igual de eficaces y algunas, aunque parezcan lógicas, pueden acabar teniendo el efecto contrario.
Con esa idea en mente, Ben Roberts, profesor e investigador especializado en edificios saludables de la Universidad de Loughborough, ha analizado qué medidas ayudan realmente a mantener una vivienda más fresca durante una ola de calor. Sus investigaciones apuntan a que pequeños cambios en la forma de proteger y ventilar los hogares pueden marcar una diferencia importante en el confort térmico, especialmente durante los episodios de calor extremo.
A partir de las pruebas realizadas en su último estudio, Ben lanzó una recomendación que rompe con una de las creencias más extendidas. "Durante las olas de calor deberías mantener las ventanas cerradas de día", asegura en declaraciones recogidas por la BBC. Aunque pueda parecer contradictorio, así se evita que el aire caliente del exterior entre en la vivienda y contribuya a elevar todavía más la temperatura interior.
Cuidado con la radiación solar
La conclusión forma parte de un estudio desarrollado en dos viviendas adosadas idénticas utilizadas como laboratorio. Una de ellas permaneció sin modificaciones, mientras que la otra incorporó sistemas de sombreado exterior, sensores de temperatura y dispositivos capaces de simular el calor que generan las personas y los electrodomésticos. En cuanto a los resultados, la casa equipada con protección solar llegó a registrar hasta seis grados menos que la vivienda convencional durante los días más calurosos.
Según Ben, el principal problema no es únicamente la temperatura del aire, sino la radiación solar que atraviesa las ventanas. Una vez que el calor entra en la vivienda queda atrapado, especialmente en casas bien aisladas, lo que dificulta que el interior se enfríe durante las horas centrales del día. Por ello, el experto recomienda complementar las ventanas cerradas con persianas, toldos o cortinas claras, preferiblemente instaladas en el exterior.
La ventilación sigue siendo importante, pero debe hacerse en el momento adecuado. El investigador defiende que la mejor estrategia consiste en abrir las ventanas al anochecer o durante la madrugada, cuando la temperatura exterior desciende y permite renovar el aire y disipar el calor acumulado en la vivienda. De esta forma se aprovecha el aire más fresco sin introducir calor adicional durante las horas de mayor insolación.