El Banco Mundial de Semillas de Svalbard cosecha Premio Princesa de Cooperación
Actualmente, el lugar cuenta con más de 1,3 millones de muestras de semillas de alrededor de 6300 especies de plantas.

El Banco Mundial de Semillas de Svalbard, el cual cuenta con más de 1,3 millones de muestras de semillas de alrededor de 6300 especies de plantas y se encuentra situado en medio del Círculo Polar Ártico, ha conseguido el Premio Princesa de Cooperación debido a su labores de cuidado y preservación.
Se trata del cuarto de los ocho Premios Princesa de Asturias que se concede en este año, después del Premio Princesa de Asturias de las Artes a la cantante y escritora Patti Smith, el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades al Studio Ghilbli y el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica a los químicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian, así como al biofísico Pascal Mayer.
El acto de entrega del premio, en el que concurría un total de 32 candidaturas de 17 nacionalidades, se hará en el mes de octubre en una ceremonia presidida por los Reyes de España, así como por la Princesa de Asturias y la Infanta doña Sofía.
Más de 1,2 millones de muestras de diferentes cultivos
Conocida como la "cámara del fin del mundo" o el "arca de Noé vegetal" esta especie de búnker tiene como objetivo guardar muestras de semillas de miles de plantas del mundo y preservarlas para que en el caso de que se vean afectadas por conflictos o algún desastre natural se puedan recuperar.
La cámara puede soportar terremotos de hasta 10 grados en la escala de Richer y está construida a prueba de radiación social y de erupciones volcánicas. Además, en caso de que ocurra un fallo eléctrica, el permafrost actuaría como un refrigerante natural.
En 2015, en el conflicto de Siria, cuando el Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Secas en Alepo se convirtió en el primer banco genético que recuperó semillas de su depósito en esta bóveda, propiedad de Noruega y cuyo servicio de resguardo es gratuito.
El recinto se inauguró en 1984 con unas semillas de plantas escandinavas conservadas en una mina en desuso y con la entrada en vigor del Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura en 2004 el proyecto empezó a incluir recursos genéticos de diferentes países del mundo.
