Calor extremo: ¿debes cerrar completamente las persianas durante el día?
Bajarlas del todo puede parecer una buena idea, pero lo cierto es que podría generar el efecto contrario al que buscamos.
Una de las formas de evitar que el calor entre en casa es bajar las persianas. Sin embargo, ante esta situación, siempre suele surgir la misma duda: ¿qué es mejor, bajarlas de forma completa o dejar en su lugar una pequeña ranura para que entre algo de luz? Pues, aunque lo lógico pueda parecer que la mejor idea es bajarlas completamente, lo cierto es que puede acabar teniendo un efecto contraproducente y aumentar la temperatura dentro del hogar.
Cuando las persianas permanecen totalmente bajadas durante las horas de más sol, el espacio que queda entre la ventana y la propia persiana se convierte en una especie de cámara donde el aire caliente queda atrapado. Al no poder salir, ese calor termina transmitiéndose al cristal y, poco a poco, también al interior de la vivienda.
Por ese motivo, algunos fabricantes especializados recomiendan no cerrarlas del todo. La empresa Heim & Haus aconseja que, en jornadas de mucho calor y fuerte radiación solar, la persiana se coloque de forma que "entre la luz para favorecer la circulación del aire". De esta manera se evita que el calor se acumule entre la ventana y la persiana.
La recomendación es dejar una pequeña apertura, de entre cinco y diez centímetros, o mantener las lamas ligeramente inclinadas. Esa mínima separación permite que el aire circule, sin que el sol entre de forma directa en la estancia.
Además de ayudar a mantener una temperatura más agradable en casa, este gesto también puede proteger las propias persianas. Si son de PVC y reciben durante horas un calor intenso sin ventilación, las lamas pueden llegar a deformarse. Heim & Haus explica al diario 20m que "la ventilación detrás de la persiana evita la acumulación de calor y la deformación de las lamas". En situaciones de calor extremo, esa acumulación incluso podría afectar a la ventana y provocar daños.
Las persianas, sin embargo, no son la única medida recomendable. Durante las horas centrales del día conviene mantener las ventanas cerradas para impedir que entre el aire caliente del exterior. La ventilación es preferible hacerla cuando la temperatura baja, especialmente a primera hora de la mañana o durante la noche. Si el ambiente resulta muy cargado, también se puede abrir puntualmente alguna ventana durante el día para renovar el aire, procurando hacerlo durante poco tiempo.
Otras formas de hacer frente al calor veraniego
Además del truco de las persianas, existen otros pequeños consejos o recomendaciones que cabe tener en cuenta para hacer frente al calor veraniego. Algunos que pueden serte de gran ayuda en este aspecto son:
- Apaga las luces y los aparatos que no estés utilizando. Muchos dispositivos eléctricos desprenden calor, aunque parezca mínimo.
- Cierra las puertas de las habitaciones que no utilices. Así concentrarás el aire fresco en las zonas donde pases más tiempo.
- Si tienes toldos o cortinas, utilízalos. Reducir la entrada directa del sol ayuda a que la vivienda tarde más en calentarse.
Gracias a estas medidas es posible mantener el hogar más fresco durante los días de calor intenso, reduciendo así la necesidad de utilizar sistemas de climatización durante muchas horas y evitando, por tanto, un mayor gasto en la factura.